La dura tarea de volver a la normalidad en Tudela
Mientras, miles de hectáreas de cultivos siguen anegadas por el agua a la espera de concretarse los daños


Actualizado el 14/12/2021 a las 10:39
El panorama con el que se levantó este lunes Tudela era radicalmente distinto al de la noche anterior. Calles que el domingo permanecían bajo el agua, a media mañana trasladaban casi normalidad, como el paseo de Pamplona; y otras, sin llegar a su estado original, presentaban una imagen mucho mejor, con finas capas de agua donde el domingo llegó a más de un metro, y con lodo muy resbaladizo.
Lo que casi era común a todas ellas era el trabajo incesante de los vecinos por intentar volver, cuanto antes, a la normalidad. Con el zumbido de las bombas de achique en el ambiente -algunas propias, otras alquiladas y varias más aportadas por Protección Civil o Bomberos-, se afanaban en sacar el agua cuanto antes, sobre todo de sótanos y garajes, y de limpiar el triste reguero que dejó el Ebro.
A lo anterior se sumó un dispositivo de limpieza que, según el presidente de la Mancomunidad de la Ribera, Fernando Ferrer, incluyó a los 24 trabajadores de turno. “El domingo por la noche recorrimos las zonas afectadas para ver cuáles se podrían limpiar. Todos los operarios se han dedicado exclusivamente a estos puntos empezando por las de más tráfico, como paseo de Pamplona, y seguir por el resto”, explicó.
Todo pudo hacerse gracias a que el Ebro que, tras alcanzar cifras históricas a su paso por la ciudad, con 6,18 metros de altura y 2.709 m3/s, la más alta registrada desde que se instaló la estación de aforo de la CHE en Tudela inició un descenso continuo hasta que ayer, a las 20 horas, marcaba 4,19 metros y 1.891 m3/s.
Una normalidad que se trasladó a la reapertura al tráfico de varias calles, como el puente del Ebro, el paseo de Pamplona o la carretera del Cristo. Solo Verjas y Portal seguían ayer cerradas. A ellas se suma el camino de La Mejana junto a la acequia del Molinar, recientemente arreglado y donde se han producido hundimientos.
El alcalde, Alejandro Toquero, no dudó en declarar que ha sido “la peor riada en 20 o 30 años, comparable, o incluso más, a la de 2003”.
Añadió que es el momento de ir evaluando los daños, aunque reconoció que ha provocado “un destrozo importante”. Y reclamó medidas. “Sobre todo, pido la limpieza y dragado del río por todo el sedimento que hay en el fondo y laterales. 2.700 m3/s ahora no es lo mismo que hace 20 años”, indicó.
MILES DE HECTÁREAS AFECTADAS
Lo que tardará en volver a la normalidad son los campos de cultivo. Miles de hectáreas en la Ribera, desde Milagro a Cadreita, Valtierra, Arguedas, Tudela, Fontellas, Cabanillas, Fustiñana, Ribaforada, Buñuel y Cortes, siguen ‘desaparecidas’ bajo el agua con la consiguiente pérdida económica. Hay una primera estimación de casi 9.000 ha, aunque habrá que esperar para concretarlo, al igual que los daños que hayan sufrido las infraestructuras agrícolas.
Un mes más de plazo para la obra de mejora del Pº Pamplona
La crecida del Ebro en Tudela también ha afectado a la obra del paseo de Pamplona, uno de los accesos principales a la ciudad. El plazo para terminarla finalizaba el 31 de diciembre, aunque se esperaba que pudiera estar concluida antes de Navidad. Sin embargo, la riada ha echado al traste estas previsiones y se va a prolongar el plazo un mes, hasta el 31 de enero. El concejal de Urbanismo, Zeus Pérez, explicó que la inundación no ha provocado daños, pero que el problema está en el asfaltado. “Estaba previsto para este jueves, pero no se va a poder, sobre todo por la humedad. Y la semana que viene empieza la Navidad y no vemos oportuno asfaltar porque tendría grandes afecciones al tráfico”, dijo. Añadió que para el 23 de diciembre se acabará el paso peatonal de la avenida de Zaragoza y que cesarán los problemas de tráfico. Luego pararán los trabajos hasta el 3 de enero para asfaltar hacia el día 10 y concluir la obra. En cuanto a la ampliación del parking Terraplén, que se inundó, Pérez señaló que se iba a recibir ya la obra, pero que se va a esperar a que se limpie la zona, algo que comenzó ayer, para verificar que todo está correcto. En todo caso, dijo que estará abierto para Nochebuena.
20 personas tuvieron que ser evacuadas de casa el domingo
El balance del peor día de la crecida, el pasado domingo, deja una cifra de 20 personas que tuvieron que ser evacuadas de sus casas de las zonas que se inundaron, además también de varias mascotas como perros o gatos. A lo largo de toda la jornada, Protección Civil de Tudela utilizó una zodiac para ayudar a aquellos vecinos que, por distintas razones, querían salir de sus viviendas. “A algunos los sacamos con escaleras desde los primeros pisos y otros tuvieron que hacerlo por la planta baja, aunque se mojaran un poco”, explicó el presidente de la agrupación de voluntarios, Íñigo Arriazu. Añadió que a las evacuaciones se sumaron también tres asistencias sanitarias en los propios domicilios y que una de ellas requirió el traslado al Hospital Reina Sofía, por un tema que no era grave. “También se llevaron algunas cosas a domicilios que necesitaban los vecinos y se ayudó en todo lo que se pudo”, dijo. Ayer sus labores se centraron, sobre todo, en el achique de agua de bajeras y locales con bombas y a colaborar con vecinos a la limpieza de los mismos.
“Es la cuarta riada y estamos hartos”
Vanessa Serrano vive en el nº 15 de la calle Portal. El lunes, mientras sacaba barro y enseres inservibles de la bajera de su vivienda, afirmó: “Vivo en esta casa desde 2005 y esta es la cuarta riada que nos ha tocado. Estamos hartos, sobre todo porque esto se produce porque no limpian el río. Si lo hicieran esto no pasaría”. Una riada que, como indicó, le ha afectado más que las anteriores ya que “el agua alcanzó 1,60 metros de altura”. Dijo que, precisamente, en previsión de la crecida “llevamos cosas a otra bajera y alzado otras en esta a metro y medio, pero aún así”, apuntó, al tiempo que señaló que el domingo su marido llamó a Protección Civil para poder ir a trabajar y, al final, “saltó a la terraza de una vecina para poder salir”. “Pasará tiempo hasta que vuelva a estar esto en condiciones, porque la humedad se queda”, dijo. Comentó que familiares iban a ir a ayudarla a limpiar. “No soy de ningún partido, pero el anterior alcalde, Eneko Larrarte, fue el único que en 2018 mandó a gente a ayudar a limpiar”.


