Hostelería
Mi Bar, un local abierto en 1926 que busca relevo en Tudela
El negocio, que en julio se convertirá en centenario, ha visto pasar por él a tres generaciones de la familia de su fundador Emiliano Sainz


Publicado el 22/05/2026 a las 05:00
Jesús Casales Sainz sonríe, entre divertido y emocionado, cuando intenta imaginar a su abuelo Emiliano Sainz Alcaine, hace ahora 100 años, ultimando los detalles finales para poder abrir su bar antes del inicio de las Fiestas de Tudela en honor a Santa Ana.
Corría el mes de julio de 1926 cuando Emiliano, junto a su esposa Paulina Álvarez, abrieron las puertas del bar Mi Bar junto al cauce del río Queiles, muy cerca de su desembocadura en el Ebro.
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El negocio prosperó, la clientela fue creciendo, y Mi Bar se convirtió en lugar de encuentro para muchos tudelanos.
Emiliano falleció en la década de los 60, lo que impulsó a tomar las riendas del negocio a su hija Pilar y a su marido Ernesto Casales.
De forma natural, y habiéndose criado junto a la barra del bar, al establecimiento se incorporaron dos de los hijos del matrimonio: Jesús y Francisco Javier Casales Sainz -este último ya fallecido- y, después, las esposas de ambos, Fabiola Ostiz Sáenz y Cristina Ibáñez Navascués, respectivamente.
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EL CAMBIO DE LOCAL
En 1973, culminó una de las grandes obras realizadas en Tudela: el cubrimiento del Queiles. Mi Bar fue testigo privilegiado del avance de los trabajos gracias a su ubicación junto al cauce del río.
Una ubicación que tuvo que cambiarse cuando dos décadas después, en 1996, se acometió la transformación urbana de esta zona de la ciudad. “Llegamos a un acuerdo con los promotores para trasladar el negocio desde su ubicación original a la actual en la plaza de la Judería antes de que tuviéramos que marcharnos. Así logramos que el bar no cerrara ni un solo día”, recuerda Jesús Casales.
Tras su reciente jubilación, el peso del negocio recae ahora en su mujer Fabiola y su cuñada Cristina, aunque destaca que el local está en venta. “En la familia no hay relevo, y estamos buscando a alguien que tome el testigo. Ojalá esta historia pueda continuar con esta bonita tradición”, apunta Jesús.
