Comercio

Natalia Murillo, que ha tomado el relevo de Floristería Nekane: "Llevo un mes y estoy contenta. Amaya tenía buenos clientes"

Natalia Murillo Ripa se enteró en mayo de que Floristería Nekane se traspasaba y no lo pensó dos veces. La joven, de 34 años y vecina de Pamplona, se plantó en la tienda y acordó el relevo. “No hay que tener miedo”, afirma

Natalia Murillo Ripa, de 34 años, aceptó el traspaso de Floristería Nekane, en Martín Azpilicueta
AmpliarAmpliar
Natalia Murillo Ripa, de 34 años, aceptó el traspaso de Floristería Nekane, en Martín Azpilicueta
Natalia Murillo Ripa, de 34 años, aceptó el traspaso de Floristería Nekane, en Martín Azpilicueta

CerrarCerrar

M. Carmen Garde

Actualizado el 17/09/2024 a las 09:39

Cada día es distinto. Un día es una persona enamorada. Otro preparas centros para una boda... Las flores son mi pasión”. Natalia Murillo Ripa tiene 34 años y ha crecido entre los barrios de Ermitagaña y San Juan. Estudió una FP de jardinería y floristería y durante más de una década trabajó en una floristería. “Esperaba una buena oportunidad para cumplir mi sueño de tener mi propia floristería. Y lo he cumplido”, cuenta en Floristería Nekane, en la calle Martín Azpilicueta, número 21. “Mis abuelos también eran de esta zona, así que aquí tengo mis raíces y me siento como en casa”.

En mayo se enteró por el boca a boca de que Amaya García Torrens se prejubilaba y traspasaba la floristería. No lo pensó dos veces. Se plantó en la tienda y, cuando salió por la puerta, ya había alcanzado un acuerdo.

Hace justo un mes que se ha formalizado el traspaso. “Estoy muy contenta. Amaya tenía muy buenos clientes. Y veo que la gente me ha recibido muy bien. Era lo que quería: una buena oportunidad de tener mi propia floristería”, detalla. En todo este proceo Natalia ha contado con el apoyo de su compañero Michael Mortezaiyan, quele ayuda con la gestión y los repartos. "Él es que me dio el impulso necesario para coger el negocio. Gracias a él perdí el miedo y me convertí en emprendedora", comenta. 

Aunque abre unas siete horas al día, en estos inicios la ilusión le lleva a trabajar alguna hora más. “Estoy feliz. ¿Lo peor? Quizá la responsabilidad de llevar yo sola la gestión. Ese peso, porque lo que es trabajar era algo que ya hacía antes”, detalla.

Lo mejor, asegura, los clientes. “Me siento muy bien acogida. Amaya me ayudó mucho y me dejó muy bien anotada la ficha de todos los clientes y eso me ha facilitado estos inicios”, comenta.

Natalia ha solicitado las ayudas del Gobierno de Navarra al relevo de comercios, aunque todavía no se las han aprobado. “La única ayuda que he tenido hasta ahora es la del banco, pero espero recibir subvenciones”, indica mientras mima unas orquídeas blancas. La joven tiene claro el consejo que daría a quien decida imitar sus pasos como emprendedora: “Que no tenga miedo, que el miedo no deja avanzar”.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora