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Aniversarios

Tres estelleses, testigos del último siglo

Han vivido en primera persona lo mucho que ha cambiado Tierra Estella en el último siglo. Encarna Martínez, Anastasio Gambra y Gloria Ruiz acumulan en su haber cien años de vivencias que estos días han celebrado con familiares y vecinos

Ampliar Gloria Ruiz, en el centro, junto a sus familia y los representantes municipales que acudieron a felicitarla
Gloria Ruiz, en el centro, junto a sus familia y los representantes municipales que acudieron a felicitarlacedida
Publicado el 13/11/2022 a las 06:00
Encarna Martínez Gómez sonríe. Sentada en un sillón del salón de su casa en Desojo mira por la ventana. “El pueblo ha cambiado mucho. Antes había mucha gente por la calle”, rememora. Ahora casi nadie, salvo unos operarios que trabajan en las obras de una vivienda, pasa por la calle de este pequeño pueblo de Tierra Estella un día entre semana. En unos días, Encarna cumplirá 100 años. Lo celebrará rodeada de toda su familia con una misa y una comida que compartirá con los suyos en Estella.
Quien desconozca que Encarna nació el 19 de noviembre de 1922 seguramente no le augurará un siglo de existencia. Se casó con Gabriel Labeaga un 21 de septiembre de 1944, el día de San Mateo. Tal vez por eso, decidieron irse de viaje de novios a Logroño, que celebraba sus fiestas patronales. Juntos formaron una familia y tuvieron seis hijos -cuatro chicas y dos chicos-. La familia aumentó con la llegada de siete nietos, primero, y ocho biznietos después.
Una mente todavía muy lúcida recuerda cómo en su infancia acudía a la escuela de su pueblo, a la que acudían hasta cuarenta niños y niñas. De más mayor acostumbraba a ir al lavadero ya que en casa no tenía agua corriente. Aunque no le tocó trabajar directamente el campo sí que acudía prácticamente a diario a llevar la comida a su marido. “En época de vendimia cogíamos uvas y las dejábamos colgadas en el granero para que aguantasen en buen estado. Después las comíamos por Navidad”, recuerda. Relata también cómo se hacía la matanza y las labores de costura para que la ropa aguantase el máximo posible.
Muy activa pese a sumar cien años en el carnet de identidad, hasta hace bien poco se encargaba también de la comida diaria, una labor que ahora reserva en exclusiva cuando alguno de sus nietos le pide un guiso concreto. Preguntada por su secreto para llegar así de bien a las tres cifras, responde entre risas que no tiene ninguno. Frente a ella sus hijos se refieren a su buen carácter, siempre afable y sonriente. “Nunca la hemos oído quejarse ni decir que está cansada”, aseguran.
Al escucharles Encarna no puede evitar volver a sonreír mientras asiente y vuelve a mirar por la ventana. Sigue sin pasar nadie pero a ella no le importa, le gusta estar en Desojo. Antes solía marchar a Pamplona para pasar allí los meses de invierno pero ahora ya no quiere, prefiere estar en su casa, en su pueblo.
Anastasio Gambra y su familia regresaron a Galbarra para celebrar el centenario con el pueblo
Anastasio Gambra y su familia regresaron a Galbarra para celebrar el centenario con el puebloAlberto Galdona
En otro pequeño pueblo de Tierra Estella, en Galbarra, en el valle de Lana, hace poco celebraron también un centenario. Anastasio Gambra alcanzó los cien años. Los cumplió el 11 de octubre aunque fue en el puente del Pilar cuando lo celebró en su pueblo. Actualmente reside con una de sus hijas en Vizcaya pero, siempre que puede, le gusta regresar al pueblo. En esta ocasión, niños y mayores salieron a la calle para festejar el siglo de vida de Anastasio. Todos le entonaron el cumpleaños feliz en euskera.
Tenía 27 años cuando Anastasio se marchó de Galbarra rumbo a Vizcaya. Hasta entonces trabajaba cortando leñas para hacer carboneras. Tras su partida se empleó en la siderurgia llegando a ser encargado de equipo hasta su jubilación. Se casó con Esther Zurbano Albarez de Eulate y tuvieron dos hijas, Maitane y Esther. Es también abuelo de Aimar, Uxue, June y Naia.
“Aunque se integró peferctamente en Bizkaia siempre ha matenido un vínculo muy fuerte con el valle de Lana, especialmente con Galbarra”, relata su hija Maitane. De hecho, fue uno de los fundadores de la sociedad San Pedro del pueblo. Allí todos le guardan especial cariño y esperan la llegada de su vecino centenario, con el que esperan poder seguir celebrando cumpleaños.
En otro punto de la merindad, en San Adrián, Gloria Sola González celebró el pasado 21 de octubre su centenario. Festejó su cien cumpleaños rodeada de su familia, su hermana y sus sobrinos. Desde el ayuntamiento, el alcalde, Emilio Cigudosa, y la concejala Conchi Ruiz le hicieron entrega de un ramo de flores y una placa conmemorativa como homenaje por su centenario de parte de todo el pueblo de San Adrián.
Encarna Martínez junto a su familia, desde la izda., Paquita Labeaga, José Mª Labeaga, Vitori Labeaga, Javier Narváez y Alicia Labeaga. Faltan en la foto sus otros dos hijos, Carlos y Rosa Mª Labeaga
Encarna Martínez junto a su familia, desde la izda., Paquita Labeaga, José Mª Labeaga, Vitori Labeaga, Javier Narváez y Alicia Labeaga. Faltan en la foto sus otros dos hijos, Carlos y Rosa Mª LabeagaMontxo A.G.
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