Los 1.673 menores de 14 años de Estella esperan su salida a la calle

Son el grueso de una colectivo escolar de esa edad que sube a 2.597 alumnos con los que llegan de los pueblos

David Martínez y Nuria Azpilicueta con sus hijos June, Marc y Xavi en su casa de Ayegui.
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David Martínez y Nuria Azpilicueta con sus hijos June, Marc y Xavi en su casa de Ayegui.Montxo A.G.
David Martínez y Nuria Azpilicueta con sus hijos June, Marc y Xavi en su casa de Ayegui.

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María Puy Amo

Actualizado el 24/04/2020 a las 06:00

Saldrán de nuevo a las calles de Estella después de cinco semanas de un confinamiento ejemplar entre los más pequeños que les ha mantenido ausentes de ellas prácticamente por completo. La medida del Ejecutivo central que autoriza desde el domingo y en determinadas condiciones las salidas de los menores hasta 14 años afecta a 1.673 niños empadronados en una localidad de 14.000 vecinos cuya población por debajo de la mayoría de edad se sitúa en 2.349 habitantes.


Constituyen, además, el grueso de una población escolar de Infantil, Primaria y el primer ciclo de Secundaria que resulta más numerosa en la cabeza de merindad porque hasta ella se desplazan también en autobús un importante porcentaje de las localidades próximas. En total, hasta los centros educativos que imparten estos niveles de enseñanza en la ciudad -Remontival, Lizarra Ikastola, Santa Ana, Mater Dei, el Puy y el IES Tierra Estella- han acudido cada día de este curso antes de que la declaración del estado de alarma les confinara en casa 2.597 escolares menores de 14 años de edad. Como los de Estella, sus compañeros del resto de poblaciones esperan el momento .

Familia Noáin-Jiménez (Estella): “Hemos intentado distinguir el fin de semana del resto”

 


Joseba Noáin y Mónica Jiménez cumplen el confinamiento en su piso de Estella con sus hijos Iker, de 10 años, y la pequeña Adriana, de 8. Alumnos del colegio de Santa Ana, se despidieron hace cinco semanas de clases, entrenamientos deportivos y amigos. Cuenta su madre que si ese jueves 12 de marzo en el que se anunció el cierre de los colegios les llegan a decir lo que se venía encima no hubieran podido imaginarlo. “Entonces les dijimos que no había cole el viernes y tampoco partidos el sábado. La pregunta fue si el martes ya iban a poder ir a entrenar porque nadie podía pensar en algo así”. Se sucedieron las semanas con el padre teletrabajando, ella acudiendo por turnos a su puesto habitual en una entidad de ahorro y los niños en una nueva rutina a la que -explica- se han adaptado sorprendentemente bien dentro de la difícil situación que se está viviendo.“Jugando mucho entre ellos y con la suerte de tener una pequeña terraza que al menos te permite que les dé un poco el sol”, detalla.


Mónica Jiménez Sánchez señala que han procurado diferenciar con claridad los ritmos de la semana. De lunes a viernes, jornadas organizadas en torno a las tareas escolares de la mañana y tardes en función de cada día. Los fines de semana, un plan distinto. “Tuvimos la Semana Santa como primer referente y luego no les hemos dado una referencia temporal muy rígida ni puesto fechas sobre cuándo iban a poder volver a la normalidad porque agobia más la espera y a lo mejor luego decirles que no”.


¿Cómo esperan la salida? Esta madre estellesa apunta que, aunque por supuesto salir al aire libre es importante, será el grupo lo que más echarán el falta. En cuanto a cómo recordarán estos días, cree que puede afectar de manera muy distinta según las edades. “Claro que quieren estar con sus amigos y que esta situación varía mucho de una edad a otra, pero no diría que en cuanto a experiencia personal mis hijos lo van a ver como algo traumático. A la vez hemos vivido experiencias en familia al estar juntos todo el día que no eran habituales entre semana”. A Iker, el mayor de los hermanos, le han encargado para la asignatura de Lengua una tarea que reflejará cómo se siente. Lo expresará cuando se meta en la piel de un abuelo de 80 años que cuenta a sus nietos como fue su primavera en 2020.

 

Familia Martínez-Azpilicueta (Ayegui): “Lo que sacamos de positivo es la unión y los lazos familiares”

 


En su vivienda con balcón de Ayegui, David Martínez y Nuria Azpilicueta afrontan estas cinco semanas con sus hijos June, de 11 años, Marc, de 8 y el pequeño Xavi, de 5. Los tres hermanos estudian en el colegio público Remontival y junto a su madre -profesora en Sangüesa- no han salido de casa en todo el confinamiento mientras su padre se desplaza al trabajo en una fábrica de Estella al tiempo que hace la compra. “Ya vimos que esto podía ser gordo y nos habíamos hecho a la idea de estar en casa quince días. Pero luego vino el resto, se fueron alargando y la verdad es que han ido aguantando muy bien”, señala David Martínez Molinero.


Cuenta que sus hijos le han dado una verdadera lección por la manera en la que han afrontado la situación. “Son niños y muy de salir a la calle, de jugar con sus amigos. Durante todas estas semanas nos han demostrado una enorme paciencia. Claro que tienen sus ratos, que riñen y que al momento hacen las paces como les pasa a todos los hermanos. Pero han sabido entretenerse entre ellos y llevan así desde el 14 de marzo”, apunta.


No hay jardín en su casa, aunque sí un balcón que domina Estella entera, desde el Puy a Oncineda, y que ha dado a la familia una sensación de espacio abierto mientras ha faltado la calle. David Martínez señala que si algo positivo puede sacarse de una crisis tan dura como la que se está viviendo es el fortalecimiento de los lazos familiares. “En tu vida normal no te imaginabas estar tanto tiempos juntos en casa y eso también une mucho”, destaca. Cada mañana, mientras la madre teletrabaja y da sus clases on line, la mayor de la familia sigue de la misma manera sus tareas, más relajadas para los dos hermanos pequeños. Por la tarde, algún rato de tele, juegos y videollamadas diarias a los abuelos de Los Arcos y Estella con las que va también pasando el tiempo. El domingo, las salidas se sumarán a estar jornadas. “Les hemos explicado que la cosa es seria y que podrán bajar a la calle pero sin irnos muy lejos y durante una hora”. La escapada cerca de casa les permitirá al menos sacar los balones con los que durante estas semanas se han conformado en el pasillo de su piso. “Les gusta el fútbol y van a estar felices con poder hacer algo de ejercicio y pelotear un rato en la calle”, argumenta.

 

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