Bodega
Artajona, 28 viticultores y un 'reyno' de vinos
En sus 83 años de historia, en los que casi siempre ha vendido su vino a terceros, la bodega de Artajona se ha rebautizado como ‘Reyno de Artajona’ para comercializar una gama de tintos y rosado con esa marca y basada 100% en uva garnacha


Publicado el 30/07/2023 a las 06:00
Juan Jimeno Iriarte se recuerda de niño entre sarmientos y racimos de uva que tornaban del verde al rojo en el viñedo de su padre. Hoy, a sus 32 años, se ha convertido en el benjamín de los 28 viticultores que protagonizan el nuevo impulso, una nueva etapa, de la bodega de Artajona. En un momento en el que el vino está inmerso en una crisis - sufre el descenso de consumo y unos precios de la uva muy ajustados- este grupo de agricultores se vio en una encrucijada hace poco más de dos años. La firma Chivite cambió de propietario (adquirida por Perelada) y rescindió el acuerdo para comprarles el vino. “Era cerrar o apostar por seguir con la bodega, por mantener un activo para el pueblo, por más opciones para los jóvenes y por la cultura, porque el vino forma parte de la historia de nuestro pueblo”, comenta el joven productor, ilusionado con el nuevo rumbo de la bodega.
Juan es propietario de catorce hectáreas de viñedo, la mitad plantada hace tres años con cepas de la variedad garnacha, un tipo de uva sobre el que se asienta el proyecto de la bodega. Ha sacado una gama de vinos (crianza, tinto joven y rosado), todos elaborados al 100% con uva garnacha bajo una nueva marca: ‘Reyno de Artajona’. Con este regio nombre, además, se ha rebautizado la bodega que, en total, suma un centenar de hectáreas ( 45% de ellas con garnacha, un 45% de tempranillo, un 5% de merlot y un 5% de cabernet sauvignon).
EN RECUERDO DE UN FUGAZ REINO QUE DRUÓ 14 AÑOS
¿Por qué Reyno de Artajona? Según explica el presidente de la bodega, Roberto Zabaleta, Artajona fue un pequeño y fugaz reino que surgió a mediados del siglo XII, desde el año 1144 hasta 1158. Apenas catorce años. Anteriormente, los canónigos de Tolouse en el siglo XI, iniciciaron la construcción de la iglesia fortaleza y el recinto amurallado del Cerco, obteniendo su máximo esplendor en los siglos XII y XIII. En aquella época ya se indica que en Artajona se producía buen vino, no como en otros pueblos de la zona donde el vino se terciaba con agua.
“Probablemente la uva que existía en aquellos años ya era la garnacha, puesto que podemos datar el origen de la uva garnacha en Aragón en el siglo XI y tuvo una rápida expansión hacia el sur, con lo cual tenemos claro que nuestro lema camino al origen es cierto”, apunta Zabaleta.
650.000 LITROS Y PRECIO DE ENTRE 2,5 Y 5 € LA BOTELLA
Después de más de 20 años vendiendo el vino, sin entrar en la comercialización, la bodega proyecta ahora “salir del pueblo” a la hora de vender su vino.
En la última cosecha se elaboraron 650.000 litros. El objetivo a medio plazo, en unos cinco años, es llegar a vender un 30% embotellado y un 70% a granel.


La batuta en el diseño de los vinos recae en las manos de la enóloga Marian Vitriain (también enóloga en Mañeru), acompañada por el bodeguero Antonio Linzoain. El proyecto, según explican, cuenta con dos líneas de vinos claramente diferenciadas.
La primera, que se inició en 2020 con la marca ‘Viña El Dorre’, en alusión a un término de Artajona con un poblado de la edad de bronce. La base de los vinos elaborados bajo este nombre es la uva tempranillo, complementada con pequeños porcentajes de uvas de la variedad merlot y cabernet. En el mercado hay un tinto joven, un tinto roble y tinto crianza y este año, como novedad, un vino blanco de cabernet sauvignon.
La segunda gama de vinos, y en la que están puestas sus mayores esperanzas, se centra en la uva garnacha, un tipo de uva que la Denominación Navarra reivindica como autóctona y que fomenta entre el sector. Para esta línea, con el nombre del ‘Reyno de Artajona’ , se han elaborado un rosado, un tinto joven y un crianza, con el apoyo de Marina Echeverría, somelier local y de Marilén Echapare, responsable de comunicación y marketing.
El precio de la botella, según el vino, ronda entre los 2,5 y los 5 euros. “Son precios competitivos. Hemos estrenado una sala de catas en la bodega para que quien, por ejemplo, venga a El Cerco se anime a venir y probar nuestros vinos, aunque sea una sola vez”, apunta el viticultor Juan Jimeno. “En el pueblo vendemos bien. Ahora nos queda el reto de que nos vayan conociendo fuera y que nos den una oportunidad”.
HITOS DE LA BODEGA EN SUS 83 AÑOS DE VIDA
1939. Se crea la bodega. Fue un 3 de diciembre, al albur del movimiento cooperativista. Las bodegas particulares ya no pueden recepcionar toda la uva de los viticultores. Se crea la bodega cooperativa y se dejar de elaborar en casas particulares.
1964. Última ampliación de la bodega y el inicio del declive del viñedo después de unos años 40 de grandes ventas.
1995. Sin casi viña, se deja de elaborar. Las 500 hectáreas de viñedo se reducen a menos de 30 en 1995. Cierra la bodega.
1998. Plantación de 200 hectáreas. Se hace una nueva apuesta, con reforma y modernización de las instalaciones. Firma un acuerdo con Bodegas Chivite para vender el vino.
2020. Tomar las riendas de la venta. El cambio accionarial de Chivite deja a la bodega sin acuerdo y decide comercializar sus vinos con una marca propia histórica (El Dorre) y con la nueva marca Reyno de Artajona para una gama 100% garnacha.