Tradiciones

Día de Mugas Salazar-Larrau: una frontera que une

El próximo domingo se celebra en el puerto de Iturzaeta/Larrau la revisión de las mugas entre el valle de Salazar y el municipio souletino de Larrau. Con este festejo se afirman los lazos de buena vecindad entre los pueblos situados a ambos lados del Pirineo

Representantes del valle de Salazar (iz.) y del municipio souletino de Larrau junto a la muga 237 bis, en el día de Límites de 2019
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Representantes del valle de Salazar (iz.) y del municipio souletino de Larrau junto a la muga 237 bis, en el día de Límites de 2019
Representantes del valle de Salazar (iz.) y del municipio souletino de Larrau junto a la muga 237 bis, en el día de Límites de 2019

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José Antonio  Perales

Publicado el 24/08/2022 a las 06:00

Antiguamente era costumbre en el Pirineo que los ancianos fueran un día al año con los niños a localizar los mojones. Ello entrañaba a veces cierta dificultad pues algunas mugas se encuentran alejadas o escondidas entre la vegetación. “Cuando finalmente encontraban las piedras de muga, los viejos solían dar un fuerte tirón de orejas a los nietos para animarles a recordar el emplazamiento”, escribe el vascólogo inglés Wentworth Webster en un ensayo publicado en 1892. Después se festejaba con pan, queso y vino a expensas del municipio.

Algo parecido, pero sin tirón de orejas, es lo que se hace hoy en el día de Límites: revisar las mugas y festejarlo con un almuerzo o una comida.

El origen de este evento festivo está relacionado con la obligación de dar cumplimiento al mandato establecido en el Tratado de Límites de 1856, en el cual se insta a las autoridades locales a adoptar las medidas oportunas para “evitar la destrucción de las mugas” y reponer aquellas que estén destruidas o arrancadas.

Aunque está en declive, el día de Mugas o día de Límites se celebra en diferentes fechas de agosto y septiembre en varios municipios y valles fronterizos de Navarra, entre ellos Baztán/Labourd-Baigorri, Roncal-Baretous y Larrau-Uztarroze. Sin embargo, en pocos lugares tiene la tradición y vitalidad que se da en Salazar-Larrau.

CORDERO Y PIPERRADA

En 2019, varias personas asistentes a la fiesta contaban a este periodista la animación que reinaba hace unas décadas en el puerto y en el paraje de Abodi-Pikatua, donde este miércoles se celebran el almuerzo y la comida del día de Mugas.

“Hace setenta años, la fiesta duraba aquí prácticamente todo el día”, dice Fidencio Berrade, nacido en Ochagavía en 1936 y residente en Ibilcieta. “Las autoridades comían en una carpa que se instalaba en Abodi-Pikatua, y el resto de la gente se distribuía por el bosque, cada uno con sus fuegos y con sus comidas”.

“Cuando yo era joven, las autoridades del valle de Salazar ponían el cordero, y los de Larrau la piperrada”, añade Benito Mercapide Sagardoy, vecino de Ochagavía nacido en 1937.

Entonces, el viaje a pie desde Ochagavía se hacía por la cañada, y costaba entre dos y tres horas. “Como no estaba hecha aún la carretera, subíamos andando o en caballerías y pasaba el día aquí arriba. Se ponía una carpa, y después de la comida se cantaba y se bailaba”, puntualiza a Santiago Rolan, de Ochagavía.

A finales de los años sesenta, la construcción de la carretera que asciende al puerto de Larrau facilitó el acceso al lugar donde se celebra la fiesta. Sin embargo, en las últimas décadas el día de Mugas ha perdido interés para la gente de uno y otro lado, debido entre otros factores al despoblamiento y al declive de la ganadería. A pesar de ello, en 2019 asistieron a esta fiesta alrededor de cien personas, la mayoría del valle de Salazar. “El año siguiente 2020 se suspendió a causa de la pandemia y en 2021 se celebró pero con poco público”, resume el presidente de la Junta de Salazar, Pedro Mascaray.

