La bombada de Estella sigue en pie
Un centenar de personas participaron en el tradicional acto popular llenando de ruido el centro de la ciudad


Publicado el 06/08/2024 a las 05:00
El estruendo de los bombos sacudió Estella en la mañana del lunes, marcando el cuarto día de sus fiestas patronales tras un fin de semana lleno de actividad. Unas cien personas, muchas de ellas disfrazadas con gorros, gafas y pelucas, se congregaron en la plaza San Martín a las 12.00 horas para iniciar el recorrido que les llevaría a través de la ciudad. Antes pudieron disfrutar del tradicional almuerzo organizado por el Ayuntamiento y servido por la peña San Andrés, “imprescindible para coger fuerzas", tal y como señaló alguno de los asistentes antes de emprender la marcha.
La tradición de la bombada se remonta al momento en el que un grupo de jóvenes decidió salir a las calles con bombos para avivar el espíritu festivo en el ecuador de las celebraciones. Uno de esos pioneros fue Peter Monterrubio, quien ahora, junto a su mujer Mari Carmen Don Blas, acompaña a sus nietos en esta marcha. “Yo soy uno de los que empezaron la bombada. Luego dejé de venir durante muchos años y ahora he vuelto con los nietos”, explicó. Cuando él participaba de forma más activa la mayoría de los asistentes eran “jóvenes de veinte o treinta años, pero ahora se ha convertido en un acto más familiar”.
Las dulzainas son las encargadas de marcar el ritmo al que se suman decenas de bombos y tambores. Tras dos años sin gaiteros, la bombada de este año contó con la participación de cuatro de ellos, entre los que se encontraban Oier Larrión y Oinatz López de Alda, ambos de 13 años. “Es nuestro primer año participando en la bombada, pero llevamos seis años siendo gaiteros", contó Oinatz. La idea surgió de una visita de los gaiteros a su centro escolar, Lizarra Ikastola. "Nos interesó y hemos acabado aquí", añadió Oier, quien ya había asistido en otras ocasiones como espectador.
Fernando Muneta, un pamplonés con familia en Estella, ha estado cubriendo la ausencia de los gaiteros en ediciones anteriores. “Vengo al acto todos los años. La noche anterior a la bombada estuve viendo el baile de la Era y cuando terminó me fui a casa, hay que dormir para disfrutar de esto por la mañana”, expresó Muneta disfrazado con una peluca y una barba roja pintada en su rostro.
El recorrido, que es prácticamente el mismo todos los años, transcurrió desde la plaza San Martín, cruzando el puente del Azucarero y atravesando el paseo de la Inmaculada, la plaza de la Coronación, las calles San Andrés y Mayor y la plaza Santiago hasta llegar a la plaza de los Fueros, donde habitualmente finaliza. “El acto en sí consiste en dar una vuelta por las calles de la ciudad tocando el bombo y haciendo ruido. Es algo simple, pero divertido”, señaló Eneko Andueza, uno de los participantes. Con un bombo prestado por su tío lleva acudiendo "desde que mi padre me traía cuando era chiquito”. Ahora, con 20 años, comparte el trayecto con dos amigos, Adrán Alfaro y Héctor Basterra, aunque para ellos esto sea “lo único relacionado con la música que hacemos durante todo el año”.
Entre las numerosas familias con hijos y nietos que llenaron de ruido las calles de Estella durante dos horas se encontraban Marcos Ganuza y Beatriz Alén, que acudieron al acto junto a su hijo Julen. “A los niños les encanta, todo lo que sea pegar al tambor y hacer ruido les gusta”, indicó la madre de la criatura. Una tradición que ha evolucionado con los años y a la que no le sobran asistentes. “Mientras sigamos unos pocos, bienvenido sea”, concluyó Eneko Andueza.