Incidente

Un gran desprendimiento de rocas cierra un sendero en Tierras de Iranzu

El camino de Las tres ermitas, en el valle de Guesálaz, está cortado y se tardará unos dos meses en habilitar un tramo alternativo

Uno de los enormes bloques que se desprendió llegó hasta los campos al pie del talud
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Uno de los enormes bloques que se desprendió llegó hasta los campos al pie del talud
Uno de los enormes bloques que se desprendió llegó hasta los campos al pie del talud

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Susana Esparza

Publicado el 10/02/2022 a las 06:00

Un enorme desprendimiento de rocas ha obligado a Tierras de Iranzu a cerrar el sendero de Las tres ermitas del valle de Guesálaz, en Muniáin. Es uno de los caminos más populares del entorno, con un itinerario circular que empieza y termina en la localidad. El derrumbe ocurrió el 12 de diciembre pasado y en estos momentos se buscan alternativas al trazado. Charo Apesteguía, gerente de la asociación, explica que habilitar un tramo alternativo para abrir de nuevo la ruta costará unos dos meses. “Rogamos a la gente que tenga paciencia. Lo hemos cortado porque en estos momentos existe mucho peligro”, indicó ayer.

El desprendimiento se produjo en la zona del Monte de los Tres Picos, justo debajo del cabezo de Etxarri, en línea recta con Muniáin.

HUNDIMIENTO POR "COLAPSO"

El geólogo José Luis Piedrafita, que se desplazó hasta el lugar, recordó ayer que este desprendimiento es una consecuencia del “colapso” producido el 22 de abril de 2018. Se trató entonces de “un enorme socavón en forma de cráter asimétrico”. “No se trata de un deslizamiento ni desprendimiento sino de un hundimiento por colapso, ya que el material movilizado no se encuentra al pie, sobre vegetación arrasada por él, sino que ha desaparecido hacia abajo. Esto hace pensar en que debajo debía existir una gran cavidad, probablemente de origen cárstico y relacionada con el borde del diapiro de Salinas de Oro”, detalló el geólogo. Una cavidad que no está estabilizada ya que un año después, en junio de 2019, se apreció un nuevo derrumbe en el borde occidental.

En este contexto, se ha producido el desprendimiento del pasado diciembre, de grandes dimensiones y que ha llevado al cierre temporal de este transitado sendero. Piedrafita explica que, en esta ocasión, el derrumbe rellenó la depresión generada por el colapso. “Aparecen varios bloques sobre la vegetación de la ladera e incluso hay uno enorme que ha llegado a rodar hasta los campos al pie del talud”. Las intensas lluvias y nevadas propiciaron la movilización de materiales, predispuestos a caer.”.

Sorpresa por su dimensión

La ladera en esta zona del derrumbe, puntualizó ayer Piedrafita, es muy inestable. “Se está cayendo y se seguirá cayendo ya que está muy por encima de la pendiente de equilibrio”. Esto obliga a rediseñar el itinerario “llevándolo por una vertiente nueva que evite el peligro en la medida de lo posible, aunque el riesgo cero no existe y menos en una zona como es la periferia del diapiro de Salinas de Oro, con rocas muy fracturadas y disolución en profundidad”. Este último desprendimiento era esperable -frente al sorpresivo colapso anterior- pero ha sorprendido su dimensión, según el experto. Aunque el terreno, salino y calizo, es objeto de una erosión constante.

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