La crisis de Sunsundegui arrastra a proveedores y cuestiona su viabilidad
Una firma auxiliar despide a sus 38 operarios por impagos de la carrocera; una veintena de fábricas dependen de la empresa de Alsasua, en delicada situación financiera, y con sus más de 300 empleados en un ERTE de tres meses


Publicado el 08/10/2024 a las 05:00
Las gestiones de la dirección de Sunsundegui para enderezar su delicada situación, manifestada con la tramitación de un ERTE para sus más de 300 empleados, se toparon la semana pasada con un serio revés. Una de sus empresas proveedoras, especializada en sus plantas de Etxarri Aranatz y Olazagutía en carpintería metálica, comunicó a sus 38 asalariados el inicio de los trámites de rescisión de contratos. Azkenga era, a los ojos de responsables sindicales de Sakana, “clave” para el montaje de autobuses.
La propia firma auxiliar se define como “uno de los principales proveedores”, en calidad de suministradora del armazón de los vehículos. En el funcionamiento de sus instalaciones, la dependencia de Sunsundegui era total: “Es nuestro único cliente”.
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Sin capacidad de maniobra para retener a su plantilla y a los subcontratados vía ETT, como consecuencia a los impagos adeudados por Sunsundegui que suman “una factura fuerte”, la crisis de su cliente ha arrastrado a Azkenga. “Sunsundegui nos pide confianza, pero tiene que haber dinero para pagar lo que debe”, precisan en la firma.
La medida drástica adoptada en su seno sucede a un ERTE, presentado en un primer término por si la carrocera de autobuses era capaz de remontar a corto plazo la situación. Azkenga como tal no desaparece, por si las gestiones emprendidas por la dirección de Sunsundegui y el Gobierno de Navarra en la búsqueda de un inversor resultan fructíferas. “Pero no hay actividad”, lamentan la firma afectada. Por de pronto, sus responsables han recurrido a un crédito “para pagar a los trabajadores. Si se vuelve a recuperar el trabajo contamos con ellos”.
El temor de que el ejemplo de Azkenga cunda en otras auxiliares es tan real como la inquietud extendida en Sakana por el efecto que pueda tener en su tejido laboral. Pero además, sin un pilar en el que apoyarse para armar el chasis de sus autobuses, la capacidad de producción de Sunsundegui está hoy por hoy cuestionada.
UNA VEINTENA DE EMPRESAS
Así las cosas, una veintena de sociedades, de ellas la mitad asentadas en Sakana, miran de soslayo la evolución de la carrocera. Componen el grueso de proveedores, cuya viabilidad está condicionada al cobro de los 8,9 millones que se les adeuda en total. Al margen se encuentran los 39,9 millones de su débito financiero, contraído con entidades bancarias y el propio Gobierno foral, a través, por ejemplo, de Sodena.
En un año, como recordaba un directivo de una empresa de Sakana, el panorama ha evolucionado del optimismo generado con el acuerdo alcanzado con Volvo para fabricar dos modelos de última generación a la preocupación provocada por los problemas de liquidez que abocaron a la carrocera a solicitar la rescisión del contrato con la compañía sueca. A finales del año pasado, las expectativas generadas se tradujeron en la incorporación de 150 asalariados para la producción de los autobuses para Volvo. Las previsiones barajadas en ese momento apuntaban a un crecimiento de hasta 720 empleados en el horizonte de 2028.
En abril, la compañía recibió una inyección económica de 6 millones de las arcas forales, vía préstamo de Sodena, para asegurar -en palabras utilizadas por el Gobierno de Navarra- la “viabilidad del proyecto de carrozado de buses para la marca Volvo”. La nueva línea de crédito sucedió a otra concesión de 3 millones.
Los sindicatos urgen a actuar al Gobierno para evitar más despidos
Los síntomas de fragilidad que emite Sunsundegui para remontar su delicado momento son fuente de inquietud en el seno de la representación sindical en Navarra. La pluralidad de siglas que defienden la base social converge en una idea, que es al mismo tiempo una solicitud urgente para proporcionar garantías de sostenibilidad y viabilidad de la empresa de Alsasua.
“Estamos muy preocupados con la situación de uno de los puntales de Sakana. Pedimos altura de miras al Gobierno de Navarra para que siga buscando una solución, si es posible con un inversor, y que esa solución llegue lo antes posible”, mantiene Gorka Vierge, delegado en Sakana de ELA.
La urgencia de su súplica se puede entender por el temor a nuevas réplicas del seísmo generado con el anuncio del primer despido general en uno de los principales pilares de suministro de Sunsundegui. “El temor -dice Gorka Vierge- es que en los próximos días sean más” dentro de la amalgama de proveedores, cuyos balances de cuentas están supeditados a la evolución de su principal o único cliente.
Vierge añade otro elemento que acentúa la sensación de incertidumbre: “hay empresas que no dependen directamente de Sunsundegui pero sí de sus auxiliares”.
Desde UGT, Lorenzo Ríos, secretario de la Federación de Industria, reconoce que el tiempo es ahora mismo un factor “crítico” y urge trabajar para buscar una solución para Sunsundegui. Un solución, apostilla, que debe asentarse sobre tres pilares. Por un lado, el industrial para garantizar el proyecto de la carrocera con un plan a corto, medio y largo plazo. Por el otro, el social, que preserve los puestos de trabajo directos. Recuerda que Sunsundegui es una empresa que tiene mano de obra especializada y muchas dificultades para encontrar personal cualificado por lo que el capital humano es fundamental para el proyecto industrial. Y, por último, recalca que la solución que se alcance debe permitir garantizar el tejido de componentes, “pieza fundamental para el funcionamiento de la carrocera y una parte muy importante que tenemos en Navarra”.
Desde distintos ámbitos sindicales y empresariales de Sakana se da por hecho el empeño “de la dirección y del Gobierno de Navarra para buscar una solución” que reoriente los derroteros más que preocupantes de la compañía alsasuarra y, por ende, del suspense generado sobre el futuro del grueso de proveedores, repartidos entre Sakana, Álava y Gipuzkoa, principalmente.
Dentro de una amplia amalgama de sectores afectados, se trata de firmas especializadas en la fabricación de chasis, tapizados, piezas de encaje, poliéster, rótulos, electricidad, pintura, material de oficina y paquetería.