La Taberna El Granero reabre en Salinas de Oro de la mano de un hostelero de Pamplona
Christian Quintana es el nuevo arrendatario de este local de propiedad municipal con bar y una pequeña tienda que compagina con el restaurante Goxoenea de la capital navarra


Publicado el 13/09/2026 a las 05:00
La Taberna El Granero de Salinas de Oro, un emblemático espacio de propiedad municipal que funciona todo el año como bar, restaurante con terraza e incorpora una pequeña tienda de ultramarinos, ha reabierto sus puertas. Situada en la planta baja de un edificio en el que el Ayuntamiento pondrá en marcha en breve un centro de interpretación de la sal, inicia nueva etapa de la mano de un hostelero de Pamplona. Christian Quintana se estrena como arrendatario de un servicio cerrado desde la marcha del anterior gestor hace unos meses que compaginará con otro negocio del sector, el restaurante Goxoenea situado en la calle Benjamín de Tudela de la capital navarra.
Dos establecimientos muy diferentes entre sí que ha empezado esta misma semana de septiembre a compaginar junto a su esposa, Magaly, y el apoyo de otros familiares. Contento por la respuesta a la inauguración del martes 8 de septiembre, este veterano cocinero de 38 años que llegó a Navarra desde su Lima natal con solo 18 recorre cada día el trayecto desde Pamplona hasta esta pequeña localidad de Tierra Estella productora de la única sal de manantial certificada como ecológica en toda Europa. No supone -afirma- ningún inconveniente para él, que ama la naturaleza y soñó siempre con tener una casa en un pueblo. Por ahora, va y viene. Encantado por el simple hecho de ver el paisaje al pasar y empezar el día contemplando su belleza.
LOS OTROS SUEÑOS
El joven que llegó de Perú hace 20 años tenía sueños. Quería ser cocinero. "Crecí viendo el amor que mi abuela Coya le ponía a la cocina. Yo le preguntaba, ¿cuándo cocinas nunca te enfadas? Porque así era. Se tiene que hacer con amor, me contestaba ella". El amor a este oficio fue así abriéndose paso. Eran los años en los que -recuerda- El Bulli fue coronado como el mejor restaurante del mundo hasta en cinco ocasiones y España se presentó ante él como el mejor destino para aprender. En Navarra, estudió en la escuela de hostelería y cocina de Burlada, el centro de FP donde se forman futuros profesionales como él. "Un gran profesor que tuve allí me dio un consejo, el de que un buen cocinero está siempre en continuo movimiento", señala.
Es lo que hizo. Barcelona, Madrid, Palma de Mallorca. De nuevo Navarra, siempre como cocinero en una larga lista de hoteles y restaurantes. "A raíz de una cuestión de salud, me replanteé mi vida y empecé a pensar en un negocio propio. Yo había ayudado a la gente a abrir locales y ahora quería hacerlo por mi cuenta". Explica que no fue fácil, que una apuesta así pone en juego los ahorros familiares y costaba dar el paso. "Pero ella me animó, fue mi salvación", añade en referencia a su esposa, compañera imprescindible en el ahora doble negocio. La emprendedora que permanece en Pamplona junto con el personal del Goxoenea mientras él se desplaza a Salinas de Oro.
En el pueblo le espera El Granero. Menú del día, bocadillos, platos combinados, opción burger, postres y, entre una amplia variedad, un lugar de honor para sus fritos caseros. La especialidad en ambos locales, hechos al momento como las tortillas de la casa. "Estoy viendo lo importante que es para la gente poder contar con un lugar así en el pueblo. Un sitio donde puedes reunirte, echar una caña, compartir un rato. Los vecinos están emocionados", expresa agradecido por la acogida recibida.
Al final, considera que personas a las que ves cada día, los más fieles entre sus clientes, acaban siendo casi familia.
Pese a que la temporada estival ha terminado y con septiembre acaban también los residentes de verano, no le falta actividad. Gente que trabaja por la zona y acude a comer. Vecinos que toman un café o un pincho. E incluso quienes regresan a estos pueblos tras una jornada laboral en la capital y se detienen para llevarse la comida a casa. "Sabemos que el invierno será distinto, pero con la puesta en servicio del centro de la sal también vendrán grupos y los viernes habrá aquí un showcooking con productos de temporada de Tierra Estella en los que el segundo ingrediente importante sea la sal. Creo que todo ello le va a dar vida" .
Por delante tiene citas importantes. En unos días, se encargará de servir en el frontón un cóctel a 250 personas que se reunirán en esta localidad. Lo afirma satisfecho con la decisión tomada mientras el goteo de entradas continúa. No solo al bar. También a la tienda, bien surtida con la variedad necesaria para dar un servicio sin tener que desplazarse para la compra diaria y puesta en marcha con la ayuda inestimable de su madre.