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Juzgan al gerente de una inmobiliaria de Tierra Estella por quedarse los anticipos de contratos de arras

La Fiscalía pide 6 años de prisión para el gerente de una oficina de Tierra Estella, reincidente y que ayer en el juicio reconoció algunos impagos

El gerente está acusado de quedarse los anticipos entregados para comprar viviendas.
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El gerente está acusado de quedarse los anticipos entregados para comprar viviendas.Freepik
El gerente está acusado de quedarse los anticipos entregados para comprar viviendas.

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Gabriel González

Actualizado el 12/03/2026 a las 10:17

El gerente de una inmobiliaria de Tierra Estella detenido hace dos años por quedarse el dinero del contrato de arras en varias operaciones de compraventa de viviendas fue juzgado ayer en la Audiencia por tres de estos casos. La Fiscalía pide para él 6 años de prisión por un delito continuado de estafa con la agravante de reincidencia, pues tiene ya condenas previas. El acusado, que lleva encarcelado desde hace casi un año y alega problemas de consumo de drogas, reconoció ayer algunos impagos pero repitió una y otra vez que se sentía “indefenso” por no poder acceder a toda la documentación.

La Fiscalía le acusaba ayer de repetir la misma dinámica en tres compraventas en localidades de la comarca: recibía una cantidad de los compradores en concepto de contrato de arras (un anticipo a modo de garantía), pero luego no la entregaba a los vendedores. El procesado fue interrogado por los tres casos.

Durante sus primeras respuestas, negó la estafa. “Yo no me he quedado el dinero de nadie”, contestaba, escudándose en la falta de acceso a la documentación y el gran volumen de operaciones que hacía al año para no poder ofrecer respuestas concretas, cuestionando los planteamientos del fiscal. Ante las continuas evasivas y alegatos de indefensión, intervino la presidenta el tribunal, de la Sección Primera de la Audiencia. “Esto no va a ser un diálogo de besugos, usted tiene derecho a no declarar y tiene derecho a mentir; a lo que no tiene derecho es a marearnos”, le espetó. 

El acusado reconoció después que debía 21.000 euros a tres hermanos que vendieron una vivienda y a los que no entregó el anticipo: “No me quiero quedar el dinero de nadie. Quiero que me paguen lo que me deben y pagar si puedo”. Sobre el segundo caso, también acabó reconociendo una deuda de 12.360 euros. “Utilicé mal ese dinero y por supuesto que lo quiero devolver. Si estoy fuera (de la cárcel), voy a pagar”. Acerca de la tercera operación, en la que recibió un anticipo de 20.000 euros, afirmó que consiguió otra casa a los compradores, que entregó parte al vendedor y que ese caso está “judicializado en otra parte”.

Por la sala de vistas pasaron las víctimas. Tres hermanos vendieron la casa de sus padres, fallecidos, por 70.000 euros. El anticipo del contrato de arras era de 14.000, pero al llegar a la notaría descubrieron que en las escrituras ponía 21.000. “La inmobiliaria dijo que había sido un error y se comprometió a pagar 7.000 euros a cada hermano”. Lo hizo con unos cheques, que fueron devueltos en el banco por falta de fondos. “Pasaban los días y todo eran excusas, largas... y denunciamos”. La operación se consumó, pero aún faltan esos 21.000. En el juicio también declaró el comprador,  que aseguró que sí había entregado esta cantidad a la inmobiliaria. Le mostraron un contrato de arras en el que según las acusaciones habían modificado la cantidad de dinero anticipada y se habían falsificado las firmas. “Se ve que es un corta y pega clarísimo, muy chabacano”,  concluyó nada más verlo.

 La siguiente operación fue la compraventa de una vivienda y una bajera en la que se firmó un contrato de arras por 12.360 euros. “Cuando en la notaría leyeron las escrituras dije que no habíamos recibido ese dinero. El notario nos respondió que la inmobiliaria nos pagaría”, contó la vendedora. Pero reclamaba y reclamaba y el dinero no llegaba. “Todo eran excusas”, relató. El acusado, añadió, llegó a entregarle cheques sin fondos.

Por último, declaró un hombre que entregó 20.000 euros de adelanto para comprar una vivienda. “Siempre me decía que a la semana siguiente me iba a entregar las llaves, así todo el rato... Luego me  cambió a otra casa (en otra localidad) y al tiempo me enteré que la primera nunca había estado en venta”. Actualmente, vive en la segunda casa que le ofreció el acusado, a quien reclama el pago de esos 20.000 euros.

La acusación particular en nombre de las víctimas, ejercida por la abogada Raquel Urdániz Narváez, que también representa a afectados por esta inmobiliaria en otros procedimientos, solicita la misma pena de cárcel que la Fiscalía. El juicio quedó visto para sentencia.

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