Tecnología punta desde Villatuerta al servicio de la crisis sanitaria
La empresa de ingeniería Largoiko ha desarrollado un primer equipo de respiración asistida


Actualizado el 03/04/2020 a las 06:00
Tras dos décadas en el polígono industrial de Villatuerta, la crisis del coronavirus ha puesto a una de sus empresas de ingeniería ante un proyecto que nunca pensó iba a formar parte de su actividad. Hace apenas un par de semanas, conforme las noticias de emergencia sanitaria daban la voz de alarma ante la necesidad de equipamientos, la plantilla de 34 personas que integra Largoiko pensó que las últimas tecnologías que aplica habitualmente a su producción podían encontrar ahora una nueva utilidad. Con esta idea -que encontró un punto de partida el lunes 23 de marzo- puso en marcha a su personal y al final de esa semana se había desarrollado un primer equipo de respiración asistida listo ahora para su producción una vez ratificado por quienes van a utilizarlo.
Con el proyecto en un punto de “congelación técnica” pendiente de su validación con criterios médicos, Largoiko se encuentra en conversaciones con los gobiernos de Navarra y La Rioja. Este mismo miércoles, el Ministerio de Industria contactó con la empresa para interesarse por el proceso. Su gerente, David Fernández de la Pradilla, explica que fue ese lunes de marzo, transcurrida la primera semana del estado de alarma, cuando varios compañeros percibieron que existía una necesidad y, en torno a ella, surgieron las primeras ideas. “Coincidimos en esa inquietud y empezamos a trabajar, un poco a la carrera porque no podía ser de otra forma. Pero teníamos la capacidad de acceder a los componentes y la ayuda que supone poder también asumir todo lo relacionado con la programación. Al ver el equipo montado y funcionando ya ese viernes percibimos que el enfoque no era malo”, señala.
David Fernández de la Pradilla añade que solo dos días después recibieron los “primeros retornos de médicos”, respuestas e indicaciones muy importantes para ellos que les dieron pistas sobre qué aspectos mejorar o dónde se precisaba introducir cambios. “Lo que necesitamos ahora es esa validación final médica que nos indique cuáles son sus necesidades, una interacción para lograr el mayor grado de definición posible”, indica. Con un equipo de ingenieros, informáticos, técnicos de automatización, de robótica y programadores, Largoiko considera que haber realizado el desarrollo completo desde su planta de Villatuerta les da desde estos momentos la capacidad de introducir los ajustes que demanden los profesionales sanitarios. Y de hacerlo de forma muy rápida para, a partir de ahí, comenzar la producción de unidades. “Hablaríamos de dar salida al primer proyecto de Largoiko que ojalá no tenga que usarse nunca”, añade el gerente.
El respirador, ahora en modo espera hasta que se formulen esos ajustes finales de los especialistas, permite -subraya David Fernández de la Pradilla- la parametrización por el usuario médico -de forma rápida y sencilla por pantalla- de indicadores considerados críticos. Un campo de datos que incluye los porcentajes de aire y de CO2, los tiempos de inspiración y espiración -con la incorporación de rampas separadas para una u otra hasta alcanzar consigna- y el volumen y caudal de mezcla suministrado. “Al emplear equipos y desarrollo industrial para un suministro controlado neumático, el médico que opera puede controlar de forma precisa esos parámetros para modificarlos de manera inmediata”, explica.
Largoiko fabrica desde 1999 maquinaria especial, automatización de procesos industriales de elevada exigencia que tiene entre sus clientes al sector automotriz, el farmacéutico, las energías renovables o el de las artes gráficas. La tecnología que incorpora para ello va desde la robótica a los ultrasonidos en procesos que su equipo multidisciplinar abarca de forma integral con el diseño como punto de partida hasta su ejecución y programación completa. Un contexto puesto ahora y en solo unos días al servicio de un producto que, a diferencia de cualquiera de los anteriores, está listo para entrar en circulación con el deseo de que deje de ser necesario y no tenga que utilizarse.