Hostelería

El hostal-restaurante de Tudela que está a punto de cumplir 60 años de historia

El establecimiento La Parrilla, inaugurado el 14 de marzo de 1966, celebrará el próximo año su 60 aniversario

De izquierda a derecha: Olga Lorente Obón; Begoña y Fernando Lorente Flórez; y Javier, Chelo, y Manuel Lorente Obón
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De izquierda a derecha: Olga Lorente Obón; Begoña y Fernando Lorente Flórez; y Javier, Chelo, y Manuel Lorente ObónBlanca Aldanondo
De izquierda a derecha: Olga Lorente Obón; Begoña y Fernando Lorente Flórez; y Javier, Chelo, y Manuel Lorente Obón

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Diego Carasusán

Actualizado el 12/12/2025 a las 10:58

El 14 de marzo de 1966 es una fecha grababa con letras de oro en la historia de la hostelería de Tudela. O, mejor dicho, esa es una fecha que brilla como un diamante. Y es que el próximo año 2026 el Hostal-Restaurante La Parrilla de la capital ribera cumplirá 60 años de una extraordinaria trayectoria cuyo futuro recae en los hijos de sus fundadores.

Esos fundadores fueron los hermanos Manuel, Fernando, Germán, y Antonia Lorente Hernández quienes, procedentes de la localidad zaragozana de Cervera de la Cañada, alquilaron en ese citado 1966 un local ubicado en la calle Carlos III El Noble de Tudela (junto a la plaza de toros) para hacerse cargo de un negocio de bar, restaurante y un pequeño hostal bautizado con el nombre de La Parrilla.

Durante esos primeros años de andadura se comenzó a construir, justo enfrente de ese local alquilado, el actual edificio al que los hermanos Lorente Hernández trasladaron su negocio en 1971, ya como propietarios de las instalaciones. Allí abrieron el bar, el restaurante, y un hostal de 22 habitaciones (con capacidad para unas 50 personas), y allí se mantuvieron al frente del negocio hasta que el 30 de noviembre de 2014 La Parrilla cerró sus puertas por la jubilación de sus fundadores.

Parecía que ese iba a ser el final de tan 'fraternal' historia, pero los hijos de Manuel (casado con Consuelo Obón, quien llegó a Tudela junto al resto de hermanos fundadores) -Chelo, Olga, Manuel, y Javier Lorente Obón- y los de Germán (casado con Fausti Flórez) -Fernando y Begoña Lorente Flórez- decidieron tomar las riendas del negocio y reaperturarlo el 1 de julio de 2015. "La gente nos decía que era una pena que Tudela perdiera un establecimiento como ese. Entonces nos juntamos los 6 primos, estudiamos la situación, y nos animamos a continuar con esta nueva andadura que ya ha cumplido 10 años", explica Chelo, quien se muestra "muy satisfecha con la decisión tomada".

LOS 6 PRIMOS DE LA PARRILLA

Entre los 6 primos tienen repartidas las tareas que requiere el negocio, con Chelo encargada de la dirección y gerencia junto a su hermana Olga; y con Manuel, Javier, Fernando y Begoña al frente de la cocina. La plantilla se completa con 12 empleados, que pueden ser incluso alguno más en determinadas temporadas del año.

Además, si hace falta un refuerzo extra, a las tareas de La Parrilla se suman los hijos de los propietarios, "que siempre están dispuestos a colaborar en lo que haga falta", indica Chelo, quien no asegura que esta tercera generación familiar vaya a dar el paso a continuar con el negocio. "Nuestros hijos están trabajando en sus oficios correspondientes y, pese a que siempre podemos contar con ellos, no está claro que La Parrilla vaya a contar con esa continuidad cuando nosotros nos jubilemos", explica Chelo.

Sea como sea, La Parrilla ya ha dejado su nombre escrito en letras de oro, de diamantes o, quizás de forma más apropiada con respecto a su nombre, grabadas a fuego en la historia de Tudela.

"LOS DE LA PARRILLA..., QUE PASEN POR TAQUILLA"

Tal es la popularidad del hostal-restaurante La Parrilla en Tudela que, incluso, este establecimiento es protagonista de una curiosa tonadilla que, cada año, se canta en las fiestas patronales de la ciudad en honor a Santa Ana.

En concreto, esta socarrona cancioncilla es entonada por el público -principalmente el ubicado en los tendidos de sol- que se da cita en la plaza de toros durante las corridas de las fiestas. Junto al coso tudelano se alza el edificio de La Parrilla. Este bloque es tan alto que supera con creces la altura de la plaza de toros, lo que permite a los residentes de los pisos ver las corridas desde una posición privilegiada.

Esta circunstancia fue el origen, hace décadas de la citada tonadilla que entonan aquellos que sí han pagado su entrada para ver el espectáculo y que dedican a los residentes del bloque entonando el siguiente pareado: "Los de La Parrilla..., que pasen por taquilla".

Como indica Chelo Lorente Obón, una de los seis primos propietarios del hostal-restaurante, "todos nosotros somos tudelanos, con lo que es algo muy especial que el nombre de nuestro negocio sea protagonista de esta cancioncilla popular". Aunque Lorente quiere aclarar divertida que, "desde siempre, la familia ha comprado el abono de los toros, con lo que los de La Parrilla sí pasamos por taquilla".

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