Innovación
Navarra financia un proyecto basado en un coche eléctrico fracasado en Euskadi
Ayuda con 1,3 millones a crear una microfurgoneta con dron para 2023


Publicado el 11/04/2022 a las 06:00
La microempresa navarra NTDD (New Digital Diesel Tecnology) ha rescatado los restos del fracasado coche eléctrico Hiriko, que engulló hace diez años cerca de 20 millones de euros en ayudas del Ministerio de Industria y del Ejecutivo vasco, para liderar un proyecto estratégico de I+D del Gobierno de Navarra en el que se van a invertir 1,3 millones de fondos públicos hasta 2024. Esta empresa con sede en Tudela ya ha recibido al menos unos 90.000 euros en varias ayudas del departamento de Desarrollo Económico para intentar sacar adelante un vehículo muy similar al Hiriko, que terminó sus días hace casi una década como un demostrador tecnológico y no un producto comercialmente viable.
El escándalo de Hiriko representó uno de los mayores patinazos cometidos en la historia reciente en materia de ayudas públicas a la I+D. El escándalo mediático salpicó al PNV por las conexiones entre este partido y los empresarios que lo promovieron, ninguno de los cuales tenía experiencia en la fabricación de automóviles. Lo que prometía que iba a ser una fuente de empleo y actividad industrial terminó con una sentencia condenatoria en el ámbito mercantil y una subasta de saldo, con la que se recuperaron 26.000 euros, de los prototipos y distintos materiales utilizados para su construcción.
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Ahora esos prototipos y piezas se encuentran en las instalaciones de NTDD en Tudela, donde su director ejecutivo, Ricardo Arrondo Gil, trata de crear su propia interpretación del concepto que inspiró al Hiriko, concebido por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Su ambición es conseguirlo con una fracción del presupuesto y de los medios humanos y técnicos que se destinaron al malogrado coche vasco de baterías. La idea es construir un vehículo similar en cuanto a funcionalidad y conectividad pero con tecnología actualizada, muchas menos piezas que el Hiriko original y más sencillo de fabricar. En el interior de la nave situada en el polígono La Barrena de la capital Ribera, Arrondo muestra varios los actuales prototipos que mezclan algunas de las piezas del Hiriko original con otros componentes y elementos de cosecha propia.
Aunque Arrondo se esfuerza por marcar distancias con el coche eléctrico vasco, cuyo fracaso atribuye más a errores de gestión que a problemas técnicos, lo cierto que es un Hiriko Fold y un descapotable Hiriko Alai presiden el acceso a las instalaciones de NTDD. El propio coordinador técnico del proyecto, Mikel Cuairán Sancho, admite que la subasta judicial del Hiriko fue una oportunidad para acceder al “know how” y enjugar la “poca experiencia” en el diseño de coches de la empresa. “Se presentó la oportunidad de un vehículo que ya había sido desarrollado y del que pudimos coger el testigo. Fue allí cuando explotó realmente todo el concepto de este proyecto”, resume Cuairán.
NTDD pretende lanzar dos chasis diferentes, uno rígido y otro plegable, sobre los que se montarán tres carrocerías diferentes: biplaza con capota, buggy descapotado y camioneta. Esta última con chasis rígido es la base del proyecto MOSIC (Movilidad Sostenible, Inteligente y Conectada en sistemas última milla), cuyo objetivo es desarrollar un sistema de reparto de paquetería en entornos urbanos que combina un vehículo terrestre y un dron que trabajan conjuntamente. El Gobierno de Navarra aprobó en julio del año pasado ayudas por 1,3 millones hasta 2024 para financiar los costes de I+D de MOSIC, de los que unos 270.000 euros irán para NTDD.
Esta microempresa de Tudela ha recibido también otras ayudas de 44.000 euros, en septiembre de 2020, y de 19.000 euros, en mayo de 2021, para desarrollar este pequeño vehículo eléctrico bautizado como Lakota, que aspira a homologarse como cuadriciclo. Serán, por tanto, más de 330.000 euros en fondos públicos de Navarra que se destinarán a financiar este proyecto de NTDD, una pequeña compañía sin experiencia previa en la fabricación de vehículos y con medios técnicos y humanos muy limitados.
