Pesca
Pescadores sin salmón: la pesca se reduce a un solo ejemplar desde el sábado 10 de mayo en el río Bidasoa
El 1 de mayo simbolizaba el inicio de la temporada del salmón. Por tercer año sus aguas quedarán vedadas. El Ayuntamiento de Bera obtiene un permiso especial para que pueda capturarse el 'Lehenbiziko'


Actualizado el 09/05/2025 a las 09:53
Aprendió a pescar en Olagüe Martín Urdánoz Erviti con las manos siguiendo el ejemplo de su madre, Ana María. Era una práctica utilizada en los pueblos, recuerda quien hoy, a sus 54 años de edad, preside la Sociedad de Pescadores Nazas del Bidasoa . Desde que falta José María Gaínza, maestro de maestros en la suelta y recogida del sedal a orillas del Bidasoa o, como bien dice, “el mejor pescador que ha habido” en el río, tiene a bien registrar en el estadillo de aficionados con suerte en la captura del Lehenbiziko, el primer ejemplar de la temporada. En cierto modo, asumió tal encomienda con orgullo por ser la pesca parte de su vida, como tantos veteranos que lamentan dos años sin sondear las aguas del río por excelencia del salmón . Añadirán una tercera muesca a una temporada sin capturas. La propuesta, refrendada en la correspondiente orden foral, es “evitar que la población del salmón del Bidasoa pueda colapsar. El salmón no remonta el río, al menos con el mínimo número que asegure su reproducción. Su “situación en la cornisa cantábrica es preocupante” y hay comunidades autónomas -tal y como se puede leer en el proyecto de orden foral de vedas de pesca de este año- que han adoptado medidas “de una manera u otra” para ajustar la “presión de la pesca” a la evolución de la especie.
Los pescadores, que se remiten a reuniones con el Gobierno en las que se ha sopesado la posibilidad de permitir la captura de un ejemplar para perpetuar la tradición del Leheniziko, recelan de la solución. El Ayuntamiento de Bera obtuvo un permiso especial para que pueda capturarse un solo ejemplar, el 'Lehenbiziko'. Será a partir del sábado 10 de mayo cuando pueda capturarse.
Una gran decepción resume su estado de ánimo. “La veda a corto plazo, uno o dos años, puede tener algún significado, pero a la larga va a suponer la desaparición del salmón ”. “¿Por qué?”, atienden por interpelación. “Porque va a provocar que haya una indiferencia general sobre el salmón . Si no hay pescadores, nadie va a ir al río a denunciar cuando se produzca un vertido o si se localiza a un furtivo. Hoy vivimos de espaldas al río. Y a futuro, la indeferencia general va a implicar la indiferencia de la administración”.
La prohibición de pesca es acogida con recelo, incomprensión y malestar entre habituales del Bidasoa . “Les hemos dicho (al Gobierno) por activa y por pasiva que estamos dispuestos a ayudarles a repoblar el río, a ir a la piscifactoría para cortar las aletas adiposas, como hacíamos antes, pero nada de nada. Se cierran en banda. No nos permiten ir a ayudar a repoblar y lo apuestan todo a la veda. ¡Que asuman la responsabilidad si las medidas que adopten no funcionan!”. Juan Otamendi Lasaga, beratarra de 81 años, no puede disimular su actitud crítica como pescador que aprendió los secretos del arte de la caña desde que “tuvo uso de razón”.
Entre los motivos aducidos en la orden foral para justificar la veda hay uno poderoso. “Las poblaciones del salmón atlántico en la península ibérica -recoge el borrador de la orden foral- se encuentran en claro declive desde hace décadas. Aunque la población del salmón del Bidasoa ha ido mejorando en estos últimos 40 años, debido al esfuerzo repoblador llevado a cabo por el Gobierno de Navarra y a los trabajos de mejora del hábitat, en los últimos años la población del Bidasoa ha experimentado el declive que se está observando en otras cuencas, siendo aquí su impacto más grave debido al pequeño tamaño de su población, encontrándose la población del salmón en un estado alarmante”.
