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Fiestas

El almuerzo, indispensable antes del cohete de Tudela

Cientos de tudelanos volvieron a reunirse en el tradicional almuerzo del día del cohete, con los bares reservados desde hace meses y mucho ambiente festivo

  • Quique Ruiz
Publicado el 25/07/2022 a las 11:13
Cuando es 24 de julio en Tudela y horas antes de que el reloj marque las 12, cientos de personas se dan cita en los bares del centro y el Casco Antiguo para ponerse a tono de cara al cohete. Y es que para que el cuerpo aguante un día de celebraciones por todo lo alto, necesita el empuje que dan unos buenos huevos fritos con jamón, panceta, chistorra o longaniza.
El almuerzo supone la primera toma de contacto con la fiesta y el encuentro con la cuadrilla. Las bromas del comienzo y, sobre todo, los nervios, son la tónica general de un momento único de las fiestas que para muchos se ha vuelto indispensable.
LOS BARES, LLENOS
La mayoría de locales coincidieron en que comenzaron a recibir reservas muy pronto, pero lo más llamativo es que se llenaron cuando todavía quedaban uno o varios meses.
Es el caso del bar Nenaf, que no admitió más reservas desde abril y, aun así, repartió 150 almuerzos. Allí se encontraba el Komando Krema, del que forma parte David Jubero, un zaragozano que lleva 16 años viviendo en la capital ribera. “Reservamos hace 3 meses porque queríamos tener buen sitio, ya que veíamos que había mucha expectación por el almuerzo y sabíamos que iba a haber mucha gente”, afirmó para acto seguido explicar el menú que estaban degustando. “Aquí cada uno elige lo que quiere: longaniza, lomo, hamburguesas... El típico almuerzo que se hace”, dijo.
A su lado se encontraba la cuadrilla de La Casa de Tócame Roque, en una mesa de 18 comensales. “En realidad somos 30 pero solo hemos venido estos a almorzar porque el resto están trabajando”, declaró Arancha Lumbreras, integrante de la misma. “Tenemos ganas después de dos años sin fiestas. Queremos disfrutar de que nos hemos vuelto a juntar”, reconoció.
Y precisamente este comentario, el que menciona las ganas de la gente por salir tras dos años sin fiestas, fue el que más se repitió. Alberto Pérez, tudelano que se encontraba almorzando junto a 15 amigos en el restaurante Hasta las Bolas, opinó lo mismo. “Nos hemos juntado con unos amigos que vienen de fuera, de Gandía, Logroño y Vitoria. Ya conocen las fiestas, han repetido otras veces y hoy queremos recuperar estos años en los que no hemos salido”. María Lahuerta también estaba en la citada terraza. “Se nota que la gente ha reservado con mucha antelación. Luego iremos al cohete a vivirlo con toda la emoción”.
En el bar Gayarre, con la terraza abarrotada y camareros por todas partes, uno de ellos explicaba que, pese a “estar llenos desde hace un mes y medio, la gente seguía llamando hasta a ayer”. Su mesa más grande estaba presidida por José María Cuen, quien destacó que se habían juntado 65 personas de 7 u 8 cuadrillas distintas. “Ahora almorzamos para coger fuerzas y luego al cohete y a los Dj’s”, comentó, a lo que Javier Huguet le respondió bromeando: “La vamos a liar pero con responsabilidad”.
A unos metros de distancia, también había mucho ambiente festivo en la mesa de Celia Fernández, que admitió haber dormido “fatal” debido a “los nervios”, entre las risas de sus amigos Adrián del Pozo y Natalia Zamora.
Y en el bar Isidro trabajaban a destajo sabiendo que serán sus últimas fiestas, pues el local será traspasado por la jubilación de su dueño. En total, 180 comensales llenaron el bar, donde destacó “el plato 24 de julio”, según indicó Patricia Vallejo, del bar Isidro. Juan Ramos se encontraba allí con sus amigos y familiares, entre ellos algunos nietos de los presentes. Ramos aseguró que estas reuniones sirven “para iniciar a los pequeños en las fiestas”.
Pero, sin duda, uno de los bares que más almuerzos repartió este domingo fue el Casa Alberto. Más de 400 comensales pasaron por este bar de la calle Muro. “Reservamos hace un mes y ya estaba todo lleno”, comentó Valentina Penagos, que se encontraba con sus amigos. “El almuerzo es importante porque vamos a beber. Hoy voy a bailar como nunca”, dijo, y Zaira Sánchez le respondió: “Estas fiestas vienen fuertes”.
Sin embargo, ¿quién dijo que las fiestas fueran solo para las cuadrillas y la familia? También pueden disfrutarse entre compañeros de trabajo, tal y como hicieron los miembros de Congelados Ariza. “Luego daremos una vuelta por todos los bares que son clientes”, dijo Alejandro Fernández, valenciano, y que afrontaba entusiasmado sus primeras fiestas de Santa Ana.
LAS PEÑAS, UN CLÁSICO
A pesar de la comodidad que da un bar, muchos siguen prefiriendo reunirse donde siempre o disfrutar organizando juntos el almuerzo, como en la peña Moskera. Se reunieron a casi 90 personas, entre socios y simpatizantes, para almorzar salchichas con pimientos, costillas de cerdo guisadas, huevos y patatas fritas. Sus cocineros, César Moneo, David Visus, Álvaro Martínez, Santi Agudo y José Antonio Martínez (su presidente), desvelaron cuál es el secreto de un buen almuerzo: “Coordinación, cooperación y ganas con un pizca de cariño”.
Como si de una gran familia se tratara, los integrantes se reparten las tareas y van “haciendo piña ”desde la mañana. “El almuerzo lo hemos preparado nosotros y luego recogeremos entre todos”, aclaró Martínez.
Las peñas Ciudad Deportiva y La Teba tampoco faltaron a su cita con el almuerzo. Entre las dos contrataron a un servicio de catering que sirvió a unos 260 comensales (200 de La Teba y 60 de Ciudad Deportiva) en la plaza de la Vida.
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