Kinari, el restaurante de nombre japonés y emprendedores vascos en Estella

El proyecto, una apuesta por la cocina en vivo con el producto de la tierra, abrió sus puertas el pasado verano en el local de la plaza Espoz y Mina en el local del antiguo Casanellas 

Jon Iñaki Monterroso y Karen Harillo, en Kinari.
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Jon Iñaki Monterroso y Karen Harillo, en KinariM.p.a
Jon Iñaki Monterroso y Karen Harillo, en Kinari.

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María Puy Amo

Actualizado el 26/10/2025 a las 13:35

Un restaurante de nombre japonés, cocina en vivo y apuesta por el valor de una tierra rica en productos de calidad atraviesa su primer otoño en el barrio de San Miguel de Estella. En su plaza Espoz y Mina donde se han asentado estos años los nuevos negocios de la zona, abrió sus puertas el pasado 29 de julio Kinari, 'fruta del árbol'  el proyecto de una pareja de emprendedores vascos con amplia experiencia en el mundo de la restauración que cree en una gastronomía que se disfrute, en la que tanto el cocinero como el cliente se tomen su tiempo. En definitiva,  para celebrar en la mesa desde la materia prima hasta el emplatado.

Jon Iñaki Monterroso y Karen Harillo han elegido para su proyecto el local del antiguo taller gastronómico Casanellas. Él, natural de Bermeo y cocinero vocacional,  cuenta que desde adolescente quiso dedicarse a los fogones. Un sueño que convirtió en profesión formándose en restaurantes como El Bulli y forjando una larga trayectoria en la que encontró a Karen Harillo, alavesa de Amurrio que había gestionado equipos de restauración en hoteles navarros como el Palacio de Guendulain. Convertidos en pareja, vieron en este traspaso en Estella la oportunidad de abrir su propio negocio. Y nació Kinari. 

Abierto de miércoles a domingo, tiene entre sus particularidades que no ofrece servicio de noche. El día, de 8 a 16.30, es el momento para sus desayunos y comidas. Querían -explican- un proyecto a largo plazo, que sea sostenible pero permita a la vez calidad de vida y ofrecer al cliente una  cocina elaborada en el momento, cerca de las mesas, con productos frescos, estacionales que proceden, desde la ternera a la salk  de proveedores del entorno.  "Queremos elaborar desde cero todas nuestras creaciones, recuperar esa esencia de la cocina casera de siempre y lo que no hacemos, como el pan, lo encargamos a la panadería artesanal de Abárzuza", señalan. 

Con ese género, se elaboran platos como el carpaccio de bacalao, las carrilleras de  ternera o el pulpo de roca que se sirve asado con milhojas de patata y mojo picón. Recetas para disfrutar luego en el ambiente sosegado de un restaurante con una veintena de plazas  enfocado -subraya Karen Harillo- al disfrute en la mesa en un "lugar para comer sin prisas" y de la mano de buenos anfitriones.

Satisfechos con la respuesta de estos meses, creen que Kinari está gustando. "Respetando todo tipo de gastronomía, queremos ofrecer algo diferente y en un horario también distinto. De momento, nos estamos centrando, además de en las comidas, en esos desayunos dentro de una línea más elaborada y sin dar cenas. Después, ya lo veremos", añaden.

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