"LA ÚNICA VEDA"
Los pescadores introducen un matiz a la restricción fijada: “El único río vedado para pescar salmón es el Bidasoa . Dicen que las cuencas del Cantábrico están sufriendo las consecuencias del cambio climático. Lo que ocurre es que en otros ríos no se han tomado medidas tan drásticas. Lo que han hecho es reducir el número de capturas”. Es tal la afición que atesoran que, ante el panorama que se avecina, no pocos se desplazarán a Asturias o Cantabria para tentar su suerte con el sedal suelto.
El Gobierno foral se remite a un estudio firmado en la Universidad de Swansea (Reino Unido) para argumentar la prohibición por tercer año. Según ese estudio, sólo se alcanzaría el considerado estado favorable del río Bidasoa cuando el número de hembras “que llegan a reproducirse fuera de 189”. A partir de este cálculo, se estima una cifra 1,3 millones de huevos. “En la actualidad -se lee en el proyecto de orden foral- estamos muy por debajo de esta cifra, estando también incluso por debajo del límite crítico de conservación establecido en un millón de huevos”.
No les vale a los veteranos del Bidasoa este razonamiento. El resultado del “estudio -con el millón de huevos señalado como límite crítico- “no es válido para el río porque prácticamente nunca se ha alcanzado esa cifra”, afirman. “A lo sumo se llegó en dos o tres ocasiones a lo largo de la historia”. En tal observación acuden a las estadísticas registradas en su momento por José María Gaínza y actualizadas desde su fallecimiento por Martín Urdanoz Erviti. Tres de las columnas, referidas a capturas con caña y redes así como el listado de los afortunados en capturar el Lehenbikizo, aparecen desglosadas en la siguiente página.
El “enfado” de los que, por estas fechas, preparaban cañas y cestas de mimbre para asomarse al Bidasoa , tiene su base en su disconformidad con los planteamientos técnicos cuando reconocen el “esfuerzo de la piscifactoría de Oronoz-Mugaire, que es una señora piscifactoría, de las mejores de España”. Tampoco comparten acuerdos anteriores. “Se derribó la presa del Pozo de los 50. Se les avisó que no la tirasen. Para el salmón era un gran remanso donde se refugiaba. El salmón aguantaba hasta octubre y noviembre”. Hay un segundo factor que, para Juan Otamendi, es determinante en el declive de la especie. “El problema está en las especies invasoras. Hoy día tenemos en el río lubinas y cormoranes. La lubina -dice- es el el pez más feroz que hay en la época en que el salmonete viaja hacia el mar”.
No hay perspectiva halagüeña sobre el cauce fluvial en la mirada de los veteranos. “El futuro que vemos en el Bidasoa es malísimo”, aprecian con claro acento pesimista. La gestión emprendida en la custodia de especies, como el salmón o la trucha, afectadas por el cambio climático, tiene su repercusión en otros sectores, a juzgar de Juan Otamendi. “Han terminado -en un reproche directo al departamento foral de Medio Ambiente-, con las tiendas de pesca de la zona del Bidasoa . Se están cerrando también las centrales hidráulicas y, ¿dónde está el turismo?”. La pregunta reflexiva navega sobre el río Bidasoa que, salvo alguna excepción, estará huérfano de cañas para sondear sus entrañas en busca del salmón .
LA TRUCHA, PESCA SIN MUERTE
La orden foral de vedas de pesca contempla “una ligera mejoría en la poblaciones de trucha y la elaboración de un nuevo modelo para el cálculo del total admisible de capturas, adaptado a la nueva modalidad de captura y suelta”. Tal premisa redunda en un cupo mayor de licencias. Ahora bien, los pescadores recuerdan que la solicitud de licencias ha disminuido en los últimos años en el entorno rural

