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Uharte Arakil

La solidaridad se ejercita

El conjunto ‘Motxila 21’ recibe un impulso de Uharte Arakil con el V Zumbathon Solidario organizado por el grupo de la modalidad de Arbizu. La ayuda ofrecida con 1.200 € recaudados sirve para paliar el efecto de un año y medio sin conciertos

Dos integrantes del grupo ‘Motxila 21’ durante la sesión de ayer de zumba en los aledaños del frontón cubierto de Uharte Arakil
Dos integrantes del grupo ‘Motxila 21’ durante la sesión de ayer de zumba en los aledaños del frontón cubierto de Uharte ArakilN.G.
Actualizado el 22/09/2021 a las 09:44
Tuvo tirón la masterclass de zumba de este sábado en Uharte Arakil. Al aire libre, como cabría de esperar por las condiciones de prevención asumidas por el grupo de la especialidad de Arbizu en calidad de organizador, la combinación de música y ejercicio físico desplegó su efecto hipnotizador sobre una nutrida concurrencia. El terreno de juego descubierto al lado de frontón Larrabieta se convirtió en improvisado escenario de un ejercicio de solidaridad. Por que el encuentro, además de procurar un espacio para el cultivo de la salud, proporcionó un medio de ayuda al conjunto musical de Motxila 21 después de un año y medio de silencio por el mal de la pandemia. “Sin conciertos tampoco se han podido vender discos”, ofreció por explicación Teo Lázaro, manager de una formación enorme en su fin alentador y motivador de personas con síndrome de Down a través del bálsamo de la música.
El poder de seducción y transformación que acompañan a las melodías empujó a buena parte de ellos a ser espejo de los monitores en su despliegue de ejercicios encadenados. Las coreografías del escenario se reflejaron en los más de 70 participantes que acudieron al V Zumbathon Solidario. Su presencia, confirmada con la adquisición de una entrada de 5 euros que se redujo a 2 para los espectadores, contribuyó a reunir 670 €. “Hubo personas que ofrecieron donativos”, añadió Teo Lázaro. Y otros que adquirieron algún detalle de Motxila 21. La suma de la recaudación superó los 1.200 euros.
Kepa Gordo, uno de los miembros del colectivo de zumba en Arbizu, significó la necesidad de adaptar la jornada a las condiciones fijadas en el contexto actual de pandemia. De ahí que hubiese más separación que la convenida en las sesiones regulares.
En el cambio de marco de Arbizu a Uharte Arakil influyó, por una parte, la garantía de espacio abierto ofrecido junto al frontón Larrabieta y, por otra, el vínculo existente con la localidad e inmediaciones de dos de los voluntarios de Motxila 21: Andoni Zilbeti y Ainhoa Lizarraga. La última de ellas es de Dorrao, en el valle de Ergoiena separado de Uharte Arakil por la imponencia del monte Beriáin que erige en su cima la emblemática ermita de San Donato.
Existe otra particularidad, asociada a la historia local, que remarca el espíritu solidario de Uharte Arakil. Ni qué decir tiene que sus vecinos ofrecieron una muestra de generosidad, imposible de olvidar, cuando el 31 de marzo de 1997 se produjo el mayor accidente ferroviario registrado en Navarra con la pérdida de 18 personas.
Justo veinte años antes, el propio término cedió una parcela a Cáritas para que pudiese edificar un centro de atención a menores con discapacidad. Aquel detalle del Ayuntamiento fructificó en la apertura en 1977 del centro asistencial San Miguel de Aralar, destinado a pequeños de 6 a 12 años en régimen interno. De su gestión se ocupó la congregación de las Damas de la Paz del Apostolado de Jesús. El centro San Miguel de Aralar fue de los primeros de sus características en Navarra.
UNA COREOGRAFÍA ESPECIAL
La sesión de zumba de este sábado no estuvo exenta de novedades, como la ofrecida con una exhibición de capoeira que concitó el interés de los reunidos. La clausura estuvo anticipada de una sorpresa a cargo de una de las monitoras, Itziar Valls, que presentó una coreografía ideada para un momento tan singular como emotivo. En su desarrollo contó sobre el escenario con la colaboración de integrantes de Motxila 21, que mostraron su destreza en la combinación de ejercicios.
Fue el colofón a una propuesta recreativa de hondo significado, como cada una de las que se aseguran con el Zumbathon Solidario. La de este sábado demostró que no hay mal que frene a la ola poderosa de la solidaridad y que el conjunto musical Motxila 21 está activo y con ganas de regresar a los escenarios. Ojalá sea pronto.
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