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Sucesos

El médico forense que salvó una vida en Tudela: "Fue complicado, pero se siente mucha satisfacción"

Javier Ibáñez Cabrejas, forense en los juzgados de Tudela, acudió a una cafetería cercana tras avisarle de que un hombre se había atragantado. Entró en parada cardiaca y su profesionalidad permitió salvarle la vida

Ampliar Un joven camina ante la cafetería Tres Delicias, donde se produjeron los hechos
Un joven camina ante la cafetería Tres Delicias, donde se produjeron los hechosBlanca Aldanondo
Publicado el 18/01/2023 a las 16:32
Hablar de medicina forense y de salvar una vida parece contradictorio, y realmente lo es. Pero casi siempre hay excepciones. Y una de ellas se vivió en Tudela este pasado miércoles 18 de enero.
Como cualquier otro día, Javier Ibáñez Cabrejas se encontraba trabajando en su despacho de los juzgados de Tudela, donde tiene la plaza de médico forense desde hace 17 años. Eran las 10.30 horas de una mañana especialmente ajetreada. En ese momento estaba atendiendo a una familia, cuando sonó el teléfono. Era una compañera psicóloga forense y lo que le contó no era nada bueno. Un hombre de 75 años se había atragantado en la cafetería cercana Tres Delicias, en la esquina de la avenida de Argentina con el Vial de Merindades, a unos 300 metros de donde se encuentran los juzgados.
Javier, natural de Cortes y de 64 años, no se lo pensó. Salió de su despacho lo más rápido que pudo y empezó a correr hasta la cafetería.
Antes de llegar, recibió otra llamada de su compañera. El hombre había entrado en parada cardiaca. "Cuando entré llevaría entre uno y dos minutos en parada. Un cliente ya le había hecho la maniobra de Heimlich y lo coloqué en posición decúbito supino. Entonces le metí la mano en la boca y toqué lo que parecía un bolo de alimento enclaustrado en el fondo de la laringe. Aunque le hubiéramos hecho la reanimación con el desfibrilador no hubiera servido porque lo que le pasaba es que estaba atascado y no podía respirar. De nada te sirve que funcione el corazón si no entra aire", relató ayer el médico forense.
Fueron momentos de mucha tensión, ya que había bastantes clientes en la cafetería, entre ellos la hija del afectado. "Lo tumbaron en el suelo y la gente no sabía qué hacer. Había que sacarle esa bola como fuera y al final lo conseguí. Era muy grande. Lo volví a colocar en posición decúbito supino y al segundo golpe de reanimación ya estaba respirando. No sé cuánto estuvo en parada, pero pudieron ser entre 2 y 4 minutos. Cuando me fui el hombre estaba bien y se lo llevaron al hospital", añadió.
Javier Ibáñez reconoció sentirse un poco abrumado. Recibió numerosas llamadas de familiares, amigos y compañeros, y también la del alcalde de Tudela, Alejandro Toquero, que le felicitó por su actuación. Y quiso restar importancia a lo que hizo, a pesar de que era la primera vez que se enfrentaba a una situación así. "Yo, antes de ser médico forense, tuve una consulta privada 25 años (sobre todo trabajando en valoración de daño corporal para peritos privados, compañías de seguros...). Me han pasado muchas cosas, pero lo de ayer nunca, fue muy aparatoso. Y reconozco que el miércoles me emocioné. Fue complicado, pero se siente mucha satisfacción. Lo mío no tuvo mucho mérito, sólo la suerte de atrapar el bolo que tenía. Y probablemente la maniobra de Heimlich que le hizo un cliente de la cafetería antes ayudó a que quedara más arriba", relató.
Y también tuvo mención para compañeros que se encuentran en estas situaciones de forma muy habitual. "Pensé en los médicos de Urgencias o Intensivistas que lo tienen que hacer a diario, que trabajan diariamente por la vida. Eso es impresionante.El miércoles le tocó a un forense, que no nos suelen tocar estas cosas, sino mucho trabajo de despacho, autopsias... Llevo toda la vida haciendo el trabajo de la forma más honesta, haciendo informes problemáticos y te toca esto delante de 20 personas y te vuelves protagonista. En un caso así hay más probabilidad de que si el bolo alimenticio es grande no se pueda sacar. Era muy grande y, al final, reconozco que estaba muy orgulloso de haberlo salvado", concluyó.
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