Para sacar adelante el proyecto Hiriko, fue necesario el trabajo conjunto de 25 técnicos e ingenieros durante cuatro años e incluso se llegó a contratar a dos expertos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) que tuvieron que desplazarse desde EE UU. El esfuerzo combinado de este equipo entre 2010 y 2013, que empleó buena parte de los cerca de 20 millones de euros en ayudas públicas, resultó baldío debido a las grandes dificultades técnicas y las complicaciones para homologar un vehículo tan complejo. A ello habría que añadir el nulo interés que, a la hora de la verdad, despertó entre los inversores por desarrollar el producto comercialmente. La prueba de ello fue que la primera subasta judicial de los restos de Hiriko quedó desierta y, la segunda, se despachó con una puja de solo 26.000 euros.
PARECIDOS DE LAKOTA E HIRIKO
La idea del fracasado Hiriko pivotaba sobre el concepto de microcoche eléctrico biplaza compartido para desplazamientos urbanos. La peculiaridad es que este vehículo podría plegarse para ocupar menos espacio de estacionamiento y sus cuatro ruedas podían girar independientemente para mejorar la maniobrabilidad gracias a un volante por cable, al tiempo que funcionaba en combinación con una plataforma en internet que permitía contratar el servicio y gestionar la flota.
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En el caso de Lakota-MOSIC, también pretende explotar también el concepto de coche compartido con cuatro ruedas motrices y directrices y dirección por cable, aunque en este caso no para el desplazamiento de personas sino con el objetivo de que los usuarios registrados reserven los vehículos para recoger y entregar paquetes. Todo ello gestionado con una herramienta en la nube y con la ayuda de un dron con base en la propia minifurgoneta para complementar el reparto. Y aunque NTDD solo se ocupará del diseño y producción del Lakota, también tiene la responsabilidad final de integrar todos los sistemas sobre el vehículo, además de ocuparse de su homologación e industrialización.
Son muchas las dudas en torno a la capacidad de NTDD para sacar adelante un proyecto, el cual lidera y en el que intervienen también otras cinco empresas y dos entes públicos, de semejante envergadura y complejidad. Esta empresa de Tudela fundada en 2002 se ha dedicado principalmente a la potenciación de motores turboalimentados, en especial los diésel, mediante una centralita de diseño propio, así como al tuning de coches. Unas actividades que se ha complementado en los últimos años con la comercialización de pequeños cuadriciclos eléctricos importados de China. El Registro Mercantil recoge que NTDD ha contado solo con dos empleados entre 2012 y 2019, que se redujo a un único trabajador en 2020, último año disponible. Además a ello habría que sumar que el responsable y coordinador de todos los trabajos técnicos de desarrollo del Lakota es un joven ingeniero que terminó la carrera en 2019 y que solo ha trabajado para NTDD.
Frente a estos datos, el propietario de NTDD asegura que en el desarrollo del Lakota han intervenido siete personas distintas desde 2018 entre ingenieros y técnicos de Formación Profesional, a lo que se añaden muchos estudiantes en prácticas. Arrondo añade que, en un principio, habían contado con “ingenieros electrónicos de nivel” que “se asustaron de lo que se les venía encima” y les dejaron “colgados”, por lo que hubo que subcontratar a terceras empresas parte del desarrollo de los componentes.
Los planes de NTDD pasan por, una vez culminada la ronda de inversiones que tienen en marcha, construir doce prototipos para las homologaciones del Lakota. Ello les llevaría seis meses tras lo que habría que plantearse la industrialización. Si finalmente NTDD consigue culminar la fase de I+D, Arrondo reconoce que lo más complicado será buscar empresas interesadas en la fabricación. Señala que el sector del auto está orientado principalmente a la producción en masa para las grandes marcas, pero que generalmente “huyen” cuando se les habla de prototipos: “En Navarra hay empresas con capacidad económica para hacer esto y diez veces más, pero no apuestan por este sector”.
