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ESTEBAN ORTA RUBIO

300 años de la llegada de Felipe V a Corella

  • HML Admin
Publicado el 11/06/2011 a las 01:02
U NA fecha redonda. El próximo 14 de junio se cumplen tres siglos de la llegada de la corte de Felipe V a Corella. La ciudad ribera conmemora el hecho anualmente con fiestas y representaciones, pero quizás este año las celebraciones sean mayores por coincidir con los 300 años. Y si hoy hablamos de crisis económica, tampoco eran buenos tiempos aquellos cuando Felipe V y su corte marcharon a Corella.
LA GUERRA DE SUCESIÓN
Transcurría junio de 1711 y los principales estados europeos llevaban más de diez años en guerra, la llamada Guerra de Sucesión Española en la que España fue el principal escenario. Si acercamos más el objetivo comprobamos que Navarra y, sobre todo la Ribera, había sufrido pérdidas y devastaciones que dejaron su huella largo tiempo. Aquel conflicto estuvo motivado por haber muerto sin descendencia Carlos II, el último rey español de la Casa de Austria.
Al haberse casado sus dos hermanas, María Teresa y Margarita, con el rey de Francia y el emperador de Austria, respectivamente, ambos estados tenían posibilidades de acceder al trono español. En su testamento, Carlos II, tras muchas vacilaciones y presiones, eligió al candidato francés: Felipe de Anjou. Pero se opusieron Austria, Inglaterra y Holanda por temor a que la instauración de la dinastía borbónica en España potenciase el temido bloque franco-español.
Paralelamente, los diversos reinos españoles se dividieron apoyando unos a los Borbones y otros a los austriacos, iniciándose una guerra civil. Navarra eligió el candidato francés, que juró los Fueros del Reino ante las Cortes de 1701 a través del virrey. Mientras, Cataluña, Valencia y Aragón, a pesar de haber jurado en un principio fidelidad a Felipe V, se pasaron en 1705 al bando austriaco. En la decisión de los navarros pesaron razones políticas pero, sobre todo, económicas y comerciales, pues la llegada de un rey francés acababa con la larga hostilidad antifrancesa, tan negativa a nuestros intereses, y volvíamos a los tradicionales vínculos con Francia, nuestro principal cliente y proveedor.
Será en este ambiente de guerra cuando hemos de situar la visita de Felipe V y su esposa María Luisa de Saboya a tierras Navarra a comienzos del verano de 1711.
¿POR QUÉ CORELLA?
Meses antes, las victorias borbónicas en Brihuega y Villaviciosa (diciembre de 1710) habían permitido que Felipe V tomase un respiro y entrase en la disputada capital, Madrid. A continuación quiso marchar a Vitoria para unirse con la real familia. Sin embargo, una epidemia declarada en Logroño aconsejó que el lugar de reunión fuese Zaragoza, ciudad recientemente liberada del dominio austríaco. No obstante, los viajes de la época eran extenuantes y el de Vitoria a Zaragoza había debilitado bastante la salud de María Luisa de Saboya. Tanto, que en abril de 1711 los médicos estaban preocupados pues la real paciente sentía fuertes dolores acompañados de fiebre y no respondía al tratamiento que le habían impuesto. Su debilidad era tal que incluso le impedía tomar alimentos.
Es en este momento cuando los médicos aconsejaron el traslado de la reina a Corella, pensando que el microclima de la ciudad podía serle beneficioso. Quizás pudieron influir también sus famosos ajos, que en la época llevaban fama de curar enfermedades de tipo infeccioso. Sea como fuere pronto comenzaron los preparativos.
El virrey de Navarra envió un alcalde de Corte para disponer los alojamientos y proveer de todo lo necesario. Fue una tarea complicada pues los reyes no viajaban solos. Con ellos venía su familia, el personal de las Casas Reales y la gente de guerra que formaba su guardia. Fue necesario embargar todas las calesas, carros cubiertos, mulas y acémilas de las principales ciudades navarras y enviarlas a Corella. Paralelamente, el propio ayuntamiento arregló los caminos, y limpió y aderezó la ciudad, sobre todo el Portal de San José por donde estaba prevista la entrada de Sus Majestades, en el que levantó un arco triunfal. Incluso, creó a sus expensas un lindo paseo que desde la ciudad bajaba a un soto cercano y lo rodeaba por completo. Paseo que, por cierto, fue muy frecuentado por los reyes y toda la corte.
