Réplica
Albaola hará la puerta de San Miguel de Aralar
La sociedad guipuzcoana que construye una réplica de un ballenero, la Nao San Juan, con madera de Sakana, se ha ofrecido a construir una réplica de la puerta original, quemada por unos desconocidos el pasado 25 de octubre


Publicado el 11/01/2025 a las 19:00
Desconocidos quemaron en la madrugada del 25 de octubre, hace dos meses y medio, la puerta principal de acceso al santuario de Aralar. Exactamente 45 años después de la noche en que Erik el Belga robó los esmaltes de San Miguel (25-10-1979). Los asaltantes pintaron una estrella de David y la palabra Jude, judío en alemán, en la misma puerta, al modo en que la escribían los nazis. No se registraron daños personales. Las cámaras de seguridad del propio santuario situaron el suceso sobre las dos de la mañana. A esa hora se inició una llamarada, probablemente consecuencia del líquido inflamable extendido junto a la puerta. La intensidad del fuego remitió, pero engulló la madera lentamente, durante horas. La Policía foral se hace cargo de la investigación y el capellán Alfonso Garciandía, a falta de conclusiones definitivas, enmarca aún hoy los hechos en “una gamberrada y no en un grupo organizado”.
La puerta se apuntaló de manera provisional con tablas de madera, hasta encontrar una solución. En ello estaban cuando recibieron una llamada de Xabier Agote, presidente de Albaola, la sociedad que construye desde hace dos décadas en Guipúzcoa un ballenero, réplica de la nao San Juan (s.XVI), que botarán este año al mar, un proceso largo que pretende preservar la forma de hacer de antaño. “Nosotros haremos la puerta de Aralar”, vino a decir en aquella “providencial” conversación a Alfonso Garciandía. “Será una réplica de la que se quemó. Así tiene que ser, de lo contrario habría que modificar los arcos, la piedra, algo impensable”, explica el sacerdote en este majestuoso entorno del siglo XII, agradecido por la iniciativa de Albaola. “Del mal ha venido el bien”, apunta y recuerda el singular vínculo entre los distintos santuarios europeos dedicados a San Miguel, con el monte y el mar, desde Irlanda hasta Grecia, pasando por Inglaterra, Francia e Italia, de ahí que se llame a las mareas vivas, de San Miguel. Aralar no está rodeado de mar, salvo del mar de nubes sobre el que amanece muchos días. Pero el monte es el puntal en este lugar tan frecuentado por navarros y guipuzcoanos, con inquietud religiosa o montañera o ensambladas ambas
Al baola tiene en Pasajes su lugar de trabajo abierto a las visitas, algo así como un museo vivo en el que viajar siglos atrás y concocer el trabajo minucioso y lento, cómo aquellos hombres construían los pecios que surcaban los mares del norte. La ola solidaria de Albaola con Aralar, abarca más. Llevarán la puerta en un carro tirado por bueyes, como también hicieron en el viaje inverso, cuando transportaron la maderas de roble desde Sakana a Pasajes. “Más adelante, cuando se acerque la fecha, detallaremos el recorrido..”, avanza Garciandía. También preparan un reportaje a modo de documental con el proceso de construcción y con historias y testimonios de personas que relatan su vínculo con Aralar.
Dicen en Albaola que “poner en práctica la construcción naval de hace cinco siglos es un gran desafío... supone enfrentarse a los mismos problemas que encontraron entonces; de ese modo podemos también encontrar las mismas soluciones”.


