Representación
Erratzu corrige al acusador de brujas
45 vecinos escenifican una obra, inspirada en el libro de Félix Sanz ‘Las brujas de Erratzu’ para recordar que lo sucedido en 1611 fue una falacia que, descubierta, supuso a su autor, el vicario de la parroquia de la localidad, una reprobación eclesial


Publicado el 10/04/2022 a las 06:00
Andaba Félix Sanz Zabalza (Burgui, 1938 - Pamplona, 2016), quien fuera profesor de Filosofía en el instituto Navarro Villosada, de Pamplona, consultando legajos y documentos en el Archivo Diocesano que arrojasen luz sobre acusaciones de brujería en su localidad natal. En esto reparó en escritos que abrieron una nueva línea de investigación histórica. “Por lo menos habría 300 folios”, señala la baztanesa Nerea Iturriria Meoki. Entre dudas, el ínclito estudioso recibió el impulso del entonces director del Archivo Diocesano, José Luis Sales, para que aprovechase el descubrimiento y escribiese un libro. Su consejo culminó en Las brujas de Erratzu.
Narra las vicisitudes acontecidas en 1611 a raíz de una delación del que fuera vicario de la parroquia de San Pedro, de Erratzu, Miguel de Aguirre. La historia documentada revela que las acusaciones que vertió sobre vecinos por prácticas de brujería fueron falsas y acabaron siendo respondidas por los vecinos con el asesoramiento del abad de Lantz.
“Una sentencia del Tribunal Eclesiástico de Pamplona”, señala Nerea Iturriria, reveló la trama falsa y condenó, por el contrario, al clérigo para satisfacción del vecindario. “Por primera vez en Navarra, Erratzu es un protagonista de excepción porque es el primer caso que el vicario es acusado de mentira por la propia curia, porque el abad se querella contra el vicario, y le acusa de dejación de funciones, negar los sacramentos”, explicó el historiador roncalés Fernando Hualde cuando el libro de Félix Sanz fu presentado.
Lo ocurrido, reflejado en el relato escrito, recobró actualidad el viernes y sábado con una representación, que implicó a 45 vecinos en la puesta en escena y animó a otros muchos en los preparativos de Erratzukoak ere ez ziren sorginak (Los y las de Erratzu tampoco eran Brujas).
La obra es una adaptación para teatro de Nerea Iturria. A su labor de guión unió la labor de traducción al euskera del original de Félix Sanz. La dirección corrió a cargo de la actriz Josune Gorostegi, de Elizondo. La dinamización musical recayó en la erratzuarra Amaia Córdoba, mientras que Amaia Zinkunegi asumió la coordinación del vestuario.
LA ASOCIACIÓN CULTURAL
Cuando la idea fue cuajando, tras el paréntesis de la pandemia que paralizó un primer intento de Nerea Iturriria de traducir al euskera el libro y elaborar el guión, Erratzuko Kultur Elkartea se convirtió en promotor del proyecto difusor de un episodio de la historia local. Una iniciativa suya fue el anuncio, a través del grupo local de Whatsapp, de la propuesta de interpretación. La respuesta vecinal no pudo ser más satisfactoria. Entre los 45 vecinos, que por unos días se han convertido en actores, se encuentran cinco menores.
En la adaptación del libro al teatro, Nerea Iturriria halló la facilidad de la estructura del original en escenas para luego dejarse llevar por la imaginación y dar un toque personal en capítulos. Logró enriquecer el primer borrador con aportaciones de personas cercanas.
Cuando todo estuvo dispuesto, llegó el pasado fin de semana el ensayo general. Además de servir de prueba definitiva, ayudó para comprobar el espacio disponible en la carpa levantada para seguir las evoluciones sobre el escenario. Así como en un primer momento se creyó en la conveniencia de colocar 150 sillas, la realidad amplió el foro. “Entre el viernes y el sábado, habrá del orden de 380 espectadores”, calculaba la guionista. La respuesta, más que satisfactoria, prueba el interés mostrado por un capítulo de la historia de Erratzu que permanecía entre legajos y documentos y que acabó alumbrado por el tesón de un historiador y el compromiso de un pueblo.
