Verano en mi pueblo

Erratzu, el paisaje de un verano perfecto

En las tres localidades al norte de Navarra con las que ‘Diario de Navarra’ continúa esta serie se dejaron ver los momentos de paz en los que vecinos y visitantes buscan refugiarse durante el verano

Fotos del verano en Erratzu./
Fotos del verano en Erratzu./JESÚS GARZARON

Mariana Betancourt González

Publicado el 03/08/2024 a las 05:00

El mundo se divide en pequeños rincones que las personas consideran suyos. Un lugar se siente propio cuando en él se respira paz, viviendo una sensación tan acogedora como hogareña. Es lo que pasa en Erratzu, un montañoso rincón al norte de Navarra que se convierte en el secreto mejor guardado de los vecinos y visitantes que duplican su población de 398 personas para rellenarlo de vida durante el verano. El sonido de las cascadas, las risas de los niños, el abrazo de la brisa y el salpicar de los chapuzones retratan las tardes soleadas que cientos de vecinos y extranjeros reclaman como propias. Hay montañas para sudar y sobran los ríos para refrescar el alma. 

En Erratzu hay de todo y para todos. Afirmaba la encargada del bar en el Camping Baztan, Marisol Recarte, que “este pueblo tiene mucha vida, pero en verano hay muchísima más”. Se trata de una de las 15 localidades que compone el valle de Baztan. Erratzu está situado al pie de Izpegi, compartiendo la frontera con Francia. Sin embargo, la mayoría de los turistas que ocupan el campamento y las casas rurales durante el verano son españoles. “Vienen de Barcelona y Madrid, incluso Sevilla”, compartía la empleada del Camping Baztan y vecina de Erratzu, Nuria Mendiguren. Estos rostros nuevos refrescan el día a día del pueblo, alimentándolo con una diversidad que los locales como Mendiguren aprecian: “En verano se crea un ambiente nuevo porque se ven caras nuevas”. Para Maite Dendarieta, madre de familia que ha pasado todos los veranos en Erratzu desde que tenía cinco años de edad, estos rostros desconocidos son una oportunidad para el desarrollo social de sus hijos:“Los niños conocen a personas que no son del Baztan y socializan, les viene bien”.

Las caras nuevas son de todas las edades y localidades. Belén Romero es una de ellas. La orgullosa abuela de Bilbao decidió llegar al pueblo para disfrutar una semana de gloria con tres de sus nietos. Pasa las tardes en la piscina y lo hace a gusto: “El pueblo es bonito y nos gustan los pueblos típicos navarros”.

El rincón que unos consideran hogar o destino, es para otros una parada. Es el caso Juan García, catalán de 59 años, que visita Erratzu por segunda vez. Este año lo hace junto a su hijo y su sobrino, Bernat Vicente, de 17 años. “Llegamos porque estamos haciendo una ruta. Hemos alquilado una camper y de aquí pasamos a Francia, yendo por los Pirineos y luego de vuelta a casa”, mencionaba García, quien prometió regresar el próximo verano para bañarse en el río de Erratzu porque “es un lugar agradable con personas aún más agradables”. 

Los nuevos acentos que decoran el paisaje de Erratzu animan a quienes por costumbre veranean allí, como Saioa Polido, joven de 20 años que valora la fiesta que ofrece la localidad durante las noches, aprovechando la ocasión para conocer nuevas amistades y reencontrarse con aquellos que visitan cada año. “Muchas veces vienen turistas de nuestra edad y animan mucho”, añadía su amiga de Tafalla, Irati Aguirre. 

Sin embargo, no todos “los de siempre” disfrutan por igual la compañía de los extranjeros. Erratzu es un pueblo lleno de actividades, pero tranquilo. Por sus calles pasan ciclistas, caminantes y familias que disfrutan de una vida cerca de la naturaleza. Esta tranquilidad es la que más aprecia la socorrista del Camping Baztan durante el verano. La chica, que no quiso especificar su nombre, es de Erratzu de toda la vida y este año es su cuarto siendo la socorrista del Camping Baztan. Su empleo de verano no le impide disfrutar de la calma que se respira en el Valle: “Lo que más me gusta es que a la mañana puedo disfrutar de la naturaleza y a la tarde trabajo, pero al mismo tiempo nos conocemos todos y hay muy buen ambiente”. Su horario le permite recorrer el monte durante las mañanas, pero ella comoquiera prefiere el invierno: “Todos nos conocemos en el pueblo y ahora cuesta más pillar sitio en el bar, en la piscina y en el río”.

Es lógico, ya que la población de Erratzu ronda los 398 habitantes y en verano se duplica, sumando a más de 800 personas. Este crecimiento es también lógico al apreciar la belleza natural que habita en este rinconcito del mundo, donde la Cascada Xoroxin y la casa Etxebeltzea, pintan el paisaje de un verano perfecto.

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