Segundo encierro de Tudela
Sin salirse del guion
El segundo encierro de las fiestas de Tudela, celebrado este viernes 26, se saldó con dos heridos, con un joven de Fitero trasladado al hospital


Actualizado el 26/07/2024 a las 18:55
Los de la brigada de obras colocando los tablones. Municipales y forales vigilando el doble vallado desde el suelo, y los nacionales con sus drones desde el cielo. Los voluntarios de Cruz Roja y Protección Civil disponiendo camillas, vendas y botes de Betadine. El concejal de día inspeccionado el recorrido. Los fotógrafos y cámaras de televisión peleando por tener el mejor ángulo. Los mozos y pastores calentando los músculos. Y los borrachos, pues eso..., borrachos.
Todos aquellos que participan en el encierro de Tudela saben cuál es su lugar. Son piezas de un engranaje perfectamente construido para tener bajo control algo que, en realidad, tiene su atractivo precisamente en eso: en que es algo incontrolable.
La variable que convierte este ritual en único es el toro. Él es el auténtico Factor X de esta ecuación. El elemento que puede convertir el encierro en la mejor de las fiestas o en la peor de las tragedias. Y este viernes, los toros de los Hermanos Ustárroz, de Arguedas, no quisieron complicar la mañana a nadie.
Los morlacos arguedanos se pasearon a lo largo de los 890 metros del recorrido en manada compacta, dejando a los mozos disfrutar ante sus astas, no dando mucho trabajo a las asistencias sanitarias, y posando ante las cámaras de la prensa luciendo palmito.
DOS SUSTOS, Y POCO MÁS
Pero pese a que todos los agentes implicados en el caso que nos ocupó ayer estaban en su lugar y cumpliendo a rajatabla el guion escrito, un encierro no está exento de imprevistos.
El primero de los dos más relevantes tuvo lugar en el último tramo de Camino Caritat, donde un pamplonés de 25 años, con iniciales I.A.V., resultó herido con contusiones varias, según rezó el parte oficial del encierro firmado por Protección Civil.
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El segundo susto de la carrera acaeció al final de la avenida de Zaragoza. Un joven con la camiseta de la Real Sociedad cayó al suelo. El mozo que corría a su lado, con la elástica del Barcelona, saltó para evitar tropezar con él, algo que no consiguió otro joven con la zamarra del Getafe.
Tanto el de la Real como el del Getafe fueron pasados por encima por la manada. No hubo que pedir el VAR para saber quién se llevó la peor parte. Fue el fiterano R.G.G., de 19 años, que tuvo que ser trasladado al Hospital Reina Sofía para ser atendido de las abrasiones, policontusiones y traumatismo costal que sufrió tras rodar por el asfalto.
Dos mozos con la elástica de Osasuna, otro con la del Atlético de Madrid, y uno con la de la Selección de Croacia -Navarra, Tierra de Diversidad, sí señor-, se encargaron, junto a otros muchos, de conducir a la manada hasta el albero de la Chata de Griseras.
El lanzamiento del cohete sonó como los tres pitidos finales del árbitro. Los toros, en corrales. Los mozos, a los vestuarios. Como le dijeron a Munuera Montero en un Real Madrid-Real Sociedad: “Todo OK José Luis”. Sigan, sigan.
