Tradición
Virginia Coscolín, de Horno Coscolín en Tudela: "Es un orgullo mantener un legado de 500 años"
Este negocio familiar, ubicado en el número 14 de la calle San Antón, continúa con una tradición basada en la elaboración casera y la calidad del producto


Publicado el 30/10/2026 a las 05:00
Nada menos que 5 metros de diámetro y 500 años de historia. Estas son las características del Horno Coscolín. Ubicado en un edificio el número 14 de la calle San Antón, no es un negocio cualquiera, sino que ya forma parte de la tradición de Tudela. Su actual propietaria, Virginia Coscolín Jiménez, natural de la capital ribera y de 54 años, pertenece a la tercera generación de su familia al frente del local.
No obstante, la trayectoria del lugar comenzó mucho antes de que se le conociera por este nombre. Los hermanos de la abuela de Virginia alquilaron varios hornos de leña. "Al final, acabaron comprando este, que se conocía como Horno López", detalla la empresaria.
Posteriormente, pasó a manos de sus padres. "Prácticamente he nacido en este horno, y colaboro en él desde que tenía unos 20 años, ya que mi madre necesitaba ayuda al quedarse viuda", rememora Virginia.
Sin embargo, la propietaria no siempre tuvo claro que quería dedicarse a esto. "Soy técnico de laboratorio, pero por cuestiones económicas y familiares acabé quedándome con el negocio", detalla.
Aunque los planes de Virginia eran otros, tiene muy claro que "la vida a veces te lleva a lugares que no esperabas, y la nostalgia que me produce gestionar este lugar es un sentimiento incomparable".
TRADICIÓN RENOVADA
Ya al frente del negocio, tuvo que tomar una decisión: Reformar el local o mantenerlo tal y como estaba. Finalmente, optó por la primera opción. "La esencia de este negocio radica en el horno, que se mantiene en un estado perfecto, pero había que darle un lavado de cara al resto de elementos", explica Virginia.
Por ello, desde el año 2021, se reformó el edificio por completo. El mayor cambio fue colocar un bar en su interior. "Surgió de manera natural, a raíz de peticiones del público", asegura la empresaria.
De esta manera, ya no solo se dedican a preparar asados para llevar –tanto de carne de su propia carta como aquella que traen los clientes-, sino que también sirven pinchos y raciones.
El bar abre los jueves de 19.30 horas a cierre –para participar en el pinchopote-, y sábados y domingos de 20 horas a cierre. El horno, por otro lado, funciona de 9 a 15 horas los viernes y sábados. También suelen abrir en días festivos o fechas señaladas.
"TODO SE QUEDA EN FAMILIA"
Virginia lleva el negocio junto a su marido, Fran Alcequiez, y su hija, Paola Coscolín. Este ambiente familiar no solo se siente detrás del mostrador, sino que se refleja en sus recetas e ingredientes.
Más allá de los asados, ofrecen raciones de jamón asado –su plato estrella-, bacalao, pulpo, papada o entrantes. Todo ello, por supuesto, cocinado en su horno de leña y con acompañamientos y salsas elaborados por ellos mismos.
Este es, precisamente, uno de los mayores atractivos del negocio. "Muchas familias o cuadrillas vienen porque quieren comer algo casero y saludable, que también sea cómodo y de calidad, así que se decantan por nosotros", apunta la propietaria.
OPTIMISMO ANTE EL RELEVO
Virginia se muestra "muy orgullosa de haber continuado con este negocio de 500 años", puesto que, "la mayoría de los lugares similares han ido desapareciendo".
Por ello, aunque reconoce que "me da pena pensar en el día que me jubile, porque me encanta estar aquí", confía en su hija Paola para liderar la empresa. "Hay veces que deseo que no me toque la lotería para no tener razones para dejarlo", bromea.
Además, añade que "ya soy abuela, así que quizás mis nietos deseen hacerse cargo cuando llegue su momento". Sin embargo, para Virginia, la prioridad es "que alguien, sea quien sea, quiera continuar con una tradición que tanto significa para nosotros".