Fiestas de Estella
Tradición a golpe de bombo
La iniciativa popular volvió a las calles de Estella, como cada lunes de fiestas, para animar la ciudad a ritmo de tambores
Publicado el 03/08/2026 a las 18:12
Antes de que el estruendo de los bombos comenzara a recorrer las calles de Estella, los participantes de La Bombada, una iniciativa popular típica de los lunes de fiestas, fueron reuniéndose desde las 11.30 horas en la plaza de San Martín para compartir un almuerzo de la mano de la Peña San Andrés.
Entre bombos, tambores y baquetas, el ambiente fue cogiendo fuerza hasta que, a las 12 en punto del mediodía, el sonido de las gaitas y los tambores del Aula de Gaita y Tambor de la Escuela de Música Julián Romano, acompañados por los bombos, dieron inicio a una nueva edición de La Bombada. El aula de gaita y tambor se incorporó a esta tradición hace dos años con el objetivo de contribuir a su recuperación y garantizar su continuidad.
Desde la plaza de San Martín, pasando por el ayuntamiento, todos los integrantes del acto comenzaron a avanzar hacia el centro de la ciudad. A medida que el recorrido atravesaba las calles principales cada vez más familias y vecinos se iban uniendo al pasacalles, mientras otros muchos observaban desde las aceras, siguiendo el ritmo de una tradición que forma parte de las fiestas estellesas desde la década de los 70.
Uno de los aspectos más llamativos volvió a ser la presencia de numerosas familias. Padres, madres e hijos participaron juntos en el recorrido y muchos de los más pequeños llevaban sus propios tambores adaptados a su tamaño, aprendiendo desde edades tempranas una costumbre que busca transmitirse de generación en generación. Entre ellos estaban jóvenes como Alejandro Esarte Waltl, de 16 años, Bruno Garde Polo, de 15, o Rubén Luquín Ruiz, también de 15, que disfrutaban del ambiente, tocando el tambor de gaita junto a sus amigos. Los tres son alumnos de tambor de gaita en la escuela de música.
“Además de que en casa nos aburrimos un poco, nos gusta tocar el tambor y venimos a tocar un rato”, comentaba entre risas Bruno Garde. A su lado, Rubén Luquín resumía el espíritu de la jornada con sencillez: “A pasarlo bien entre todos y nada, a disfrutar”. Ambos coincidían en que el principal atractivo de La Bombada es compartir unas horas de música y fiesta con amigos y vecinos.
Para Martín Alfaro Vallejo, de 21 años, esta cita tiene un significado especial porque acerca la música a quienes no la practican habitualmente. “A mí me gusta porque es un evento en el que la gente que no tenemos la música en el día a día tenemos un día para acercarnos a ella y tocar por las calles de Estella a nuestra manera”, explicaba. “Al final es una tradición bonita que me gustaría mantener y seguir así durante muchos años”, añadía.
Sin embargo, algunos participantes consideran que la tradición necesita recuperar parte de la participación de años atrás. Esther Villar Elizondo, de 46 años, que acude desde hace cinco años, reconocía que “cada año hay menos gente con los bombos”. Aunque destacaba la presencia de muchos niños, echaba en falta una mayor implicación de adultos para que “se haga más ruido” y la tradición no se vaya perdiendo. Aun así, confiaba en que el relevo generacional permita mantener viva esta cita festiva durante los próximos años.
