Fiestas de Tudela
Pasodoble para honrar a Santiago
Cientos de tudelanos y tudelanas asistieron a esta propular procesión en la que la Banda de Música solo toca 'Marcial, eres el más grande'
Publicado el 25/07/2024 a las 19:37
Las notas del pasodoble 'Marcial, eres el más grande', interpretadas por la banda de música de la ciudad, volvieron a sonar este jueves, como cada 25 de julio, por el Casco Antiguo de Tudela. Una melodía que indicaba que en la parte vieja de la ciudad se estaba viviendo uno de esos momentos entrañables de las fiestas para un buen número de tudelanos y tudelanas. Era la procesión en honor a Santiago, con esas peculiaridades que hacen de ella una cita especial e ineludible para los cientos de vecinos y vecinas que acompañan al apóstol en su recorrido procesional.
Y es que, como se recordará, es la Orden del Volatín quien la organiza desde 1983, tras recibir el permiso para ello por parte del entonces arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, José María Cirarda. La imagen que desfila es la de un San Juan Bautista transformada en la de Santiago, además del propio apóstol, que interpreta desde hace 6 años la tudelana Edurne Miramón López, a lomos de su caballo ‘Umati’. Y la única música que interpreta la banda es, precisamente, el pasodoble ya citado.
La procesión salió a las 9.30 horas de la Catedral, abriendo el desfile la Comparsa de Gigantes de Tudela, seguida de Santiago a caballo... aunque no blanco, y la imagen del apóstol, arropada por los asistentes. Tras ellos no faltaron representantes de la Orden del Volatín, autoridades eclesiásticas y el alcalde de la ciudad, Alejandro Toquero, junto a ediles de UPN, PSN y PP. El broche final lo ponía, como siempre, la Banda de Música haciendo sonar, una y otra vez, Marcial eres el más grande.
Emilio Garrido, presidente de la entidad organizadora de la procesión, no dudó al afirmar que, para él, lo más entrañable de la misma “es el olor a albahaca, porque la hace particular”. Una albahaca, donada a la Orden, que los asistentes pudieron coger en la Catedral antes de iniciarse la procesión. “Este año hay menos por la última tormenta que hubo, pero todavía se puede repartir”, dijo Garrido, quien precisamente interpretó a Santiago durante 25 años.
“En esta procesión es todo particular, pero todo funciona. Al final, es la devoción y las ganas”, aseguró, al tiempo que reconoció que fue un acierto, hace años, retrasarla un poco, “ya que entonces había que elegir entre ir al encierro o venir, y este cambio hizo que pudiera venir más gente a esta procesión muy familiar y entrañable”.
Edurne Miramón, de 25 años, reconoció que aunque lleva años interpretando a Santiago, “vengo súper nerviosa, pero cuando empezamos me voy relajando”. Respecto a su caballo, dijo que “es mayor, muy tranquilo y le encanta la gente”.


Por su parte, el director de la Banda de Música, Vicente Ferrer, reconoció que “es raro” tocar un pasodoble en una procesión, pero “esto tiene una historia”. Afirmó que no conoce ningún otro lugar de España en que ocurra algo parecido, y añadió que durante las fiestas “en la banda estamos entre 50 o 56 músicos”.
UN TODO... "QUE EMOCIONA"
Entre los asistentes se encontraban la tudelana Merche Arregui Carrascón, que acude todos los años porque “es una procesión de todos los tudelanos, de siempre, y eso te llama mucho”. Añadió que no hay un momento que le llegue más que otro de este acto religioso porque “es un conjunto de todo que se une y te emociona”.
Rodrigo Arcos Franco, de 7 años y también de Tudela, señaló que le gusta “especialmente” esta procesión, sobre todo “los gigantes y el caballo, y procuro ir cerca de él porque es muy tranquilo”. “Vengo con mi madre. Me ha costado madrugar, pero me gusta, y vengo”.
La tudelana Idoya Jiménez Peralta, de 52 años, participa desde hace diez años en el desfile procesional que arropa a Santiago. “Es muy peculiar. Es la única, hasta dónde yo sé, en la que se toca un pasodoble, algo que no todo el mundo sabe. Y es que, la verdad, es que somos únicos”, señaló, al tiempo que destacó también la procesión de Santa Ana la Vieja, “que, de verdad, es nuestra”.


