El vestido del Ángel, de mediados del siglo pasado
El atuendo que viste el Ángel durante la ceremonia del Domingo de Resurrección data de mediados de los años 50


Publicado el 16/04/2022 a las 06:00
En la década de los años 50 del siglo pasado, María Álava Alba se hizo cargo de la selección y preparación del niño para encarnar al Ángel de Tudela. Fue entonces, a finales de esa década, cuando Álava renovó la práctica totalidad de las prendas del atuendo del Ángel, una indumentaria que se mantiene actualmente.
Hasta entonces, el niño vestía un traje blanco de dos piezas más corto que el actual. Llevaba largos tirabuzones sujetos a la corona y unas alas más pequeñas, y calzaba sandalias de estilo romano.
El cambio realizado por María Álava en esa década de los 50 llevó a conocer popularmente al Ángel como el ‘Ángel Nuevo’ al sustituir los citados elementos antiguos por los siguientes:
Calzón. Es de tela blanca, de batista con puntillas, que le llega de la cintura a las rodillas. Se le sujeta a la cintura mediante una trencilla y se le coloca encima de su ropa interior.
Camiseta. Es de felpa gruesa algo escotada para que no sobresalga por el vestido y de manga larga. Las mangas están terminadas con la misma tela que el vestido porque las del vestido solo llegan hasta el codo para facilitar los movimientos que tiene que hacer el niño para volar y echarse el velo al hombro.
Vestido. El vestido es de tela de tisú beige y oro, largo, amplio, de manga corta, rematado en cuello, mangas y bajo por una pasamanería de oro. Va cerrado por la espalda y tiene unas aberturas en los costados para meter la especie de cinturones de las alas. Lo confeccionó desinteresadamente Emilia Catalán ayudada por sus hijas Ana Carmen y Esperanza.
Bolsa para las aleluyas. Este complemento, que se sujeta al vestido con unos imperdibles en la parte del pecho, tiene la misión de almacenar las aleluyas (papelitos) que el niño lanzará al público concentrado en la plaza de los Fueros durante su vuelo.
Es de la misma tela del vestido y rematada con la misma pasamanería de oro.
Cíngulo. El vestido va recogido en la cintura por medio de un cíngulo rematado en dos borlas. Todo él es dorado a juego con el resto del traje. Su misión, aparte de estética, es cerrar el vestido e impedir que se vea el corsé que lleva el niño debajo del traje.
Sandalias o zapatos. Hay un surtido de calzado dorado, de distinto número de pie, que se elige en función de la comodidad del Ángel ya que no solo vuela sino que, tras anunciar la Resurrección de Jesús, participa en la procesión que va desde la plaza de los Fueros hasta la Catedral.
Corona. El ‘Ángel Nuevo’ llevaba peluca y una diadema de piedras semipreciosas. A partir de Diego Escribano, año 1986, cuando a los niños se les deja crecer su pelo, se recupera la antigua corona de latón. Antes llevaba sujeto al borde inferior unos tirabuzones y un velo de gasa. Para adaptarla a las formas y tamaños de las cabezas de los distintos niños, el joyero local Alfonso Larren le colocó unas extensiones que quedan tapadas por el pelo.
Banderín. La pequeña bandera que lleva el niño en el momento de la ceremonia es de raso azul y fleco dorado. Fue bordado por las hermanas Balda. Es la única pieza de todo el atuendo que se custodia en la Casa del Reloj durante el año.
Estandarte. Lo lleva al hombro el Ángel durante la procesión posterior al anuncio de la Resurrección. Se le suele colocar encima del velo negro que ha quitado a la Virgen. Es de buen tamaño de raso azul bordado con estrellas blancas y con fleco dorado. Lo confeccionó y bordó Pilar los Huertos. El soporte es de plata y está rematado, en la parte superior, por una pequeña cruz también de plata.
EL CORSÉ, LA PIEZA CLAVE
El corsé es la pieza más antigua del atuendo del Ángel. Posiblemente se confeccionó hace varios siglos pero, más allá de su importancia histórica, este elemento es clave ya que de él depende la seguridad del niño o niña que encarna al Ángel. Y es que esta pieza sustenta al niño de la nube que discurre por la maroma a lo largo de la cual se desliza en su vuelo sobre la plaza de los Fueros.
El corsé está hecho de cuero bastante grueso y rígido. Con forma de coraza, abraza el cuerpo del niño, pecho, vientre y espalda. Se cierra por el costado izquierdo mediante dos gruesas correas con fuertes hebillas de hierro. En la parte trasera lleva perpendicularmente una cincha de cuero cosida fuertemente al corsé y reforzada con dos grandes hebillas, ya que tiene que soportar el peso del niño, y en la parte superior una argolla, también de hierro, por donde se cuelga al Ángel. Además, en la parte de arriba, desde el pecho a la espalda por encima de los brazos, lleva dos tirantes de cuero lo mismo que otros dos por el interior de las piernas hasta la espalda.
Es vital que el corsé al cerrarlo quede en su sitio, que ni monte una pieza en la otra, ni quede abierto, lo mismo que la argolla de la espalda quede centrada con la cabeza del niño porque, de otra forma, el Ángel podría ladearse al volar.
…Y DOS ALAS PARA VOLAR
Las alas que viste el Ángel de Tudela fueron confeccionadas para el citado ‘Angel Nuevo’ diseñado por María Álava en los años 50. Las realizó Clara Sarasa, sombrerera que tenía su establecimiento en los porches de la plaza de los Fueros. Las realizó con plumas blancas y plumón de cisne.
Al ser el elemento de mayor tamaño del atuendo del Ángel y, a la vez, el más delicado, suele ser la prenda más castigada durante la ceremonia, lo que obliga a tener que ser restauradas todos los años.
Su forma es con las puntas hacia arriba, ya que es el único modo de que se vean al contemplar al Ángel durante su vuelo. Antiguamente eran más pequeñas y con las puntas hacia abajo, lo que facilitaba el manejo del velo.
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