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De verano por Navarra

La tranquilidad del día a día en Buñuel

Hoy el ambiente de Buñuel debería ser excepcional, con calles abarrotadas teñidas de blanco y rojo. Pero toca ser responsables y apostar por las ‘no fiestas’ de la localidad ribera

Foto aérea de Buñuel, con la torre de la Iglesia destacando sobre el resto de edificaciones.
Imagen aérea de Buñuel, con la torre de la Iglesia destacando sobre el resto de edificaciones.
  • Carla López
Actualizada 16/08/2020 a las 06:00

La sensación de lo que se está viviendo en Buñuel estos días es, cuanto menos, extraña. Normalmente, la vida en esta villa ribera es tranquila. La gente sale a la calle para ir a comprar, para hacer algún recado o para tomar algo con los amigos. Ese es el día a día de este municipio de la comarca de la Ribera.
Pero, además de eso, también es muy habitual encontrarse con vecinos haciendo deporte y caminando por los diversos parajes naturales que ofrecen los alrededores de Buñuel, enmarcados por las Bardenas Reales y el Moncayo.

El conocido como Paseo de las Damas o el propio dique del Ebro son los preferidos entre los buñueleros y buñueleras. Raro es ir caminando por estas zonas y no encontrarse a nadie. Entre otras cosas, también porque son zonas muy transitadas por los hortelanos y agricultores de la localidad, ya que muchos de ellos cultivan por allí sus huertos y campos.

Este domingo, en cambio, esta tranquilidad no debería existir. La localidad debería estar pletórica, teñida de blanco y rojo, y disfrutando y celebrando sus fiestas patronales en honor a Santa Ana, que se hubieran prolongado hasta el viernes 21.

Por eso, la sensación es extraña. Estos días de atrás se ha podido ver a gente vestida con los colores típicos de estas fiestas, pero nada comparable, ni en tema de ambiente, con lo que se tendría que estar viviendo. Si no, que les pregunten a los hosteleros, que son los que más lo están sufriendo.

“Poder cantarle a Santa Ana es un privilegio y lo esperamos todo el año”





Por más que uno haya dejado su tierra, dice la jota que ‘el que quiere nunca olvida’. Eso es, precisamente, lo que les pasa a los joteros locales Félix Gracia y José Antonio Pérez Caro, los ‘cuñados de Buñuel’, como se les conoce en este mundillo. Y es que, curiosamente, tras llevar el nombre de su localidad natal por toda la geografía Navarra y parte de la española de mano de la jota, hace unos años tuvieron que marcharse a vivir fuera. Gracia reside en Madrid y Pérez en Peralta.

20 AÑOS CANTANDO A SANTA ANA

Pero eso no quita que sigan sintiendo sus raíces. De hecho, podría decirse que son, además de Santa Ana, los nombres propios de la procesión del día grande de las fiestas. Sin ir más lejos, llevan unos 20 años honrando a la patrona con sus jotas en el que para ellos es el “momento más especial”. “Poder cantarle a Santa Ana es un privilegio y lo esperamos durante todo el año”, señala Caro, al tiempo que Gracia, impulsor y creador de la Escuela de Jotas de la localidad, junto con María Herrera, reconoce que se le ponen los pelos de punta.

No obstante, la crisis del coronavirus ha hecho que este año Santa Ana no haya podido escuchar su jota. “Es una pena”, afirma Caro, quien tiene apuntados estos días en el calendario porque “te reúnes con la familia y los amigos”. Algo parecido le pasa a Gracia. “Para mí, las fiestas de Buñuel son lo mejor que hay. En mi calendario no faltan”, relata. Además, es algo que ha logrado que cale en sus dos hijos que, aunque no han nacido en Buñuel, “se sienten muy buñueleros”.

Mayte Espinosa, alcaldesa: “Hemos tenido suerte. Nos hemos mantenido con pocos contagios”





Un verano atípico, ¿no?
Sí, atípico y triste porque no hay fiestas y se está notando en el ambiente. Para nosotros Santa Ana y agosto son las fechas más importantes y este año la ilusión de los jóvenes a la hora de preparar las peñas, las comidas... no la estamos viviendo. Tampoco el ambientillo de la gente que viene de fuera, ya que, al no haber fiestas, muchos no van a venir. Al final, va a repercutir en todo, sobre todo en la restauración. Es una semana en la que se hace el agosto, nunca mejor dicho, y este año lo van a perder.

¿Cómo se ha vivido la situación generada por la covid-19?
Hemos tenido mucha suerte porque han sido pocas las personas que han pasado la enfermedad en la localidad. Sí que al principio la situación fue muy alarmante. A nadie le han preparado para gestionar una pandemia y no sabíamos a lo que nos enfrentábamos. En cualquier caso, cada uno hemos intentado hacer todo lo que hemos podido lo mejor posible. En Buñuel, creo que al principio vivimos una psicosis muy alarmante y luego la cosa se fue calmando a raíz de conocer los datos del nivel de contagios que teníamos aquí y en otras poblaciones. La verdad es que nos hemos ido manteniendo con pocos contagios y he puesto mucho empeño en el tema de la desinfección. Dije que no iba a dejar de desinfectar porque para mí era primordial. Quizás me han tachado de que soy demasiado obsesiva con el tema, pero prefiero eso a tener algún problema.

