Crisis migratoria

Javier Jiménez Arellano, periodista navarro en Ceuta: "Los ceutíes se sienten abandonados y quieren que se les tenga en cuenta"

El reportero corellano de Cuatro se desplazó a la ciudad autónoma para cubrir la saturación del CETI y se encontró con una avalancha humana que le ha obligado a quedarse allí, de momento, cuatro días más de los que tenía previstos

El reportero de Corella Javier Jiménez Arellano, con una trayectoria en Cuatro de apenas tres semanas, cumple este martes su sexto día en Ceuta
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El reportero de Corella Javier Jiménez Arellano, con una trayectoria en Cuatro de apenas tres semanas, cumple este martes su sexto día en Ceuta

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Javier Estévez

Actualizado el 04/08/2026 a las 09:20

El periodista Javier Jiménez Arellano (Corella, 8 de junio de 1992) responde desde Ceuta. Acaba de poner una lavadora. Tenía pensado pasar dos días allí, pero hoy cumple el sexto. El pasado jueves se desplazó de Madrid a la ciudad autónoma para mostrar en Cuatro, donde trabaja desde hace tres semanas, la situación en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), repleto de personas en situación irregular tras el goteo de llegadas registrado en los días previos. Y allí se ha quedado el reportero navarro después de que más de 50.000 personas cruzasen ese mismo día la frontera entre Ceuta y Marruecos.

No se lo esperaba, ¿verdad?

No. Había rumores de que se movía algo por redes sociales. Es verdad que yo vine el jueves por la mañana porque el CETI estaba desbordado. En los siete días anteriores al pasado jueves habían entrado ya 1.500 personas. Vine para cubrir esa información y para ver cómo estaba el CETI de Ceuta, y nos encontramos de repente con una entrada masiva. Tuvimos la suerte, entre comillas, de que estábamos aquí. Éramos la única tele general que estaba en la frontera y dando imagen todo el rato de lo que estaba pasando.

¿Qué fue lo que se encontró?

Llegué a la frontera y vi que había gente entrando a pie. A raíz de la sentencia del Tribunal Supremo, que no permite las devoluciones ‘en caliente’ vía marítima, yo pensaba que el problema era efectivamente que los migrantes aparecían en la playa nadando. Pero, claro, la frontera es una infraestructura que ocupa más allá de tu frontera; es decir, hay una zona neutra. Entonces, lo que hicieron estos migrantes fue venir desde Marruecos caminando, bordear el espigón y luego, a través de la playa neutral, acceder a España. Y para que no tuviesen que saltar un elemento físico, como venían tantos, abrieron la puerta, porque si no se podía preparar ahí una montonera con muertes por pisotones, por aplastamientos...

¿Qué le contaba la gente que cruzaba la frontera?

Las realidades son todas las imaginables. Había gente que efectivamente venía porque tenía necesidad y porque no tiene oportunidades en su país de origen. Había personas que estaban trabajando en el momento de la entrada masiva, vieron que otros compañeros estaban pasando la frontera y dejaron su puesto para hacer lo mismo. Había personas que venían a la aventura. Algunos te contaban historias duras. Había gente que venía con su familia por la represión en Marruecos. Otro contaba que un amigo suyo le había dicho que llevaba aquí unos días y era fácil. Otros, que corrían bulos a través de redes sociales según los cuales el Estado español les iba a dar todo tipo de cosas al llegar.

¿Hay alguna historia que le resuene especialmente?

He conocido varias. Un par de hermanos marroquíes, un chico y una chica de 21 o 22 años, que están formados y están aquí solos sin sus padres para intentar buscar una vida mejor. Un hombre de 30 años que viene desde Palestina. Gente de Líbano, de Egipto... Esta historia es chula: un enfermero marroquí de 26 años que habla cinco idiomas y tiene estudios de Auxiliar de Enfermería me enseñó sus documentos, su título, y me pidió ayuda para ver si puede encontrar un trabajo. Tiene el NIE preparado, solo necesita una empresa que le haga un contrato.

Muchos se han ido, pero los inmigrantes que se han quedado cumplen hoy su sexto día en Ceuta. ¿Cómo se encuentran?

Hay dos opciones. Por un lado están los que se encuentran en la zona próxima al CETI, que es la única opción que tienen para empezar a recibir un tratamiento como refugiados o como personas que necesitan ayuda. Hablamos de un CETI que está saturado y podemos encontrar 1.000 o 2.000 personas en sus inmediaciones. Y por otro lado encontramos a los que están escondiéndose en los barrios e intentando sobrevivir, y lo hacen, en muchos casos, delinquiendo. Al final, tienen que comer y hay tiendas que están siendo asaltadas.

¿Cómo están viviendo los ceutíes estos días?

Están muy cansados. Se sienten abandonados por las Administraciones, por el Gobierno central, y quieren que se les tenga en cuenta. Necesitan que esto no se vuelva a repetir, que se pongan los medios y que les ayuden a recuperar la normalidad. Estamos todavía muy lejos de que la situación sea normal, porque hay muchos inmigrantes en los barrios y escondiéndose en las barriadas.

Hay militares intentando desplazarlos hacia la frontera.

Están buscando personas que se han quedado un poquito rezagadas o que están portándose mal. Es raro, porque realmente ellos no pueden sacarlos del país. Es más como cuando acompañan a un grupo para evitar que haga algo. Pero ahora no es tan fácil encontrar grupos, porque los que quedan son los que no se quieren marchar y se han escondido para intentar conseguir una situación de regularidad en España o saltar a la península, donde tienen más oportunidades para sobrevivir.

¿Hasta cuándo se va a quedar usted allí?

La verdad es que no lo sé. A partir de ahora vamos sumando de un día en un día. Sobre todo queremos estar aquí para darle voz al pueblo ceutí. Ponte en su lugar: imagínate que esto pasa en Pamplona. Pero es un equilibrio difícil. Los ceutíes están en su derecho porque es su tierra, es su ciudad y es su seguridad —y hay un poquito de inseguridad, eso es verdad—, pero también muchos de los otros están buscando una atención humanitaria. No hay un perfil único. Hay quien dice: “Estos han venido para...”. No, perdona, no puedes decir eso porque hay muchas realidades y cada una de ellas ha venido para algo. ¿Para delinquir? Seguro. ¿Para pasárselo bien? Seguro. ¿Para ganarse la vida y buscar un futuro que no tienen en Marruecos? Seguro. Hay diversidad de realidades.

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