Tradición
La noche de las 'farinetas' mancha Ribaforada
Desde hace décadas, la localidad celebra durante la noche de Santa Lucía una peculiar tradición. Jóvenes salen a manchar las puertas de las casas de las chicas de su quinta con una mezcla de agua, arena y serrín. Genera opiniones para todos los gustos


Actualizado el 14/12/2017 a las 06:00
Los vecinos más veteranos de Ribaforada no recuerdan el origen de esta tradición, pero sí que se viene desarrollando desde hace décadas. Es la noche de las ‘farinetas’, que se celebra cada año coincidiendo con Santa Lucía. Consiste en que los jóvenes de la localidad, de 14 a 16 años, salen en grupo por la noche para recorrer las casas de las chicas de su quinta. El objetivo no es otro que lanzar las ‘farinetas’, una mezcla de agua, arena y serrín, contra las puertas, que quedan cubiertas de este producto.
Además, dejan plantas de cardos. Pero no todo es malo. A las chicas que tienen 16 años y que, por tanto, es su último año, se les coloca una rosa como despedida, aunque, eso sí, después de manchar la fachada de su casa.
El tema es motivo de conversación estos días en la localidad y, como es habitual, unos lo defienden como una tradición y otros no la entienden. De hecho, el alcalde, Jesús Mari Rodríguez, emitió un comunicado en fechas previas en el que avisaba que el Ayuntamiento “en ningún momento consentirá robos ni demás acciones o actos vandálicos, los cuales serán perseguidos y sancionados”.
A pesar de todo, y como cada año, un grupo de jóvenes salió en la madrugada del martes al miércoles a celebrar esta peculiar noche. Como siempre, recorrieron las calles lanzando las farinetas y, en esta ocasión, Policía Foral hizo patrullajes especiales sin que hubiera incidencias. Eso sí, un grupo de unos 20 chavales que iban a ensuciar una casa vieron a los agentes y huyeron a la carrera abandonando algunos utensilios sin que se produjeran más problemas.
DOS QUEJAS POR DAÑOS
Este miércoles, Rodríguez señaló que dos vecinos se habían dirigido al Consistorio porque les había entrado barro en un portero automático y en la cerradura, y que los derivó al cuartel de la Guardia Civil de Buñuel por si querían interponer denuncia. “Las tradiciones se mantienen, pero las gamberradas no se permiten. En los últimos años alguna vez ha degenerado mucho llegando casi al vandalismo. Manchar una puerta se ha hecho siempre, pero si se sobrepasa ya hablamos de vandalismo”, señaló.
Los efectos de la noche eran más visibles este miércoles por la mañana, cuando varios padres y madres se afanaban en limpiar sus fachadas visiblemente manchadas y a pesar de que muchos las protegieron con plásticos.
Los defensores de esta noche de las ‘farinetas’ creen que tiene que continuarse con la tradición, aunque, por ejemplo, una de las madres afectadas, que prefirió no dar su nombre, afirmó que “no tiene sentido”. “Tengo que perder dos horas de mi tiempo en limpiar esto”, afirmó.
Ana Isabel Sánchez limpiaba ayer escoba en mano la entrada a su casa, donde habían estampado las ‘farinetas’. Además, por partida doble, ya que le tocó el primer año de su hija pequeña y el último de la mayor. A pesar de todo, con su puerta, las escaleras y la acera llena de barro, no se mostró en contra. “Creo que es una tradición, aunque si me hubiesen manchado menos hubiera sido igual de tradición. Es una tradición, siempre y cuando no se pasen”, insistió esta vecina de Ribaforada mientras no dejaba de limpiar.
A Santiago González también le tocó perder parte de la mañana en limpiar la entrada a su casa. En su caso, era el último año que le tocaba a su hija y buscó el lado positivo. “Además de los cardos y de mancharnos las puertas, le han colocado una rosa a todas las que terminan”, indicó. Para él, es una tradición. “Viene de antaño y, mientras no se pasen, no lo veo mal”, dijo. Incluso algunos progenitores les dejan un regalo. “Se está poniendo de moda que cuando llegan a manchar se encuentren con una caja de galletas o bombones”, indicó.