PUENTE LA REINA
El 95% de los clientes prefiere los pimientos asados
- El mercado de Puente la Reina vende pimiento crudo a 1'15 euros el kilo y a 1'60 si está ya asado
- La media es de unos 30 kilos por persona, y un buen día de ventas el mercado llega a los 1.500 kilos vendidos


Actualizado el 16/10/2013 a las 06:01
La temporada del pimiento es la protagonista en Puente la Reina. Desde principios de septiembre hasta Todos los Santos, aproximadamente, los ocho puestos de la localidad venden sus productos a sus clientes de toda la vida y a los que se acercan por primera vez.
Las costumbres van cambiando, y cerca del 95% de los compradores prefieren el pimiento ya asado. El precio es algo más caro, pero ganan en comodidad y no ensucian la casa. Otra costumbre que se está poniendo de moda es la de quitar el rabo y las pipas a los pimientos antes de asar, cosa que Juana Mari Latasa y Luisa Pérez Etayo no comparten. "Lo estamos viendo desde hace un par de años y cada vez va a más. La gente vive en pisos y no quiere manchar. Pero el pimiento pierde mucho, se seca porque la llama entra dentro", cuentan.
Con clientes fieles, sobre todo de Navarra y País Vasco, Latasa comenta que muchos le piden consejos, ya no para cocinar sino a la hora de limpiar los pimientos. "Primero se quita el rabo con un cuchillo y sale casi todo el pipero, después hay que terminar de vaciar las pipas, y, por último, pelarlo", explica. Unos que no necesitan consejo son Araceli Mayo y Alberto Munárriz, un matrimonio de Pamplona que acude a Puente la Reina todos los años, aunque esta vez es la primera que les quitan el corazón a los 15 kilos de pimientos calpisa, que es más dulce, en el propio mercado. "Así no manchamos la casa", admiten. "El pimiento es como el vino, que pega con todo. Nos encanta", cuenta Munárriz.
Sin embargo, hay cosas que no cambian, y el piquillo, el más famoso, y el najerano, carnoso y alargado, son los dos tipos de pimiento que más se venden. También los hay cristal (para secar), bola (para cocinar) o pico (muy carnoso) , pero "el piquillo es el rey del pimiento y se nota", comenta Latasa. También se empieza a ver nueva clientela que elige otros tipos. "Vienen muchos comerciantes rumanos y búlgaros que se llevan calpisa y bola porque el piquillo ya lo crían en sus países y se nota mucho el aumento de estos nuevos clientes, lo cual es de agradecer", comenta Ana Molero Gálvez.
PRECIOS CONGELADOS
En líneas generales, los vendedores coinciden en que la temporada está yendo muy bien, pese a que la cosecha se ha retrasado un poco este año. La razón, afirman, es la calidad. "Quizá nos diferencian la tierra y el clima, porque aquí los veranos son más fríos que en otras zonas", explica Joaquín Eyaralar Azcona, un veterano agricultor.
Los precios se han quedado igual que estaban este año, y todos los puestos venden el kilo de pimiento crudo entre 1'15 y 1'25 euros, y el asado, a 1'60.
En cuanto a las ventas, los comerciantes no se ponen de acuerdo. Los hay que aprecian que suben. "Al mantener el precio y la buena calidad, viene cada vez más gente", explica Latasa, en cuyo puesto la gente se suele llevar unos 20 kilos de media, aunque los restaurantes pueden llegar a 300. En total, un buen día de venta, fines de semana, el mercado despacha de media unos 1.500 kilos de pimientos, aunque en un puesto pueden ser 500 y en otro 3.000. "La festividad del Pilar es el mejor momento, después es ya cuesta abajo", cuenta Molero.
Tampoco tienen quejas Yenny Valdés Fernández y Tomás Moliner Águila. "Igual este año ha sido un poco más flojo porque la cosecha empezó tarde, pero el cliente es fiel y siempre viene", dicen. Por otro lado, sus vecinos aprecian que, aunque siguen contando con la fidelidad de los clientes, ya no se compra tanto como años atrás. "Hemos notado una reducción de más del 40%. Los clientes vienen igual, pero compran menos", comenta Juan Luis Moliner Carretero. También notan la crisis en Pimientos Eyaralar, donde afirman que cada vez compran menos y cada vez viene menos gente, aunque tienen clientes de diferentes lugares, como Palencia, Madrid Barcelona o un hombre de Valladolid que lleva acudiendo a Puente la Reina nueve años.
