Equipo Europa
La influencia de la edad en las elecciones al Parlamento Europeo en España


Publicado el 03/05/2024 a las 11:24
Las próximas elecciones al Parlamento Europeo del 9 de junio en España son un momento crucial en el calendario político, donde 373 millones de ciudadanos europeos, 35 millones de los cuales son españoles residentes en su país, tienen la oportunidad de expresar sus inquietudes y contribuir al futuro de Europa o lo que es lo mismo, decidir sobre su propio futuro.
Los resultados de unas elecciones, tanto antes como después de que se lleven a cabo, es una cuestión a la que muchos intentan dar una explicación simple, aun cuando el comportamiento electoral de los votantes es un asunto de lo más complejo. Factores como el tipo de comicios, el sistema electoral, la modalidad de votación, la identificación con algún partido o la posición social del individuo son elementos que deben ser analizados y valorados.
Por ejemplo, tomando la edad como hilo conductor para analizar las elecciones europeas, se observa que a medida que la gente envejece, disminuye la abstención o, lo que es lo mismo, a medida que aumenta la edad, la participación electoral también se incrementa.
Algunos apuntan que la diferencia en la participación es fruto de una falta de “apego" o de compromiso social por parte de los más jóvenes por no experimentar sucesos como independizarse, casarse o conseguir un empleo estable. No obstante, atendiendo a los datos de los últimos comicios, la media de edad de los españoles que no fueron a votar en 2019 era de 39 años, mientras que la edad media de emancipación estaba en los 29 años.
Cabe destacar también que, durante los comicios europeos, la participación entre los mayores de 75 años desde 2004 hasta 2019 se mantiene estable en más del 80% de participación, mientras que la de entre los jóvenes de 18 a 20 años en 2014 fue tan solo fue del 31,25% y en 2019 se vio incrementada hasta un 45,74%. Además, en 2019 los jóvenes de entre 18 y 20 años se abstuvieron en un 68,75% mientras que en 1989 la cifra de abstención entre los que por aquel entonces tenían entre 18 y 20 años fue del 41,07%.
La existencia de una tendencia negativa en la participación a medida que disminuye la edad es palpable, pero también es abordable. Existe una barrera a la hora de ir a las urnas por primera vez que una vez vencida ayuda a que arraigue el hábito de votar. Además, un buen lugar donde empezar a trabajar para hacer frente a esta barrera es la escuela. Los jóvenes deben conocer sus instituciones, experimentar a pequeña escala un proceso electoral y sentirse acompañados a la hora de votar por primera vez.
Así mismo, por lo que respecta a esta diferencia generacional de participación —siendo las generaciones más veteranas, quienes más han participado electoralmente— decir que los jóvenes no van a votar por qué no quieren o no les importa es simplista.
Las nuevas generaciones se interesan y son incluso más conscientes que sus antecesoras del mundo globalizado en el que viven –ejemplo de lo cual lo podemos encontrar en las redes sociales— pero también perciben las instituciones como lejanas, un elemento que, aunque es visible en placas inaugurales de institutos, centros médicos o parques, se encuentra ajeno al paso de su día a día.
Al final, no hay fórmulas mágicas a la hora de conseguir que la gente vote en unas elecciones. Cada generación tiene sus inquietudes, algunas compartidas y otras únicas de cada grupo, y es por ello que, si se quiere promover en especial el voto de los jóvenes, es necesario entender sus anhelos y preocupaciones, ofrecer soluciones y demostrarles que se tiene la intención y capacidad para cumplir con ello.
Este es el difícil punto sobre el que se trabaja cuando se quiere promover la participación cada vez que nos convocan a las urnas. A escala europea, además, se suma el hecho de que se deben atender a las distintas diferencias generacionales de los ciudadanos que forman parte de los 27 estados miembros que entre los próximos 6 y 9 de junio podrán ir a votar y decidir no solo qué Europa quieren, sino qué esperan del futuro de sus vidas.
Alba Ocaña Soler es secretaria de Equipo Europa Cataluña