Fiestas

Tudela dice adiós a la Comparsa de Gigantes

La Comparsa de Gigantes de Tudela ofreció este miércoles su último baile para despedirse de las fiestas en una abarrotada plaza Vieja

Despedida de la Comparsa de Gigantes en Tudela.
Despedida de la Comparsa de Gigantes en Tudela./Blanca Aldanondo

JAVIER F. AGUERRI

Publicado el 30/07/2025 a las 16:51

Este miércoles por la mañana, 12 horas antes del Pobre de Mí, la capital ribera ya daba la primera despedida de sus fiestas. Centenares de vecinos se reunían en la plaza Vieja, vistiendo todavía el blanco y rojo, para decir adiós a la Comparsa de Gigantes de Tudela.

A las 13 horas, las figuras descansaban a la espera de la música de los gaiteros y txistularis, quienes amenizaron el acto acompañados por decenas de niños que tocaban sus trompetas y tambores de juguete. Quien no podía faltar era Beatriz Briñas, recientemente nombrada Tudelana Popular, que participaba junto a sus compañeros gaiteros en este momento tan señalado para los vecinos de la localidad. “Están siendo unas fiestas muy especiales, pero yo como más las disfruto es haciendo lo que me gusta”, explicaba.

Los más pequeños se acercaban a los gigantes para tocarlos, besarlos o abrazarlos por última vez. Como es tradición, algunos de ellos pudieron bailar dentro de las figuras.

Entre ellos la pareja de gemelos Alex y Hugo Roldán Gómez, que danzaban juntos con Juan de Labrit, “su favorito de todos”. “Es el primer año que han empezado a disfrutarlos porque el anterior todavía les daba algo de miedo, pero ya no han querido perderse ni uno de los desfiles”, explicaban sus padres Íñigo Roldán y Paula Gómez. Muy contentos tras su primer baile, contemplaban como los gigantes se marchaban “a descansar a casa de Santa Ana”, como decían ellos.

Aitor Miranda Sesma, por su parte, salía “muy emocionado” de debajo de la figura, aunque comentaba entre risas “haberse dado algún que otro coscorrón debido a su altura”. Lucía Benavente Lozano aseguraba que “le encantan los gigantes”. Solo tiene 6 años, pero “ha acudido a verlos desde que nació”, señalaba su padre Alberto Benavente. “Siempre se mete a bailar debajo del gigante porque es amigo de su mamá”, añadía.

LLUVIA DE CHUCHERÍAS

“¡Corre, corre!”, exclamaban los niños al enterarse de que los cabezudos se iban a subir al balcón del ayuntamiento a lanzar bolsas de chucherías. “Después de zurrarles durante todas las fiestas, ahora tienen que darles un premio”, bromeaban los asistentes.

ESFUERZO E ILUSIÓN

“Acudiendo a todo, ensayando mucho y durmiendo poco”. Así definía Íñigo Castellano, presidente de la comparsa, su manera de vivir las fiestas.

No obstante, lo hacía con un rostro de satisfacción que mostraba que para él y sus compañeros vale la pena con creces. Somos unos 25, más 8 cabezudos y 17 músicos. Además, las próximas fiestas la comparsa cumplirá 40 años. “Estamos muy contentos porque tenemos una gran recepción y además es un acto muy intergeneracional”, concluía.

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