REINVENTANDO LA TRADICIÓN

En 2022 los representantes de Larrau y de Salazar se han propuesto revitalizarla, con la idea de que “vuelva a ser aquella fiesta de hermandad que atraía a la gente de ambos lados de la frontera”.

Para ello se ha cambiado la fecha de celebración que a partir de este año será el domingo más próximo al día de 29 de agosto (ésta era la fecha fija tradicional), y se han incorporado al programa varias novedades, como la actuación de grupos de dantzas y txistu, la participación de kantutzales de Larrau y de Ochagavía y una comida popular que este año está abierta a la participación del público de ambos lados de la frontera.

En cualquier caso, la ceremonia central del festejo sigue siendo la firma del acta de revisión de los mojones, la cual tiene lugar en el puerto de Larrau junto al borne 237 bis de la frontera.

10.	El alcalde de Larrau, Jean-Marc Bengoetxea (dcha.) entrega un queso a Pío Sarriés, representante de la Junta del valle de Salazar, en 2019
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El alcalde de Larrau, Jean-Marc Bengoetxea (dcha.) entrega un queso a Pío Sarriés, representante de la Junta del valle de Salazar, en 2019José Antonio Perales
10.	El alcalde de Larrau, Jean-Marc Bengoetxea (dcha.) entrega un queso a Pío Sarriés, representante de la Junta del valle de Salazar, en 2019

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UN HERMOSO QUESO

La jornada festiva comienza a las 10:30, con el encuentro de las delegaciones de Salazar y de Larrau en el merendero de Abodi-Pikatua el cual queda próximo al recientemente inaugurado Centro de Montaña de Abodi. Tras el característico apretón de manos, símbolo de buena vecindad, los representantes de Larrau obsequian a los salacencos con un hermoso queso, el cual se reparte entre los participantes en el almuerzo. Este último corre por cuenta de la Junta del Valle de Salazar la cual invita a los vecinos salacencos asistentes a bocadillos de jamón o de ajoarriero y a unos vasos de vino. Después del almuerzo, la fiesta se traslada al puerto de Itzurtzaeta/Larrau, distante un kilómetro y medio aproximadamente, donde tiene lugar la firma del acuerdo de revisión de mugas. Esta se desarrolla a las doce y media de la mañana en torno a la muga 237 bis. Es una ceremonia sencilla consistente en la lectura del acta en euskera, francés y castellano, seguida de la firma de las autoridades y testigos. Posteriormente, los asistentes vuelven de nuevo al merendero de Abodi-Pikatua, donde se ha habilitado una carpa para la comida popular, instalada por los representantes de Larrau, que hacen de anfitriones este año.

VEINTICINCO MOJONES

El valle de Salazar tiene veinticinco mugas con Francia: cinco con Lecumberry, en el país de Cize (Baja Navarra) y 22 con Larrau (Soule, Zuberoa). Es con éste ultimo municipio con el que se celebra esta fiesta del 28 de agosto. Este tramo de frontera atraviesa la Selva de Irati, e incluye parajes como Errekaidorra (231), Ibarrondoa (234), la cima del Ori (236), el puerto de Larrau (mugas 237 237 bis) y el portillo de Betzula (239 y 240). A partir de este último, el pueblo de Larrau (Soule) hace ya muga con Uztárroz (valle de Roncal) con el que celebra también el día de Límites un día antes que con Salazar.

Tradicionalmente, solían ser los técnicos de montes de las comunidades implicadas los encargados de comprobar el estado de los mojones antes del festejo. Hoy, gracias a la digitalización de los mojones, los bornes internacionales del Pirineo tienen ya asignadas coordenadas de precisión que determinan su lugar exacto según el Tratado de Límites de 1856. Así que en el día de Mugas, lo único que se hace es firmar el acta con la conformidad de ambas delegaciones.