“Estoy sin calefacción ni agua caliente”
“Es lo que hay”. Son palabras de la tudelana Anyuri Gorjón que, como dijo, lleva tres años viviendo en su casa del nº 17 de la calle Portal “y dos riadas” en este tiempo. Gorjón no pudo ir ayer a trabajar -es directora y enfermera en una residencia- ya que, desde primeras horas, una vez que bajó el nivel del agua, se encontraba retirando el barro de su bajera, en la que tiene una cocina “con toda la vitro llena de barro, porque ha llegado el agua a toda la encimera” y un baño “del que sale agua por abajo”, dijo. “Estoy sin agua caliente ni calefacción porque ha reventado el acumulador de gasoil. He tenido que tirar un montón de libros, o los apuntes de la universidad, algo que me da mucha pena porque los guardaba con todo mi cariño desde que terminé los estudios hace 16 o 17 años”, señaló, al tiempo que consideró, respecto a las crecidas del Ebro, que “se supone que se puede arreglar esto” y lamentó que “nadie haga nada”. “La gente echándose la pelota unos a otros y la casa ‘sin barrer’”, comentó.


“Sientes angustia e impotencia”
Pedro Jesús Hernández, que vive con su mujer y sus tres hijos -de 14 y 7 años, y de 17 meses- en el nº 10 de la calle Patio, afirmó ayer que “no sabemos qué vamos a hacer hasta que se arregle esto”. Y es que el agua anegó la planta baja de la vivienda “y hemos perdido la cocina, la calefacción de leña, que es para toda la casa, y toda la despensa”. “También ha cogido el agua una bajera que tenemos, donde estaban ‘nadando’ las cosas”, añadió este tudelano quien no dudó al afirmar que siente “angustia” e impotencia. “Intento tener un pensamiento positivo pero, al final, yo que he vivido aquí desde que nací, veo que siempre es lo mismo. Llega un punto en el que dices, no puedo más. Te bloquea”. Añadió que su mujer, “lleva 7 años aquí y está mal, con ansiedad, y está harta de esto”. Dijo que se ayudan entre los vecinos de la calle, “pero no tenemos máquinas para limpiar” y que tiene seguro “pero lo gratificante sería que no volviera pasar”, por lo que pidió que limpien el río.


“Si pudiera, me iría de la casa”
Luis Augusto, portugués afincado en Tudela, lleva 22 años viviendo en la casa que adquirió en la calle Patio. “Esta ha sido la tercera riada que vivimos, y la más grande... Esto es criminal”. Mientras se afanaba, junto con su mujer y uno de sus hijos, por retirar todo lo dañado por el agua que entró a la vivienda, dijo que “si pudiera irme me iría, pero, ¿qué te dan por esta casa que es antigua?”. Tras informar que “tenemos todo lo de la cocina, en la planta baja, para tirar -neveras, etc-., y el agua también ha cogido todas las herramientas que tengo en esa planta”, dijo que tiene seguro, “pero los días que llevamos no se pagan con dinero”. Reconoció que el domingo “fue tremendo”. “El tema es que no se limpia el río”, señaló. “Tengo seguro, pero esto no puede ser: el frío, el trastorno que te causa todo esto...”, comentó. “Entre los vecinos de la calle, que somos pocos, nos ayudamos. Si hay que echar mano se echa. Estamos todos igual”, apuntó este residente en la calle Patio.


“No podía ni abrir la puerta de la bajera”
El tudelano Santiago Yanguas se afanaba ayer en sacar agua y lodo de su bajera, situada en el nº 7 del paseo del Cristo. “Cuando he llegado, a las 7.20 horas, no podía ni abrir la puerta, porque había cosas flotando y, menos mal que no eran de peso”. Explicó que en esta bajera tenía antes la sede de su empresa, aunque ahora, afortunadamente, “lo del trabajo lo tengo en otro lado y aquí tengo el almacén”. “Menos mal que había subido arriba un montón de cosas que tenía nuevas, pero aún así, me ha cogido porque alcé aperos, pensando que no iba a llegar el agua, y llegó, ya que esta riada ha sido más grande. A ver si tengo suerte con el motocultor, porque hasta que no lo pueda probar no veré si está roto o no”, comentó. Insistió en que “llevamos años diciendo que hay que revisar y ver los puntos del río que hay que limpiar, y hacerlo”. “En esta riada han venido 300 metros cúbicos menos que en la otra, y ha llegado el agua a 30 0 40 centímetros más de altura”, dijo.

