Innovación

Ricardo Arrondo, director ejecutivo de NTDD: “Nunca he fabricado un coche, pero esto es un reto personal”

Tras intentar replicar la mejor versión del Hiriko, ahora ha empezado el diseño desde cero

Ricardo Arrondo en las instalaciones de NTDD
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Ricardo Arrondo en las instalaciones de NTDD
Ricardo Arrondo en las instalaciones de NTDD

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Carlos Lipúzcoa

Publicado el 11/04/2022 a las 06:00

Si hubiera que juzgar a Ricardo Arrondo Gil, director ejecutivo de NTDD (New Digital Diesel Tecnology) por el convencimiento que demuestra, no cabría hacerle ningún reproche. Hombre hecho a sí mismo, su trayectoria como empresario le ha llevado a poner en marcha distintos negocios en el País Vasco, Valencia y Navarra siempre relacionados con el automóvil. Comenzó en con la instalación de equipos de sonido para luego dar el salto a la potenciación de motores y el tuning.

Ahora se ha propuesto convertirse en fabricante de coches y se ha tomado el proyecto MOSIC (Movilidad Sostenible, Inteligente y Conectada en sistemas última milla) como “un reto personal”. Afirma que su objetivo no es hacer un prototipo para enseñar, sino “montar una industria”. Sin embargo, admite que nunca había llegado tan lejos en sus ambiciones y, ante las dudas sobre la capacidad de su empresa, responde: “He comprado vehículos, los he desguazado, los he montado y los he homologado. ¿He diseñado alguna vez la estructura de un coche o sus suspensiones? Eso no”. Está seguro que su experiencia con las homologaciones de piezas de carrocería y alerones para coches le allanará el camino para lograr que la minifurgoneta Lakota Truck, que será la base de MOSIC, consiga todos los permisos para circular por la calle. También asegura haber homologado “auténticas barbaridades, pero bien hechas”.

Su aventura comenzó con un traspié, ya que no obtuvo todo lo que esperaba de la subasta judicial del Hiriko. Solo le entregaron las patentes, que contienen los conceptos y que tienen que seguir pagando, y las piezas sueltas, algunas de ellas usadas ahora para los prototipos del Lakota. Sin la información ni los datos, primero intentaron replicar la mejor versión de lo que llegó a ser Hiriko, pero se demostró un callejón sin salida. Lejos de rendirse, Arrondo optó por seguir adelante aunque ello significara tener que hacerlo todo desde cero: “Hemos rediseñado la carrocería autoportante, el chasis, toda la suspensión, así como la cuarta generación de las robot-ruedas, ya que la tecnología del Hiriko estaba anticuada”.

Tiene una fe inquebrantable en el concepto original de Hiriko, que espera convertir en una realidad pronto. Afirma haber invertido 3,2 millones de su propio bolsillo y dice que ya le han concedido 400.000 euros en ayudas públicas.

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