Aunque la fiesta del Día de Límites parte de una imposición estatal, hoy aquel mandato resulta más teórico que real. De hecho, hay varias comunidades fronterizas que no realizan el control periódico, ni envían sus informes a las autoridades competentes sin sufrir penalización por ello. Puede decirse que, en concordancia con la laxitud que caracteriza a la frontera postmoderna, estos eventos festivos han quedado hoy como rituales de buena vecindad, en los cuales se aprovecha el cumplimiento de la norma estatal para reforzar los lazos locales. Es interesante comprobar en este sentido cómo los lugares escogidos para celebrar estas ceremonias suelen coincidir con lugares de encuentro usados desde fechas remotas por las comunidades ganaderas de ambos lados de la frontera.

Pastores jubilados del valle de Salazar asan un cordero el día de Mugas en 2019
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Pastores jubilados del valle de Salazar asan un cordero el día de Mugas en 2019José Antonio Perales.
Pastores jubilados del valle de Salazar asan un cordero el día de Mugas en 2019

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ESCENARIO TRANSFRONTERIZO

En el caso de Salazar y Larrau, llama la atención el imponente escenario donde se desarrolla en el festejo y las historias que han acontecido en el mismo. Debido a su altitud (1585 m.), el puerto de Larrau suele estar cubierto de nieve buena parte del año. A la dificultad del collado, se une la presencia de la sierra de Abodi, que actúa como segunda barrera montañosa entre Salazar y la Soule. A pesar ello las relaciones entre ambos lados se han mantenido a lo largo del tiempo. Antiguamente, las mujeres de Salazar subían por el camino de la lana y atravesaban este collado para ir a trabajar a las fábricas de alpargatas de Mauléon-Licharre y de Oloron Saint Mairie. Y los pastores se encontraban en el altipuerto para cuidar del ganado en verano.

-“Aquí las relaciones han sido menos fáciles que en Arnéguy y Valcarlos, que están juntos sin montañas de por medio, o que en Aézcoa cuyos ganaderos iban a Francia en invierno con el ganado”, dice Juan Ignacio Ibáñez, ganadero en activo de Izalzu.

-En el monte, los pastores de Larrau y Salazar nos veíamos bastante, ya que pasábamos la semana en la chabola”, dice Benito Mercapide, de Ochagavía. “Ellos pasaban para aquí y nosotros para allá. Pero no había ningún problema, al menos en nuestros tiempos”.

-El pasto de este lado es más fino que el del otro lado. Lo que pasa es que como aquí había mucho más ganado en aquellos tiempos los franceses no venían”, explica Ramón Moso, de Ochagavía.

-“Antes había aquí muchas ovejas en rebaños pequeños. Ahora en cambio no hay más que yeguas”, añade Santiago Rolan, nacido en 1944 en Ochagavía.

Según cuentan los ganaderos salacencos, actualmente, las relaciones han cambiado: los pastores de ambos lados duermen en casa cada noche, ya no se hace contrabando como antaño, ni las mujeres emigran al norte a las fábricas de alpargatas. Sin embargo Soule y Salazar tienen retos similares como la lucha contra el despoblamiento o la búsqueda de alternativas a la crisis del sector primario. Así, se comprende mejor el interés de revitalizar fiestas como el día de Mugas que sirven para mejorar los vínculos de amistad y contrarrestar los efectos negativos de la frontera. En los últimos años, gracias al apoyo de la Unión Europea, se han desarrollado varios proyectos POTECFA como la construcción de sendos centros la montaña (las casas de Irati) y la señalización e interpretación de algunos caminos transfronterizos.

Un acto reivindicativo
El puerto de Larrau, más conocido en la zona con el nombre de Iturzaeta, está situado al pie del Pico de Ori, primer dos mil Pirineo navarro, entre las mugas 237 y 237 bis. Se trata del segundo paso fronterizo más alto del Pirineo navarro (1.585 m.), después del puerto de Ernaz. “Ambos están oficialmente cerrados desde hace dos años, por amenaza de terrorismo islámico”, dice el presidente de la Junta del Valle de Salazar, Pedro Mascaray. Por eso, durante la fiesta, está previsto realizar un acto reivindicativo, consistente en la colocación de un cartel con el siguiente mensaje: ‘Europa sí, fronteras no” .

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