La expectación en la ciudad y comarca era tal y el agobio de gente tan grande, que no quedó casa libre en Corella. Ni siquiera una cama pudo ofrecer el ayuntamiento a la Diputación, que acudía en visita oficial porque "es tanta y tan grande la estrechez en que me hallo, que no sólo no puedo servir a V. S. Ilma. con las doce camas que me pide, pero ni con una, ni puesto a donde pueda V. Ilma. entrar la cabeza". Aunque Corella estaba acostumbrada a recibir importantes personajes, e incluso recientemente había albergado las sesiones de las Cortes de Navarra celebradas en 1695, nada podía compararse al hecho de acoger la corte del rey de España.
LA LLEGADA
Por fin, llegó el gran día, 14 de junio de 1711. A media tarde hizo su entrada el cortejo entre vítores, música y aclamaciones. Felipe V venía acompañado de la reina y de su hijo Luis, Príncipe de Asturias. El trayecto desde Zaragoza duró dos penosos días por lo que venían cansados del viaje; sobre todo María Luisa, que por su debilidad había viajado en una carroza llena de cojines y almohadas. El rey tenía 27 años; ella, aún no había cumplido los 23.
Así cuenta el acontecimiento el Libro de Acuerdos del Ayuntamiento:
"Llegaron Sus Majestades y el Serenísimo Príncipe, el día catorce de junio entre cuatro y cinco de la tarde del año mil setecientos y once, a cuya hora salieron los dichos señores Alcalde y Regidores, Justicia y Escribano y Maceros y Ministros al portal de la calle que llaman de San Joseph, en cuya puerta tenían prevenido el palio, y aunque la Ciudad hizo su cumplido, no lo quisieron admitir Sus Majestades; y, siguiendo a Sus Majestades hasta su real palacio, con ánimo de besarles Sus Reales Manos, no lo permitieron aquella noche por venir cansados y señaló Su Majestad hora para el día siguiente .".
Se hospedó la real familia en el flamante palacio de Agustín de Sesma y Sierra. La razón de elegir esta casa hay que buscarla tanto en el empaque y confort del edificio, recién construido, como en la influencia que aquel opulento personaje disponía en la corte, ya que el secretario de Su Majestad, Bartolomé de Flon, conde de la Cadena, era su consuegro por haber casado su hija Isabel María de Sesma con un hijo del conde.
El personal a su servicio se alojó en las casas contiguas, ocupando toda la manzana, incluida la casa de los Escudero. Los demás personajes de relieve, ministros y alta nobleza, fueron hospedados por las principales familias.
ESTANCIA EN CORELLA
Mas de cuatro meses estuvo la Corte en Corella, en los cuales la reina mejoró de salud e incluso quedó embarazada de un nuevo hijo, el infante Felipe. El rey alternaba los negocios políticos con la caza, a la que era inclinado, mientras la reina y su cortejo de damas tomaban el aire en sus frecuentes paseos por el soto de El Murillo.
Los días y meses fueron pasando en una plácida monotonía, sólo rota por algunos acontecimientos familiares, como el cumpleaños del Príncipe de Asturias, que cumplió cuatro años el 25 de agosto y que se celebró con luminarias de víspera, solemne misa y procesión. Quisieron los corellanos hacer fiesta de toros, pero el rey cortó amable: Fiesta de Iglesia, sí; toros, no.
Con los primeros cierzos del otoño, Felipe V y su corte abandonaron Corella el 20 de octubre de 1711. Días antes, el monarca quiso hacer una última merced al anfitrión al permitirle colocar cadenas en las puertas de su casa en recuerdo y honra de haber tenido alojado a un rey. De ahí el nombre de Casa de las Cadenas con que se conoce popularmente.
Y una curiosidad. Según cuenta el añorado Agustín Fernández Virto, aún mantiene la casa las habitaciones con cartelas y grafía de la época, indicando las diferentes funciones que cumplían: Portería de Damas, Cuerpo de Guardias de Corps, Quarto del Príncipe de Asturias, Sala de Embaxadores, Real Capilla, Antecámara de S. Magestades, Quarto del Rey Nuestro Señor, ."
¿Por qué los dueños actuales no la abren al público coincidiendo con este 300 aniversario? La visita de la Casa de las Cadenas por dentro sería un aliciente más para acercarse este verano a Corella.
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