Inundaciones

Destrozos en viviendas de Martiket, barrio Ultzama y las piscinas de Villava

La crecida dejó sin luz y atrapados a vecinos de Martiket y el barrio Ultzama y afectó a vehículos y mobiliario

Calles de Villava, como la Ulzama, se convirtieron en auténticos canales de agua por el desbordamiento del río
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Calles de Villava, como la Ulzama, se convirtieron en auténticos canales de agua por el desbordamiento del río
Calles de Villava, como la Ulzama, se convirtieron en auténticos canales de agua por el desbordamiento del río

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C.A.M. Villava

Publicado el 11/12/2021 a las 06:00

La noche fue larga en Villava y la mañana desveló una ciudad anegada por el agua desbordada de los ríos Ultzama, principalmente, y Arga, en la urbanización de Martiket sobre todo. Una crecida que ya de madrugada apuntaba que sería mayor que la histórica de junio de 2013 y que la luz del día confirmó como la mayor “en la historia moderna”. Pasadas las dos y media de la mañana el agua ya sobrepasó el puente de San Andrés, inundó la fábrica de papel, las piscinas e instalaciones deportivas de Martiket, antes el batán y pronto la urbanización residencial de Martiket y el barrio Ultzama. “La crecida ha sido tan importante o mayor, pero además ha tardado más tiempo en bajar la cota”, resumía el alcalde de Villava, Mikel Oteiza, a media mañana comparándola con la de hace ocho años. Para esa hora, ante la pasarela que une la calle Pedro de Atarrabia y la zona del complejo deportivo se agolpaban curiosos y otras personas preocupadas por lo que había al otro lado del río, la urbanización Martiket, que sufría la enésima embestida de unos ríos que rodean la zona de chalets y que dejó encerradas en su casas a varias decenas de personas.

Ni los avisos que se trasladaron a las 21.03 minutos del jueves para desalojar de coches las zonas inundables ni la rápida reacción de vecinos y servicios fue suficiente. Hubo daños porque el agua llegó “donde no había llegado”. Así lo explicaban cuando empezaba a bajar a la luz del día. “En zonas como el barrio Ultzama se sacaron los coches a las plazas, pero llegó hasta la plaza Cortes de Navarra en el barrio Ultzama, al principio de Pedro de Atarrabia. Sitios habitualmente libres de riadas”. Las sirenas y los avisos fueron constantes. Los agentes tomaron nota de matrículas para ir llamando a los propietarios. Hubo quien, encerrado en su casa de Martiket, a salvo del agua en el piso de arriba, no pudo ir a la calle Atarrabia, donde pensaba que el coche no estaría afectado. Otros aparcaron en la plaza Consistorial, donde hasta la última nevada estaba la carpa que se hundió por precipitaciones.

DESTROZOS EN MARTIKET

Sin tiempo ayer para contabilizar los daños materiales en vehículos y edificios, sí que había daños en una valla junto al batán, en el cercano parque de esparcimiento canino y, sobre todo, en el complejo deportivo. “Se ha destrozado todo lo que se podía destrozar”, zanjó Oteiza. La lista del informe incluía problemas en la piscina cubierta, bar, calderas, suelos, ascensor, piscina cubierta, material deportivo... El lunes empezarán las valoraciones.

Atrapados en chalets y bloques

Los mapas de las inundaciones en Villava tienen en Martiket y en el barrio Ultzama los puntos “calientes”. No fue menos ayer ante la avenida de los ríos Ultzama y Arga. Numerosos vecinos, en un número que este viernes nadie se atrevía precisar, quedaron atrapados en sus domicilios. Unas personas encontraron refugio en la parte alta de las casas de la zona residencial entre dos aguas, del Ultzama y el Arga. Otras en sus pisos en viviendas nuevas y más “viejas” del barrio Ultzama. La mayoría de ellos sin luz ni fuentes de calor, mientras el agua anegaba y enfriaba el ambiente.

Para todos llegó el aviso pasadas las nueve de la noche del jueves. Y una gran mayoría se movilizó para alejar coches del peligro. Aparcaron en el polígono, en calles más arriba del río, en la parte alta de garajes en un bloque de viviendas adosadas en plaza Cortes de Navarra. En Martiket empezó también el movimiento para intentar salvar del agua muebles y enseres. Una práctica cada vez más habitual entre los residentes de este cruce de caminos entre Huarte y Villava que lleva años, junto al Consistorio de Villava, reclamando actuaciones en la zona inundable. Ya después, como en el barrio, sólo quedaba esperar. A que el agua, que ya avisaba desde horas antes, se saliera del cauce de los ríos.

UN METRO Y MEDIO DE AGUA

Hubo también quien optó por salir de noche de sus casas en busca de un lugar más seguro. Pusieron a salvo algunos muebles, pero el agua llegó a cubrir por encima del metro y medio en algunas viviendas. Afectó a sótanos y txokos.

Los testimonios de personas atrapadas no faltaron. Algunos a través de sus familiares. “Llevan cerca de 20 años pero nunca habían visto que el agua entrara así. Al ver la situación salvaron algunas cosas y cogieron comida y se refugiaron en la parte alta de la casa. Hasta que bajara el nivel. No usaron las lanchas que empezaron a sacar a la gente a mediodía”, contó Itziar, vecina de Villava, de sus suegros. A media tarde ya pudieron salir por su propio pie.

El grupo de rescate acuático de los bomberos, que trabajó a destajo en Burlada, Villava o barrios de Pamplona, acercó llaves desde domicilios; en Etxauri sacó a varias decenas de perros, recató a una mujer atrapada en Burlada y en Villava sacó a un lugar seguro a una vecina y a su hijo, de cinco años, que permanecía en casa ante una visita médica que no pudo llevarse a cabo.

En su casa en la calle Andreszar vivió esta nueva inundación Consuelo Satrustegui. No era la primera, pero sí de las más extrañas, relataba horas después de que el agua que impidió que ella y su hijo salieran del bloque para acudir a sus trabajos hubiera despejado el portal. No así el barro que acompaña a las riadas. “Ha sido extraño ver como la rotonda se anegó, la zona de Cortes de Navarra, los coches afectados por todo...”. Este sábado se espera empezar a contar los daños.

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