Pablo Hermoso dijo adiós a la corrida de fiestas de Estella con una lección de rejoneo moderno
Los toros con el hierro del propio rejoneador respondieron en una tarde de gran exigencia a caballo


Actualizado el 06/08/2024 a las 09:34
Pablo Hermoso de Mendoza y su despedida de las fiestas de Estella reventaron el aforo de la Plaza de Toros colocando el cartel de “localidades agotadas” desde días antes. Si las tardes de Pablo en Estella tienen siempre un carácter muy especial, la de este lunes lo fue por sentimental y porque taurinamente, logró uno de sus mejores registros esta temporada.
Todo en la tarde de este lunes era Hermoso de Mendoza: el rejoneador que se despedía, el hierro y la cuadra de la mayoría de los caballos y también, como novedad de última hora, la mitad del ganado a lidiar que también llevaba la divisa y el hierro de la casa.
Y cuando se tiene una responsabilidad así y tantas pequeñas cosas no deben fallar, surge el carisma de quien ha dominado el espectáculo durante tantos años. Pablo estuvo inconmensurable a lomos de Navegante e Ilusión llevándose el toro atado a los pechos del caballo, en una faena al quinto que levantó al publico de sus asientos y en la que el caballero se quitó veinte años de encima.
Taurinamente, ese debiera ser uno de los momentos más punteros de la tarde, pero en un festejo en el que también se anuncie Guillermo es difícil que no surja un momento que rivalice en espectacularidad.
El planteamiento de los quiebros de frente que pegó a lomos de Orfeo en el que cerraba plaza, hubieran parecido una temeridad en las riendas de cualquier otro jinete, pero hablamos del rejoneador joven con mayor acervo de conocimientos y cuadra del escalafón.
De manera que lo difícil tras la exhibición de padre e hijo este lunes, es asistir a otras corridas de rejones donde no sean ellos los anunciados. En el ruedo habrá caballos, toros, rejoneadores y sonará la música, pero alcanzar ése nivel será muy complicado. Aunque se corten orejas, rabos y patas.
No lo es tanto asistir a un festejo de lidia a pie y ver más entrega o corazón que el que mostró este lunes “El Payo”. De aquel novillero valeroso que recorrió España en los 2000 sólo queda un torero mistificado y acomodaticio, que este lunes se inhibió de torear al primero de Hermanas Azcona y que se limitó a pegar tandas templadas a su segundo. En una tarde de sentido homenaje a México, “El Payo” mostró que se asimiló al circuito blindado de su país hace ya muchos años. Para semejante tarde, no le hacía falta tanto viaje.
Pero volvamos a los Hermoso de Mendoza, que son los que llenaron la plaza y la hicieron vibrar. Difícilmente se puede tener un público más entregado y autoreferencial.
En los tendidos de sol, una cuadrilla se había disfrazado de los mozos de Cuadra de los caballeros estellesés, con sus polos azules y mostrando los letreros de los caballos más históricos: Cafetero, Giralda, Cagancho...
En cada momento de la lidia el público mayoritariamente estellés arropó a Pablo y Guillermo, de manera que entre vueltas al ruedo, entregas de trofeos y acondicionamiento del ruedo el festejo se fue a las tres horas.
Pero es que Pablo se despedía de las fiestas de Estella y está claro que a los toreros, los mejores homenajes se les hacen en las plazas frente a su público.


El público que le ha seguido más de treinta años y el que se le incorporó en las vueltas al ruedo, un montón de muetes rubios entre los que tenía sobrinos y chavales de uno y otro lado del océano
Pero no había terminado de dar su última la vuelta al ruedo Pablo, cuando cambió el rictus a la seriedad y recuperaba su rol actual y de futuro: el del padre del rejoneador al que da consejos desde la barrera al actuante.
En medio de todo el follón que se monta en la plaza al sonar el pasodoble “Olé Torero” y en uno de sus días más especiales, los consejos al hijo y las órdenes al entorno eran rotundas. Guillermo va a preferir que su padre siga toreando.