Apoyo escolar

Las tardes con Ker Kali en La Merced de Estella

Las luces se encienden los martes y jueves para recibir a los niños del barrio en la antigua sede de Cruz Roja de Estella, el escenario del programa de apoyo escolar de una asociación gitana que cumple 20 años activa en distintos frentes

Sonia Trinchete (derecha) y Mila Jiménez, junto a un grupo de los escolares de las clases de apoyo
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Sonia Trinchete (derecha) y Mila Jiménez, junto a un grupo de los escolares de las clases de apoyo
Sonia Trinchete (derecha) y Mila Jiménez, junto a un grupo de los escolares de las clases de apoyo

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María Puy Amo

Publicado el 15/12/2021 a las 06:00

Dos  días a la semana, en la antigua sede que Cruz Roja tenía en la avenida de Pamplona, hay clase para un grupo de niños del barrio de La Merced de Estella. La asociación gitana Ker Kali enciende martes y jueves las luces de este espacio para recibir a los menores, una media de 15 alumnos de seis a doce años a los que presta refuerzo escolar divididos en dos grupos. De la mano de Sonia Trinchete Trinchete, trabajadora social que ejerce también de apoyo en el programa socioeducativo, las sesiones se centran en acompañar en las tareas del colegio a la vez que se abarcan otros aspectos ligados también a los valores. 

Ker Kali (Casa gitana) ha recorrido veinte años junto a las familias de un barrio en el que hoy, además del escolar, aborda con la labor de la otra trabajadora de la asociación, la agente comunitaria Mila Jiménez Amador, otros frentes en el ámbito de la salud y el trabajo con adolescentes. La asociación nacida en 2001 se ha involucrado al mismo tiempo en el año que ahora acaba en un proyecto ligado a la futura senda ciclable que los ayuntamientos de Estella y Villatuerta impulsan para unir ambas localidades. En torno a este trazado que discurrirá por detrás del barrio el Ayuntamiento ha adjudicado a Ker Kali un calendario de actividades con menores, desde las ligadas al reciclaje hasta la realización de un mural.

Consolidado el apoyo escolar e inmersa en programas diferentes, Sonia Trinchete explica que Ker Kali agradece la confianza depositada a lo largo de estos años en una asociación gitana que ha podido así desarrollar distintas iniciativas. Lo hace antes de comenzar una tarde de clases al final de este primer trimestre de curso.

 “Principalmente, hacemos las tareas y les ayudamos en lo que no entienden reforzando, por ejemplo, el inglés. Es muy importante que cuenten con este espacio en el que puedan realizar los deberes de clase con acompañamiento y lo es trabajar también en el tema de los hábitos”, subraya. Sonia Trinchete cuenta que están contentos por la labor realizada y por disponer de esta sede, aunque son conscientes de que faltan recursos. Contar con este espacio cedido por Cruz Roja ha hecho posible a lo largo de los años impulsar sus iniciativas. Queda ahora camino por recorrer en el campo de las nuevas tecnologías. Dotar -subraya la trabajadora social- de Internet al local y de calefacción, suplida provisionalmente por un aparato de aire caliente.

Veinte años de presencia en La Merced han asentado al colectivo que preside Pascuala Amador y fidelizado la asistencia al apoyo escolar. “Vienen desde el primer día, en una trayectoria de años. Algunos acuden ahora como antes lo hicieron sus hermanos mayores y es la proximidad a sus casas lo que les facilita venir aquí por la tarde. Es importante continuar porque realmente necesitan este apoyo”, subraya.

UN CLIMA DE CONFIANZA

Sonia Trinchete señala que Ker Kali continuará con el programa escolar y con el que lleva a cabo su compañera Mila Jiménez.

“Aquí seguiremos. Tenemos mucha juventud en el barrio y estos niños tienen cosas buenas que aportar a la sociedad. Pero necesitamos que la Administración apueste por nosotros, por una asociación con muchos años de trayectoria, que ha generado un clima de confianza en el barrio y realiza una labor socieducativa muy importante”, añade.

E indica que en esos encuentros de los martes y jueves, el objetivo va más allá del refuerzo académico. “Queremos abarcar más, hacer con ellos las tareas que han traído de clase pero no centrarnos únicamente en ese aspecto. Y creemos que de esta manera funciona porque, con el tiempo, se ha generado un ambiente de confianza. Saben que estamos aquí para ayudarles también en otras cosas y que cualquier problema que tengan pueden acudir a a nosotras”, señala la responsable del apoyo escolar.

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