Inundaciones

El Ega se estabiliza a media tarde sin grandes incidencias en Estella

Se desbordó en puntos como Valdelobos o Los Llanos, inundó el sótano de la biblioteca y afectó al Museo del Carlismo

El puente del Azucarero, con la bola al fondo cubierta
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El puente del Azucarero, con la bola al fondo cubierta
El puente del Azucarero, con la bola al fondo cubierta

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María Puy Amo

Publicado el 11/12/2021 a las 06:00

Una crecida muy importante que se alejó finalmente de ser extraordinaria, como se consideran en Estella las riadas que penetran en las calles Mayor, Sancho Ramírez y Zapatería al desbordarse por los sumideros. La que ayer mantuvo en vilo a la ciudad tras despertarse con la bola del puente del Azucarero cubierta siguió creciendo a lo largo de la tarde después de haberse anunciado el pico en torno a las cinco. Aunque poco a poco y con tendencia a la estabilidad, continuó todavía aumentando después. A las 20 horas, el nivel en la estación de aforo del puente de la Vía alcanzó los 4,71 metros, cerca de rebasarlo en un punto que, en lo que va de mes, se ha situado en una media de 2,26 metros. En ese momento, cuando el caudal a su paso por Estella alcanzaba los 277 m3 por segundo, el río Ega se estabilizaba aguas arriba, en Murieta, y lo mismo ocurría con el Urederra en la localidad amescoana de Baríndano, los dos aportes al caudal de la cabeza de la merindad.

Una crecida muy intensa durante la noche más sostenida conforme avanzaba la mañana llevó a pasar del nivel 1 de emergencia a activar el 2, con el río ya desbordado en puntos como Valdelobos, el paseo de Los Llanos, las piscinas del Agua Salada, la zona de Curtidores y espacios agrícolas de ambas márgenes de la A-12. Como en anteriores crecidas, la sala del sótano de la biblioteca pública se anegó por completo y los empleados municipales de Servicios tuvieron que achicar el agua con una bomba mientras en el resto del edificio la actividad continuaba.

La proximidad al río provocó también filtraciones en el sótano del Museo del Carlismo, cuya dirección comunicó a los usuarios que, aunque la situación no ponía en peligro los bienes culturales, se había decidido cerrar hasta el próximo martes por seguridad. La cercanía al puente del Azucarero y a los sumideros que ocasionan habitualmente los mayores problemas llevó a tomar medidas a negocios como la Casa del Bacalao, en la calle Zapatería. Su propietaria, Mari Carmen Urra Araiz, protegió la entrada y el escaparate con tablones de madera, lo mismo que locales cercanos. En la calle Ruiz de Alda, Javier López Barbarin mostraba la terraza de su establecimiento, Panadería López, completamente anegada por una riada que -contaba- le había sorprendido especialmente por la rápida subida de la noche.

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