Cabe destacar la respuesta de las mujeres al llamamiento para coser mascarillas.
Hicimos el llamamiento una mañana y, por la tarde, ya teníamos un grupo de 20-25 mujeres dispuestas a trabajar. Es de agradecer que la gente se involucre así, al igual que todas las personas que han acercado material a la residencia. A día de hoy, seguimos recibiendo donaciones de gente. La residencia nos preocupaba bastante y la seguimos manteniendo limpia y con mucho cuidado por parte de todas las trabajadoras. Lo están haciendo muy bien.

Y, ahora, ¿qué?
Hay que mantener la calma y confiar en Salud, que está haciendo un trabajo excepcional para detectar contagios precoces. Hoy en día, por suerte, en nuestra zona estamos tranquilos.

La suspensión de las fiestas en Buñuel ha sido por partida doble -las de julio y las de agosto-.
Fue muy triste y difícil. Teníamos claro que las fiestas de julio no se iban a poder celebrar, pero la esperanza de poder hacer algo en agosto. Conforme avanzaban las semanas, se complicaba y, al final, decidimos que no se podía.

¿Qué les pediría a los vecinos en estas ‘no fiestas’?
Responsabilidad y cabeza. No hay fiestas para nadie y hay que tener mucho cuidado de lo que hacemos cada uno.

¿A qué se destinará el presupuesto de fiestas?
Con el de julio -21.000 €- hemos cogido una partida para hacer toda la señalización de Buñuel. Respecto al de agosto, estamos viendo qué podemos hacer. Uno de los proyectos en mente es un mirador a la Bardena, en frente del cementerio, aprovechando que está al lado el parking de autocaravanas y hacer que sea un punto más de atractivo turístico. También llevamos idea de darle una vuelta al parque municipal, hacer mejoras en la residencia... Hemos cambiado el aire acondicionado de la sala y ahora estamos viendo poner uno en la primera planta. Es una obra bastante más importante y una inversión de envergadura.

Mejorar instalaciones municipales como la piscina, en mente





Entre las iniciativas que se barajan para Buñuel destaca la mejora de varias instalaciones municipales, entre ellas las piscinas. Y es que, como dijo la alcaldesa, Mayte Espinosa, además de la construcción de un vaso mediano, que ya está en marcha -aunque ahora está parado y se retomará cuando acabe la temporada de baño-, “tenemos en mente hacer una reforma de los vestuarios y adecuar las zonas de sombra, tan demandas”.

“Es uno de los objetivos de cara al año que viene”, añadió, al tiempo que avanzó la idea de cambiar de sitio la zona infantil de juegos.

Además, entre otras iniciativas, se están haciendo obras de mejora en el colegio y se está a la espera de iniciar las obras del parking de la calle Ramírez Figueras.

Por otro lado, la alcaldesa dijo que están trabajando en el tema de las viviendas para los jóvenes, “que era uno de nuestros objetivos, tanto de PSN como de Cambiemos Buñuel”. Según explicó, la idea principal es intentar reparcelar un terreno para que gente joven o constructores de la zona puedan optar a él y hacerse una vivienda, aunque insistió en que todavía se está estudiando, por lo que podrían dar con otras opciones.

CLAVES

Alcalde: Mayte Espinosa (Cambiemos Buñuel)
Habitantes: 2195 habitantes, a fecha de 1 de enero de 2020, y 2385, en 2010.
Extensión: Tiene una superficie de 36,66 kilómetros cuadrados. Limita al norte con Fustiñana; al este, con las Bardenas; al sur, con Cortes y Tauste; y al oeste, con Ribaforada.
Principales cultivos: espárrago, bróculi, coliflor, berza, romanescu, calabacín, tomate, alcachofa, alfalfa, trigo, maíz, etc.
Ganadería: Vacuno, ovino/caprino, porcino y equino.
Número de viviendas: 1.277.
Industria: Metalurgia, carpintería, alimentación, transporte, construcción, sector papelero y comercio y hostelería, entre otras.
Escuela: Colegio Público Santa Ana de Buñuel (153 alumnos).
Otros servicios: Club Juvenil, Biblioteca, Club de Jubilados, Polideportivo, Gimnasio, Piscinas Municipales, actividades deportivas y Escuela de Música.
Asociaciones: Asociación Cultural Armonía, Escuela de Jotas, Banda de Música, Grupo de Danzas, Rondalla Aires Riberos, CD Buñuel, Club Taurino, Club Ciclista, Paloteado, Comparsa de Gigantes y Gaiteros, Cofradía La Piedad, Asociación de Memoria Histórica, Escuela de Sevillanas, Club Hípico, Asociación de Cazadores y Pescadores.
Presupuesto 2020: 2.880.523 euros.
Fiestas patronales: Se celebran en honor a Santa Ana, del 14 al 21 de agosto.
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