Meteorología
El granizo en Fustiñana y Cabanillas provoca al menos 245 partes por daños
La mayor parte son en coches con abolladuras o lunas rotas, y en techos de uralita, canaletas o tejados de viviendas


Publicado el 12/08/2021 a las 06:00
La fuerte tormenta de granizo que cayó el martes en las localidades riberas de Fustiñana y Cabanillas afectó a un buen número de vecinos de ambos municipios que vieron cómo la piedra dañó sus vehículos o los techos de uralita, canaletas o tejados de sus viviendas. De hecho, este míercoles, en las oficinas de la aseguradora Mapfre de las dos localidades, hasta aproximadamente las 13 horas -el horario de cierre en verano es las 14 horas-, se habían tramitado al menos 245 partes por daños -unos 130 en la de Fustiñana (aproximadamente la mitad de vehículos) y alrededor de 115 en Cabanillas (un 60% de coches y un 40% en inmuebles)-.
Como indicó Sergio Vitas, alcalde de Fustiñana, municipio que cuenta con cerca de 2.500 habitantes, “casi todos los coches que estaban en la calle en el momento de la granizada han resultado afectados, la mayoría con abolladuras y algunos con lunas ralladas o rotas que hay que cambiar”. Y es que, como recordó, “la tormenta duró como unos cinco minutos, pero cayó piedra sin agua. Eran pedruscos, eran como huevos”.
Gustavo Rodríguez, alcalde de Cabanillas, en la que viven más de 1.300 vecinos, coincidió al afirmar que “dentro del pueblo, fue espectacular el grosor de algunas de las piedras que cayeron, y cuando comenzó la tormenta solo caía piedra sin agua”. Esto hizo que, según dijo, al igual que en Fustiñana, “prácticamente todos los vehículos que estaban en la calle” resultaran afectados , así como “las canaletas, toldos, o tejados de uralita de algunas viviendas, que los ha agujereado”. Por lo que se refiere a los cultivos, y a falta de una valoración más detallada, “de momento, no ha afectado en gran cantidad porque la tormenta de granizo duró muy poco”, dijo Rodríguez, quien añadió que durante la mañana de ayer los vecinos presentaron los partes de daños a su aseguradora.
CON LOS AFECTADOS
Entre los vecinos de Fustiñana que se acercaron a la oficina de Mapfre se encontraba Milagros Jordán, que acudió con su hija Aroa Aguirre. “Vivo junto a la carretera. Estaba dentro de casa, oía ruidos y pensé que alguien se había dado un golpe. Salí a la carretera pero no veía nada, aunque el ruido se seguía oyendo. Al momento comenzaron a caerme piedras, que eran como huevos de gallina. Me tuve que cubrir la cabeza porque pensé que, de lo contrario, me la podían abrir. No había visto una pedregada así porque fue sin una gota de agua”, señaló. En cuanto a los daños sufridos, dijo que los principales habían sido tanto en los tejados como en las uralitas de su casa, y en el coche de su hijo “con la luna rota y abolladuras en la chapa”. Además, “a las sandías que tenemos en el campo parecía que les había pasado un tractor por encima, y con los tomates hay que esperar para ver si están podridos o no”, comentó.
Su hija, Aroa Aguirre, comentó que “en mi casa nos hemos librado, pero el coche, que estaba aparcado en la puerta, tiene la luna y un faro roto y la chapa llena de abolladuras”.
Mª Carmen Gil García, también de Fustiñana, explicó que el granizo afectó al patio cubierto de su casa. “Me ha dañado las canaletas y uralitas, todas con agujeros, las transparencias.... todo el cubierto echado a perder. Probablemente en el tejado tenga tejas rotas a montón”, señaló, al tiempo que añadió que, a sus 66 años, “no había visto en mi vida una pedregada en seco tan grande”. “Tengo en el congelador piedras como huevos. Había otras como pelotas de tenis, y las más pequeñas como pelotas de ping pong”, comentó Gil, quien, a pesar de lo vivido, afirmó: “Menos mal que el daño ha sido solo material”.


Enrique Gayarre, también de Fustiñana, coincidió en que “fue una barbaridad la piedra que cayó, del tamaño de un huevo”. Por su parte, Yugo Aguirre, que fue edil regionalista de esta localidad durante 12 años, comentó que cuando tuvo lugar la tormenta estaba en casa y no se atrevía a salir “porque caían piedras como pelotas de tenis”. El granizo afectó a su casa, resultando agujereadas persianas y canaletas de la vivienda, y a dos vehículos. En concreto, según dijo, “el coche de mi marido tiene la luna trasera reventada y daños en la carrocería, y el mío la luna delantera rajada, y el embellecedor y el retrovisor derecho dañados”. Unos turismos que la pareja iba a llevar a la boda de una de sus hijas, que tendrá lugar el sábado. “Ahora hay que hacer cambio de planes. No obstante, es un mal menor porque lo principal es que estamos bien y que la boda se celebre y la disfrutemos con todas las medidas de seguridad”. Y es que, según comentó, esta boda estaba prevista para mayo del año pasado y se tuvo que posponer por la pandemia de la covid-19.
Miguel Crespo, dueño del taller de coches de Fustiñana Automotor Crespo, tenía en el momento de la tormenta en el patio de las instalaciones 7 vehículos para reparar, que resultaron con la luna rota como consecuencia del granizo que cayó sobre ellos. “He avisado a sus dueños y al seguro del taller”, expuso. “Cuando granizó, no podía hacer nada. Intenté meter lo que pude dentro del taller, pero no me dio tiempo a más”, comentó. Por su parte, José Ignacio Gracia Ferrer, propietario del local que tiene alquilado a Crespo, señaló que “la piedra provocó agujeros en las uralitas del patio del taller y también se ha desprendido alguna teja pequeña del mirador de mi casa”.
En Cabanillas, José Ángel Gil señaló que, a sus 55 años, “no había visto granizo de tanto tamaño y, al caer seco, sin agua, es cuando más daño hace”. En su caso, su coche resultó “bastante abollado, y en casa ha quedado agujereada la canaleta de la bajante del tejado”.
Te puede interesar
