Muere Carlos Ostiz, cuarta generación de Casa Ostiz de Santesteban, de 150 años de andadura

Lanzó el año pasado el cohete y su abuelo, Anastasio Ostiz, recogió en una partitura el emblemático baile local del Trapatan

Carlos Ostiz prende la mecha de las fiestas de Santesteban 2023
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Carlos Ostiz prende la mecha de las fiestas de Santesteban 2023
Carlos Ostiz prende la mecha de las fiestas de Santesteban 2023

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Natxo Gutiérrez

Actualizado el 30/09/2024 a las 11:31

El tejido social y comercial de Santesteban, epicentro de compras y relaciones de Malerreka, ha perdido a uno de los últimos eslabones de Casa Ostiz. Carlos Ostiz Apeztegia, nacido en 1968, casado con Pilar Olalla Irañeta y padre de tres hijos, deja huérfana a la localidad de un icono del comercio local como sucesor de un legado iniciado hace 151 años exactamente por sus bisabuelos, José Ostiz, originario de Aldaba, y Francisca Elizari, de Añézcar. Procedente de Pamplona, el matrimonio dejó impreso el apellido Ostiz para la posterioridad con un negocio que, al principio, fue de venta de calzado de autor y hoy es también estanco y librería.

Alumno del desaparecido colegio de los Capuchinos en Lekaroz, donde forjó los cimientos de su intelecto para estudiar Derecho, Carlos Ostiz optó hace tres décadas por dar continuidad al negocio familiar, ya diversificado con un género plural, sin perder en ingún momento la sonrisa y el trato afable con sus clientes ni sus vecinos.

El año pasado, en una deferencia del Ayuntamiento por poner rostro a “una forma de vida y de servicio”, como él mismo expuso, recibió el encargo de anunciar las fiestas de San Pedro con el lanzamiento del cohete. El apego de su familia al cultivo de las tradiciones es más que probado. Su hermano, Juan Ramón, participa del grupo que baila el Trapatan, cuya partitura fue detallada por su abuelo, Anastasio, músico y director de la banda de Santesteban que en 1918 ganó el concurso de bandas en Pamplona. El abuelo entabló relación cercana con Aita Donostia, insigne compositor de la orden capuchina.

El precedente más inmediato en el negocio, representado por sus padres, Jesús y Ana Mari Apezteguia, debió encarar los desafíos propios de una época de cambio, amén de conciliar la atención en el comercio con la labor que el hombre desempeñó como empleado en la Caja de Ahorros de Navarra.

La implicación familiar en Casa Ostiz ha sido plena, como descubría el propio Carlos Ostiz, quien, en un gesto que habla de su honestidad y amabilidad, dedicó el cohete del año pasado a cuantas personas acudieron a él y a su mujer para satisfacer una necesidad material cuando no para mantener una conversación agradable.   

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