La industria agroalimentaria reclama una nueva convocatoria de ayudas
Lamenta el recorte de presupuesto para el sector de la nueva convocatoria que bajará de 14 a 10 millones


Actualizado el 20/05/2019 a las 06:00
Hay industrias agroalimentarias de Navarra que tienen proyectos de inversión para mejorar sus líneas de producción, para seguir innovando o para internacionalizarse, pero siguen esperando las ayudas prometidas por el Gobierno de Navarra para sacarlos adelante. El departamento de Desarrollo Económico no sacó la convocatoria a final de 2018, como se esperaba, y, en lo que llevamos de año, sigue sin aprobarla. “En comunidades vecinas las ayudas llevan publicadas más de dos meses y en ellas, además, el plazo de presentación de solicitudes está abierto hasta final de año. En cambio, en Navarra tan solo dejan unos dos meses para presentar la documentación. En comparación, nuestra pérdida de competitividad es obvia”, afirma Cristina Lecumberri, directora de la Asociación de Industrias Agroalimentarias de Navarra, La Rioja y Aragón (Alinar).
No es la primera vez que la industria agroalimentaria navarra cuestiona la gestión del Gobierno de Navarra en materia de las ayudas. La última convocatoria de ayudas, correspondiente a 2017, se resolvió a finales de 2018, con ocho meses de retraso. “Después de un 2018 muy complicado nos las prometíamos muy felices. Parecía que este año iba a ser diferente”, agrega Lecumberri. Explica que, desde Industria, se les comunicó que la situación en 2019 sería más fácil porque los criterios que, según la Unión Europea, debían regir las convocatorias “ya estaban claros”. “Se nos dijo que todo se iba a desarrollar de forma sencilla, planificada y sin previsión de mayores incidencias. Era enero. Incluso se avanzó un calendario, con amplio margen de actuación de convocatorias, que podíamos trasladar a las empresas” , agrega.
BAJA LA AYUDA MÁXIMA
“También se nos adelantó que, de acuerdo con los requisitos exigidos por Europa, los criterios de justificación iban a ser todavía más exigentes, que la ayuda máxima por empresa se limitaba y que el presupuesto destinado este año a las ayudas a la inversión de las pymes agroalimentarias se veía reducido nuevamente en cuatro millones de euros. A pesar de tener que asumir las nuevas condiciones, se agradeció poder contar con la planificación y con la información ya que al menos las empresas podrían saber a qué atenerse y prever también sus inversiones. Se hubiera agradecido todavía más, si este calendario se hubiera cumplido o al menos iniciado”, apuntan desde Alinar.
Desde el sector no se explican el retraso. Alinar argumenta que se puede recurrir a la justificación con argumentos como las exigencias normativas europeas, el servicio de intervención de la Hacienda foral, al organismo pagador y sino por el exceso de expedientes y las limitaciones de recursos en la administración. “No sabemos. La realidad es que, a excepción del anuncio la semana pasada de que a finales de mayo se publicará finalmente la convocatoria, en principio ya aprobada, de una parte de las ayudas la internacionalización a través de bonos destinados a empresas afectadas por el Brexit, a aquellas que abran canales ecommerce o que necesiten consolidar determinados mercados exteriores. Del resto no sabemos más”, indica la representante, quien recuerda que aún hay expedientes aprobados en los años 2015 y 2016 que todavía no han sido pagados a las empresas.
DUDAS DEL EFECTO INCENTIVADOR
Alinar recuerda que Navarra cuenta con un sector agroalimentario “estratégico”, tal y como se recoge en la Estrategia de Especialización S3 del Gobierno, y que es el único sector que está presente en las seis áreas estratégicas que ésta contempla. Además, apunta que la agroindustria es la segunda fuerza económica, con una contribución al PIB regional de cerca del 8% y al PIB industrial de prácticamente el 15%, que presenta una facturación total, incluyendo filiales, de 6.600 millones, dando empleo a 25.500 personas, que es el tercer sector en exportaciones y tercero en presentación de patentes. Todo ello, añade, sin olvidarnos de su vinculación total con el territorio y contribución al desarrollo socio-económico de Navarra.
“El sector es dinámico por definición. La inversión es continua y las planificaciones deben cumplirse, las campañas no esperan y el mercado tampoco. Afortunadamente, el sector sigue avanzando, cumpliendo todas las exigencias normativas en pro de la seguridad alimentaria, innovando para que sus procesos sean competitivos y sus productos se adapten a los nuevos requerimientos de los consumidores, a la vez que nuestras empresas continúan creciendo favoreciendo el empleo, asentado población en el medio rural y, en definitiva, creando riqueza”, señala.
Para la organización empresarial, los proyectos de inversión, la mejora de la competitividad a través de proyectos de I+D+i, la introducción en nuevos mercados, el desarrollo de los existentes, el lanzamiento de nuevos productos, etc “no pueden esperar”. “ Ni, mucho menos, estar pendientes de noticias que hablan de plazos que continuamente se van alargando, de criterios internos que se van cambiando, de plazos realmente escasos para presentar solicitudes cuando finalmente se publican. Todo ello no consigue más que crear una situación de verdadera incertidumbre, incluso a veces de inseguridad jurídica que, en definitiva, se traduce en un freno para la productividad de nuestras empresas. La agilidad en la Administración, en este ámbito como en otros igualmente importantes como en los plazos de concesión de licencias para nueva actividad, es fundamental para la defensa de la competitividad del sector”, apunta Alinar, para quien es una “lástima” que el apoyo al sector se quede en ocasiones “en buenas palabras”. “ O, lo que es más triste, que llegue tarde y, por tanto, no solo no encuentre el efecto incentivador defendido sino tampoco el de beneficio y retorno sectorial”, concluye Alinar.