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Cumpleaños

Los 100 años de Pachi Elizondo, el niño que llegó de Ultzama a Estella

Pachi Elizondo junto a su esposa, Isabel Zudaire, en su hogar de Estella.
Pachi Elizondo junto a su esposa, Isabel Zudaire, en su hogar de Estella.
Cedida
  • M. Puy Amo
Actualizada 09/04/2021 a las 06:00

Como todo alrededor, la pandemia ha marcado el aniversario del nuevo centenario de Estella. Sin ser posibles las grandes celebraciones, los cien años de Pachi Elizondo Cilveti discurrieron hace unos días de forma discreta en la intimidad de su hogar de la avenida Yerri. En ella reside desde hace más de medio siglo este antiguo trabajador de las oficinas de la desaparecida fábrica de Curtidos que llegó a la localidad de niño procedente de Gorrontz-Olano, el concejo más pequeño del valle de Ultzama en el que nació el 28 de marzo de 1921. Casado con Isabel Zudaire Sanz, lerinesa, es padre de dos hijos -José Ramón y Maribel- y abuelo de dos nietos, Javier y Elena.

Durante años, generaciones de estelleses pasaron por la vaquería familiar que sus padres, Juan y Juana, abrieron tras instalarse en Estella al final de la calle Mayor de la ciudad. A ese local donde se vendía leche fresca se vinculan sus primeros años en el municipio. En Estella se quedaría también a vivir Clarita, su hermana pequeña ya fallecida porque el otro hermano, José, murió joven. Vendrían luego más de cuatro décadas de trabajo en Curtidos, su matrimonio con Isabel en 1962 y tiempo para las grandes aficiones de este veterano al que compañeros de generación han conocido familiarmente en Estella como Pachi el Vasco. La música, que le llevó primero a las filas del Orfeón Estellés y más tarde a tocar el laúd en la rondalla Los Estellicas. También la caza y los largos paseos de las tardes para caminar con su esposa por los pinos de Santa Bárbara, otro de los hábitos cotidianos al que el matrimonio se mantuvo fiel durante años.

Hoy, alcanzado el siglo de vida, Pachi Elizondo se encuentra bien de salud. Tiene, cuentan los suyos, los achaques propios de la edad, pero aún lee en su domicilio el periódico que le llega cada día. Desde allí, rodeado del cariño y con los cuidados de su familia, sigue las noticias de la que ha sido desde la infancia su ciudad.


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