Adecuación

Un convento navarro se convertirá en hospedería monástica

El proyecto de la única comunidad de clausura que permanece en Estella busca “el reposo del viajero con austeridad” y contacto con la vida monacal

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Al fondo de la imagen, el convento de Recoletas en la calle La Gallarda de EstellaSONIA SALSAMENDI
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María Puy Amo

Publicado el 17/10/2026 a las 05:00

Las Concepcionistas Franciscanas de Estella, más conocidas como las Recoletas y la única comunidad de clausura que permanece en la localidad, promueven una hospedería monástica en su convento de la calle La Gallarda. El proyecto que se tramita ahora en el Ayuntamiento plantea la adecuación del ala suroeste para crear 16 habitaciones con una capacidad máxima para 24 camas, además de los servicios comunes necesarios.

Las religiosas, que llevan casi 300 años en la localidad, no buscan con la intervención convertir esta parte del edificio en “hotel, ni en albergue, ni en refugio, sino en un alojamiento temporal” denominado hospedería monástica. Un lugar, traslada la memoria del proyecto redactada por el equipo de arquitectos Impar Roncal Basterra, que busca “el reposo del viajero con austeridad y en contacto con la vida en comunidad propia de un convento”.

La adecuación va a centrarse en las plantas baja y primera, además de una pequeña parte del semisótano. A las habitaciones, con capacidad para alojar entre una y tres personas, se sumarán la recepción, una sala común, cocina para uso de huéspedes, capilla y biblioteca. Un conjunto de servicios vinculado también a los peregrinos del Camino de Santiago, como prosiguen los arquitectos a los que las religiosas han confiado el proyecto.

Las Concepcionistas Franciscanas, cuyo nombre oficial es Orden de la Inmaculada Concepción, fundada por Santa Beatriz de Silva, llevan tres siglos en Estella. Desde que en 1731 cinco hermanas llegaron desde la comunidad soriana de Ágreda. Tras la marcha de la ciudad de las Clarisas y este mismo 2026 de las Benedictinas son las únicas de vida contemplativa en Estella.

El paso del tiempo con la merma de vocaciones, traducida en una comunidad más reducida, ha cambiado la distribución del convento. Si en un principio la zona de residencia de la comunidad ocupaba todo el edificio en torno al claustro, actualmente las hermanas se concentran en el ala noreste junto a la parte más amplia de la parcela privada libre de edificación. En cuanto a la parte suroeste del edificio -junto a la calle La Gallarda y Avenida de Yerri- que se plantea habilitar está actualmente sin uso, pero se mantiene en buen estado de conservación con las cubiertas renovadas recientemente.

La misma zona que iba a destinarse a un proyecto de vivienda colaborativa

La habilitación de parte del convento como hospedería monástica se contempla para la misma ala que iba a destinarse a un proyecto de vivienda colaborativa o ‘cohousing’ finalmente descartado. Promovido por un grupo de estelleses bajo el liderazgo de la firma Estudio 10, se planteó constituir una comunidad gestionada por los propios usuarios, personas a partir de los 50 años que adaptarían a sus necesidades el funcionamiento y los servicios del futuro espacio. Las monjas, como lo harán ahora, seguirían con su vida en clausura de forma independiente cediendo a ese proyecto un ala del convento y la mitad de la huerta. Ya desde un primer momento, pese al interés de los promotores, se topó con la dificultad de tratarse de un convento vivo protegido por Patrimonio.

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