Comercio
Ultramarinos Ardoiz, una tienda 'de las de toda la vida' que dice adiós en Tudela tras 57 años de historia
Abrió sus puertas en 1967 en la calle Murchante de la capital ribera, y el pasado 30 de noviembre bajó su persiana por última vez


Publicado el 09/12/2024 a las 12:09
“Érase una vez en Tudela una tienda de ultramarinos, de las de toda la vida, de esas de barrio, y de las que ya apenas quedan unas cuantas con vida”. Este podría ser el inicio de un cuento basado en el establecimiento Ultramarinos Ardoiz, que el pasado 30 de noviembre cerró sus puertas tras 57 años de historia en el número 4 de la calle Murchante de la capital ribera.
La fundadora del negocio fue Josefina Serrano, quien originariamente regentó un taller de costura donde, además de atender a sus clientes, enseñaba el oficio a chicas jóvenes.
Josefina se casó con Félix Ardoiz. Dejó el taller y se volcó en ayudar a su marido en la tarea de este: la agricultura.
Pasados unos años, en 1967, Félix tuvo que jubilarse por problemas de espalda. Fue entonces cuando Josefina, siempre tan emprendedora, decidió abrir una pequeña tienda de ultramarinos que ella misma regentó hasta que en 1983 cedió la riendas de la misma a su hijo Jesús Ardoiz.
Ultramarinos Ardoiz se convirtió en la tienda de referencia, no solo para los vecinos del barrio, sino también para otros llegados de fuera de él que encontraban en el local un gran surtido de productos de máxima calidad.
En él había verduras, legumbres, embutidos, congelados, pan... Y, además, todos los días de la semana sin excepción.
Y así, día a día, Ultramarinos Ardoiz llegó al pasado 30 de noviembre, cuando Jesús cerró sus puertas para siempre.
UN ADIÓS ENTRE AGRADECIMIENTOS
Pero no fue un día triste porque a la tienda acudieron muchos de esos clientes de toda la vida. A las puertas de la misma Jesús dispuso varias mesas en las que ofreció a los asistentes pinchos, encurtidos y bebidas.
Jesús se despidió así de sus clientes entre abrazos, anécdotas, regalos, y mucha emoción.
“El secreto para haber estado tantos años al frente del negocio ha sido el servicio, la calidad, y la buena relación”, indicó Jesús, quien aseguró que “el pequeño comercio es, cada vez, más escado, porque a pesar de ser más cercano el trato con el cliente, el tipo de consumo ha derivado más a las grandes superficies y a la compra por Internet”.
Y así, tras casi 6 décadas, Ultramarinos Ardoiz bajó la persina por última vez o, si fuera como en el cuento iniciado al principio de este artículo, entonó eso de ‘Colorín, colorado’. Pero siempre con la sonrisa con que la Josefina primero y su hijo Jesús después atendieron a sus clientes cada día de su historia.

