La biblioteca pública de San Adrián celebra en mayo su 50 aniversario
El día 3 se inicia un programa de actos que incluye exposiciones, encuentros literarios, talleres y cine forum. El servicio cuenta con 1.639 usuarios que, durante la pandemia, la están visitando a razón de 600 personas al mes


Actualizado el 25/04/2021 a las 06:00
La biblioteca pública de San Adrián celebra su 50 aniversario a lo largo del mes de mayo, con un amplio programa de actividades que se inician el día 3, con la inauguración de la exposición Territorio Libro y la actuación del grupo de gaiteros local. Desde su primera ubicación, en la antigua casa de arbitrios, la biblioteca ha visto cómo dos generaciones adrianesas han estudiado, consultado documentos y leído en sus instalaciones.
El servicio se inauguró un 22 de mayo de 1971 con un presupuesto de 6.000 euros al año. Entonces, abría durante tres horas al día y también los domingos y festivos por la mañana, para que se pudiese leer la prensa en su interior.
En 1982, ante el mal estado del edificio de arbitrios, la biblioteca se trasladó a su segunda sede, en los bajos de la actual casa de cultura. Desde marzo de 2013, la biblioteca se ubica en un local de 416 m2 , en lo que fue el antiguo centro médico, ofreciendo a sus usuarios tres espacios diferenciados: una zona de lectura, otra para el estudio y un área infantil.
LA SEGUNDA Y LA ÚLTIMA
María Aldave Monasterio, de 84 años, fue la segunda bibliotecaria de San Adrián. Lo fue durante 27 años, desde 1973 hasta el año 2000, cuando se jubiló. Laura Romero Díaz, es la actual bibliotecaria, puesto que ostenta desde el año 2013. Ambas intercambiaron el viernes, Día del Libro, sobre puntos de vista, recuerdos y anécdotas que coinciden en muchas ocasiones, pese al tiempo transcurrido.
María Aldave indicó que la mayoría de los usuarios de la biblioteca eran “los chavales de la escuela. Venían a primera hora, después de clase, y eran bastante revoltosos. “Les mandaban estudiar a un autor determinado, siempre un clásico, y me pedían que les aconsejase sobre cuáles de sus obras eran las más sencillas y cortas de leer. Como no me importaba y siempre me ha gustado mucho leer, me llevaba a casa los libros y les decía cuál se adaptaba mejor a sus deseos”.
Sobre las lecturas obligatorias que se mandan en los colegios e institutos, Laura Romero lo tiene muy claro. Es un método que resulta contraproducente. “Es la mejor manera de alejar a los clásicos de los niños”.
Las dos tienen claro que si un libro no consigue engancharte en las primeras páginas, al menos hasta la mitad, es mejor dejarlo. A las dos, a Aldave y a Romero, les han preguntado y preguntan sobre qué libros leer y qué lecturas son las más interesantes del momento. “Resultaba fácil cuando conocías al usuario y sus gustos”, indica María Aldave que, reconoce, ha sido siempre una gran aficionada a los libros sobre historia.
Romero, que se inclina más por las novelas policíacas, explica que cuando le devuelven un préstamo, siempre pregunta sobre si les ha gustado la lectura. “Elaboro una lista con los libros más leídos por los usuario y, en la mayoría de los casos, son los que más gustan”.
Durante las casi tres décadas en las que estuvo al frente de la biblioteca, María Aldave, no usó el ordenador, una herramienta fundamental para la actual bibliotecaria. Entre las anécdotas, María Aldave destaca la de la niña que se escapaba de casa para leer, porque no le dejaban en casa. “Su madre lo consideraba una tontería y un día no regresó”. Romero apunta el recuerdo de los usuarios que han aprobado oposiciones, de foral o de maestro, estudiando en la biblioteca.
UN LUGAR ACOGEDOR
A lo largo del último medio siglo, el cambio en la biblioteca no se ha centrado solo en la sede. “Antes, era más oscura, más silenciosa”, apunta María Aldave. Laura Romero apuesta por que los niños la vean como algo bonito. “Que desde pequeños vengan a la biblioteca como si fuese una actividad más. Como algo natural, como cuando van al parque. Por supuesto que no se les permite chillar, pero los más pequeños pueden interactuar entre ellos . Lo que no se admiten son trabajos de clase”, reconoce..
El fondo de la biblioteca cuenta con 16.544 documentos y con 1.639 usuarios activos. Antes de que se declarase la pandemia del covid, visitaban las instalaciones 1.200 personas al mes y se realizaban 700 préstamos al mes. Ahora, la media mensual de personas que la visitan se sitúa entre los 500 y los 600, con unos 500 préstamos al mes.
Romero reconoce el cambio en el concepto de biblioteca. “Colaboro muy estrechamente con la técnica de Cultura, que me ha ayudado a preparar las actividades del aniversario, con los propios usuarios y con las familias para organizar actividades para los niños y cuentacuentos”. El club de lectura, recuerda Laura Romero, en activo desde hace 15 años, ha leído 97 libros y participa en encuentros con otros clubes. “Tenemos encuentros con autores, colaboramos en proyectos con otras bibliotecas y celebramos concursos infantiles y de adultos”, comentó.
1 Bibliotecarios. Mari Carmen García Serrano (1971-73). María Aldave (1973-2000); Chus Ciordia (Iñaki Suso) (2000-2003); Maxi Suberviola (2004-2008); Rosa Sanz de Acedo (2008-2009); Azucena Ayala (Eduardo Mayordomo, Encarni Ramírez y Begoña Martínez) 2009-2012; Laura Romero (desde 2013) y durante este periodo también han pasado por la sede Vicky Cía, Elena Muñoz y José Mª Ocáriz.
2 Sedes. Antigua casa de arbitrios (junto al puente del Ebro), 1971-1982. Planta baja de la casa de cultura, 1982-2016. Actual sede, en lo que fue el anterior centro de salud.
3 Servicios. 71 puestos de lectura. 30 horas de apertura semanal. Zona de audiovisuales, hemeroteca, colección local y 5 puestos de ordenadores.
4 Actos aniversario. El 3 de mayo (18.30 h) se inaugurará la exposición Territorio Libro, con el grupo de gaiteros. Hay actos programados para todo el mes.