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¿Por qué no se fabrican más chips?

Las factorías de semiconductores precisan grandes inversiones y personal muy cualificado

Los primeros eventuales que va a contratar VW Navarra entrarán este lunes
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Carlos Lipúzcoa

Actualizado el 13/04/2021 a las 13:47

Son muchas las preguntas que surgen en torno a los problemas de suministro de microchips que afectan tanto a la industria automovilística en particular como al resto de fabricantes en general que dependen de los semiconductores para dar vida a sus productos. ¿Cómo es posible que nadie haya previsto esta escasez? ¿Los gigantes de la automoción no podrían promover con todos los recursos de los que disponen la construcción de nuevas fábricas de microchips para garantizarse el suministro?


Las fábricas de microchips, conocidas como fundiciones en el argot del sector, no tienen nada que ver con las tradicionales industrias.

Su interior es más parecido al de un quirófano o un laboratorio de máxima seguridad debido a que el proceso de producción de semiconductores es extremadamente delicado y muy sensible a cualquier mota de polvo que se cuele en su interior.

Por tanto, las instalaciones para albergar estas actividades son extremadamente caras de levantar y requieren presupuestos de varios cientos de millones de euros.


Súmese a ello el elevadísimo precio de la maquinaria de última tecnología necesaria para convertir las obleas de silicio, material base de toda la microelectrónica moderna, en microchips.

Curiosamente, la empresa que fabrica estas máquinas que utilizan todos los productores de microchips es la holandesa ASML. Con un coste de unos 120 millones de euros por unidad, dichas máquinas emplean la fotolitografía ultravioleta extrema para esculpir algunos cientos de microchips en una oblea de unos 300 mm de diámetro, cada uno de los cuales puede llegar a contener miles de millones de transistores con un tamaño de unas pocas milmillonésimas de milímetro.

Hacer funcionar esas instalaciones y esa maquinaria requiere personal muy cualificado y experimentado, lo que tampoco es barato.

Formar a estos técnicos para una nueva fábrica de microchips requiere, por tanto, mucho tiempo y recursos. Por ejemplo, TSMC, reputado fabricante de microchips taiwanés, anunció el año pasado la creación de una nueva fábrica en Arizona, la cual estaría operativa en 2024 tras un desembolso de 10.000 millones de dólares.

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