Fiestas

'Ezpatadantza' en Leitza

Ocho dantzaris para miles de ojos en una plaza que se emocionó con el baile que se repite cada 11 de agosto, día de San Tiburcio, primero de fiestas tras el cohete de la víspera y antesala de una jornada que reúne este sábado a actuales y ex dantzaris

Fotos del Día Grande de las Fiestas de Leitza./
Fotos del Día Grande de las Fiestas de Leitza./IRATI AIZPURÚA

Pilar Fernández Larrea

Publicado el 11/08/2023 a las 20:59

Ocho dantzaris y una plaza entera, miles de ojos puestos en cada movimiento y aplausos concentrados, acentuando el paso, como si el pueblo entero hubiera ensayado. La Ezpatadantza es el baile del día grande de las fiestas de Leitza, San Tiburcio. Veinte minutos y medio que condensan la esencia de un sentimiento.

Los dantzaris de Aurrera han ensayado durante semanas, cada tarde, con sol y bajo la niebla. Como siempre con la música de los txistularis, una simbiosis que desboca cada 11 de agosto el corazón de tantos leitzarras. Las gradas de piedra de la plaza se pueblan hasta el último centímetro y a las 12 en punto da comienzo al baile. Este viernes con calor, 28 grados, y sol rotundo. Y quién sabe qué pensamientos en la cabeza de Garazi Zabaleta Goienetxe, Alaitz Oiartzun Ugartemendia, María Sagastibeltza Zabaleta, Eider Apezetxea Gogorza, Miguel Olano Zabaleta, Ander Alduntzin Ibáñez, Andoni Amadoz Azpiroz y Asier Barriola Zozaia. Olano, 34 años, fue el veterano. Maestro de dantzaris, casi un icono para las generaciones que les preceden, un rostro amable que tira de tesón; 16 años le separaban de la más joven, María Sagastibeltza. Eider Apezetxea, con 20, fue debutante ayer.

Poco antes del baile se sirvió un aperitivo abierto a vecinos y visitantes en los porches del Ayuntamiento: chocolate, queso, txistorra y vino. Y el consistorio quiso reconocer la labor de Aita Mari, el barco de rescate que salva vidas de personas migrantes en aguas del Mediterraneo. Representantes del colectivo vieron la Ezpatadantza en la plaza, en la hilera de sillas reservadas para la corporación, a la que acompañaron. A la cabeza, el alcalde elegido tras las últimas elecciones, David Anaut (Bildu).

La jornada de fiesta había comenzado cuatro horas antes, con las dianas de las 8 de la mañana. A las 9, el primer encierro y la suelta de vaquillas que se repetía por la tarde; algún recortador y mucho trasnochador en la arena.

La iglesia de San Miguel acogió la misa de San Tiburcio. Presidida por Iñazio Azcoaga, concelebraron Santiago Garísoain y Martín Azpiroz, sacerdote natural de la localidad. Acudieron los dos concejales de UPN, Silvestre Zubitur y Fermín Azpíroz y Xabier Gartzia Azpiroz, de Bildu. Voces del coro local Jeiki, dirigidas por Nekane Piñuela, interpretaron Cantate domino y Benedicat vobis de Haendel; Heilig, ist de Herr, de Schubert; Aita Gurea de Madina, Ave Maris Stella de Aita Donostia, Ave Verum, de Mozart y Tollite Hostias, de Camille Saint-Saëns. Txistularis tocaron Agur Jaunak.

Esta tarde volverán las danzas, con la exhibición de Aurrera Dantza Taldea en un repertorio del folclore tradicional. Después, una cita novedosa, el encuentro de actuales y ex dantzaris, unos 160, que bailarán el Ingurutxo de Leitza y Larrain Dantza.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora