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TRANSPORTE

Mujeres sobre ruedas

Son un ejemplo de las pocas mujeres empresarias en un sector masculinizado, el del transporte. Han llegado a la dirección de sus empresas casi sin darse cuenta, porque era el negocio de su familia, porque les gusta y porque es su vida

Foto de Cristina Urdánoz (Autobuses La Pamplonesa) , Mikaela Mariezcurrena  (Leizaran Mariezcurrena Hermanos), Nerea Zalduendo (Transportes Gurbindo) y Ana Elcarte (Autobuses Elcarte), en el interior de uno de los autobuses de sus empresas.
De izq. a dcha: Cristina Urdánoz (Autobuses La Pamplonesa) , Mikaela Mariezcurrena (Leizaran Mariezcurrena Hermanos), Nerea Zalduendo (Transportes Gurbindo) y Ana Elcarte (Autobuses Elcarte), en uno de los autobuses de sus empresas.
Actualizada 11/03/2020 a las 14:58

"Vente conmigo al aeropuerto de Barcelona”. Alberto Elcarte se lo pedía a la niña, que era entonces, Ana Elcarte Huerta. Y ella se iba con su padre a hacer kilómetros en autobús. Los que hiciera falta. Le gustaban las dos cosas, el autobús y el tiempo que compartía con él.

Cuando contaba 15 años llegó un ordenador de segunda mano a la empresa de su padre, Autobuses Elcarte, de Ablitas, y empezó a pasar las facturas que hasta entonces hacía a mano su madre. Ana Elcarte, de 44 años, con dos hijos de 12 y 9 años, y transportista de profesión, recuerda con claridad cuando recorría las casas de los pueblos para cobrar los recibos del transporte escolar a los padres de los alumnos que lo utilizaban.

Como Ana Elcarte, otras mujeres directivas de empresas de autobuses han vivido parecido camino en la involucración de sus respectivos negocios. Las cuatro mujeres que salen en la fotografía son ejemplos de empresarias que han heredado un negocio familiar en un sector predominantemente masculino. Son, además de Ana Elcarte, Mikaela Mariezcurrena Descarga (de Leizaran Mariezcurrena Hermanos, en Eratso), Cristina Urdánoz Gaztelu (de Autobuses La Pamplonesa, Pamplona) y de Nerea Zalduendo Gurbindo (de Autobuses Gurbindo, de Allo, Estella).

Cada una de ellas tiene su historia, pero presentan rasgos en común. Huyen de términos como gerente, directora general y mucho más de CEO. Pero son las que mandan en unas empresas que comenzaron cubriendo líneas regulares entre pueblos, que hoy son deficitarias, señalan, por lo que cuentan con apoyo público, y que, con el tiempo, fueron añadiendo otros servicios, como el transporte escolar (tanto público como privado), el de las excursiones, bodas, viajes de estudio, sidrerías, el “voy y vengo” (subvencionado por ayuntamientos o mancomunidades) y el laboral, aunque este último vaya con el tiempo a menos porque, dicen, las empresas eliminan ese coste e incentivan el transporte individual. La actividad de estas empresas se desarrolla tanto en territorio nacional como internacional.

Ana Elcarte, diplomada en turismo, representa la cuarta generación de una empresa que fundó en 1925 su bisabuelo Lucio Labarga, y que heredó su abuelo Desiderio Elcarte, primero, y luego, su padre. La empresa nació con la línea Ablitas-Cascante-Tudela, que hoy conserva. Con siete autobuses y diez trabajadores (todos conductores más una monitora), factura cerca de 700.000 euros. Esta empresaria y directiva se levanta a las seis y media de la mañana para “hacer” el transporte escolar. Porque ella también es conductora. Es lo que más le gusta de toda su actividad, conducir, porque le relaja, dice, como a Nerea Zalduendo, que también se sienta al volante. Al frente del volante, las facturas y problemas empresariales desaparecen. Elcarte después regresa a casa y levanta a sus hijos, les prepara el desayuno y los lleva al colegio. De ahí, a la oficina, entonces, sí, presupuestos, partes de tráfico, facturación...

Mikaela Mariezcurrena, de Eratsun, de 55 años y con dos hijos (28 y 25 años), representa a una de las tres familias propietarias de una empresa fundada en 1968 por los tres hermanos Mariezcurrena: Ángel (su padre), Juanito y Rufino. Fue cuando compraron la empresa que cubría la línea Aresoarra, de Areso a Pamplona. La que cubre ahora es Doneztebe-Leitza-Iruña. Con una hijuela (hijuela, esta palabra sí les gusta, tan propia, tan del sector) que cubre Leitza-Tolosa. Con estudios de administrativo, empezó a trabajar “con nómina” a los 19 años, en Leitza. pero desde los 15 ayudaba. “No me planteé hacer otra cosa, fue una continuidad natural”, dice. Está al frente, junto con miembros de las otras ramas familiares, de una empresa con 19 autobuses, 26 trabajadores (incluidas las monitoras) y con una facturación de 1,2 millones de euros.

Cristina Urdánoz Gaztelu, de 51 años, al terminar sus estudios de empresariales en Pamplona y Zaragoza, trabajó dos años fuera de la empresa familiar. Miembro de la junta directiva de ANET (Asociación Navarra de Empresas de Transporte), está al frente de una compañía con 24 autobuses, una facturación de unos dos millones de euros, con 30 conductores, de los que cinco son mujeres, al os que se suman dos más en administración. Se trata de Autobuses Pamplona, de Pamplona, cuya historia se remonta a 1888, cuando Miguel Urdánoz Aranguren, hermano de su bisabuelo, fundó la compañía con un autobús que salía de Belascoáin, donde el balneario atraía turismo, a las seis de la mañana y llegaba a Pamplona tres horas después. El trayecto incluía Echarri, Echauri, Ororbia y Arazuri. Continuó el negocio el abuelo de Cristina Urdánoz, Víctor Urdánoz. Y este le siguieron sus hijos: José Ignacio (padre de Cristina), Francisco y Jesús. Hoy la compañía está en manos de la cuarta generación (dos hombres y dos mujeres) y mantiene la línea regular original, a la que se añade la de Pamplona-Ultzama.

DIRECTIVAS EN EL 25%

De las 37 empresas de transporte de viajeros que funcionan en Navarra, sólo el 25% cuenta con mujeres directivas, como las anteriores y como Nerea Zalduendo Gurbindo, de 37 años, madre de una niña de nueve años. Dirige Transportes Gurbindo, en Estella, empresa que lleva el apellido de su madre, “porque a mi padre le pareció que sonaba mejor”, explica. Se excusa por la juventud de su empresa, “sólo tiene 37 años”, como con dudas sobre el interés de su historia, mientras atiende la llamada de una cliente que se apunta al viaje en autobús para la Javierada. Bien podría ser alguien preguntando por un jersey o un móvil que se ha dejado en el autobús. Aunque esto último ocurre más los domingos, después de un ‘Voy y vengo’, por ejemplo, uno de los nuevos servicios que ofrecen los autobuses.

Esta empresa la fundaron sus padres, Serafín y María Jesús, en 1983, cuando Eustaquio Goñi, de Allo, se jubilaba y vendía el negocio con dos autobuses. Hoy tiene siete autobuses, siete trabajadores y factura unos 850.000 euros. En la empresa trabajan Nerea y su hermano, Aitor. “Hago de todo, administración, también servicios como conductora... . Me he visto metida en la empresa casi sin planteármelo. Al ser una empresa familiar, las jornadas son largas, no puedes disfrutar de los festivos... Pero para cubrir determinadas necesidades familiares es mucho más fácil poder compatibilizar”, explica. Hace diez años, la familia abrió otra empresa ligada al transporte, de viajes, en Estella. Una actividad más de la que su padre, como fundador de una empresa familiar, no puede mantenerse como jubilado. “Siempre está pendiente de cada viaje y de cada conductor. En este sector es imposible jubilarse”, reconoce su hija.

El coronavirus también frena el viaje en autobús


Al transporte de autobús también ha llegado el coronavirus. Les ha hecho anular viajes. “Vamos a tener un problema”, dice Ana Elcarte, la directora de Autobuses Elcarte. Ya lo tienen. Hace unos días una fábrica anuló una visita prevista de alumnos de un colegio de Tudela; los intercambios con colegios franceses están en el aire; grupos de jubilados que pensaban desde hace tiempo en las Fallas de Valencia...

Y, aunque no es una epidemia, la falta de conductores es otro problema que sufren las empresas de autobuses. Conductores que si, por lo general, son hombres, se debe a que no llegan solicitudes de mujeres. Y eso que hay necesidad en un sector que requiere ya un relevo generacional, según explican Ana Elcarte, Mikaela Mariezcurrena, Cristina Urdánoz y Nerea Zalduendo, empresarias del sector. Por eso, reivindican un mayor apoyo para fomentar el trabajo femenino y recuerdan el éxito de un programa que, coinciden en señalar, funcionó muy bien. Estaba promovido hace unos años por Anel, la Asociación Navarra de Empresas Laborales, y de él toma ‘prestado’ este reportaje su título: “Mujeres sobre ruedas”.

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